04 julio 2017

ESPÍRITU DE MIEDO-PÁNICO IV



ESPÍRITU DE MIEDO-PÁNICO IV





Espíritus combatidos últimamente y dirección donde fueron publicados:


GRUPOS DE REFLEXIÓN ESPIRITUAL, Una nueva forma de librar el combate espiritual:


 Acostumbrados a padecer y no habiendo conoció otra cosa mas que sufrimientos en este camino, llega un momento en el que el alma agobiada se confunde.

 Se ve todo difuso y surge el temor a nuevos y peores sufrimientos.

 Es normal ante el agotamiento y la costumbre de andar entre sufrimientos.

 El alma se vuelve desgraciada, teme volver a padecer de manera indescriptible como ya lo hizo anteriormente.

 Ahí no se entiende lo que Dios dice, se malinterpreta dada la confusión de las tinieblas y la pesadez del agotamiento.

 Si Dios dice que todo va a seguir igual, el alma entiende que va a seguir padeciendo de manera infernal, abominable e insufrible, entonces, llega a pensar que todo va a ser peor, pues ya no tiene fuerzas para seguir ni aun queriendo, pero la cuestión es que ya no quiere por haber transvasado todo límite de dolor.

 La cuestión es simple, debe vence el miedo, una vez mas hay que vencer ese vacío en el que surgen las tinieblas como la humedad en un pozo.

 Tiene que levantarse, orar, esforzarse, porque no hay mas que miedo, preocupación y angustia.

 El miedo a padecer ya genera sufrimiento. El enemigo a vencer hoy es el miedo, esa preocupación por sí.

 Si no lo hacemos continuaremos provocando-generando ese pánico infernal que agota, consume y transforma-deforma.

 Considerar que ya hemos pasado por otras cosas graves y, a pesa de todo, siempre salimos a flote y pudimos seguir adelante. Esta vez no va a ser diferente.

 Lo primero para vencer este pánico es aceptar lo que parece irremediable, lo segundo es seguir orando para que El Señor se acerque, pase, allegue, adentre.

 Una vez que Él ocupa su lugar, el miedo se disipa, el alma se fortalece y la preocupación cede, entonces, lo que era insufrible, aunque siga, pasa a ser soportable y llevadero aunque sea irremediable.

 Con el tiempo Dios dirá si se remedia o no, Él Es Dios y sabe hacer milagros.

 Este espíritu de pánico impregna el alma, la envuelve, consume, agota y transforma en nada, la vuelve cenizas, pero el alma es eterna y no deja de ser, entonces, pasa a ser de una manera diferente, de una manera abominable-infernal-sufriente.

 El alma debe vencer el miedo porque es la misma muerte y para esto debe aceptar la Voluntad de Dios, vencerse a sí misma, dejar de renegar.

 Considerar que, renegando, no obtiene nada, solo acelera su autodestrucción, se decanta al infierno y se transforma en demonio. Esto significa que se des-crea, pasa a ser la negación de lo que pudo y debió ser.


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