15 julio 2017

ESPÍRITU DE DESCONTROL



ESPÍRITU DE DESCONTROL



Espíritus combatidos últimamente y dirección donde fueron publicados:

GRUPOS DE REFLEXIÓN ESPIRITUAL, Una nueva forma de librar el combate espiritual:


 En las duras pruebas que hemos atravesado, El Señor nos ha purificado y fortalecido.

 Por supuesto que no es para disfrutar de ningún paraíso, es solo al efecto de enfrentar las nuevas pruebas que vienen.

 Como de costumbre, habrá que elegir al Señor, negarse a sí mismo, sacrificar la vida, aprender a seguir en medio del dolor. Nada nuevo bajo el sol.

 Como siempre, en medio del padecimiento siempre hay algo que cortar, cambiar, modificar, renunciar, sacrificar.

 Eso debemos buscar, donde es que hay que negarse a sí mismo, renunciar, sacrificar la propia vida-voluntad-ser para aceptar al Señor, soportar la purificación, pasar el infierno en vida.

 La vida normal se va a volver insoportable, abominable, infernal.

 Considerar que hemos pasado por el ojo del huracán, solo fue un respiro, ahora viene el golpe, la sacudida, de nuevo.

 Hay que vencer el miedo, la preocupación por sí, etc., hay que hacer el esfuerzo considerando que siempre, a pesar de todo, hemos salido adelante, y esta vez no va a ser diferente, será abominable, insoportable, infernal, insufrible, pero habrá que seguir adelante y seguir y seguir como siempre para que todo cambie sin que cambie nada.

 Para algunos la situación en que viven se volverá insostenible, para otros el cambio será forzoso e impuesto por las circunstancias, para otros será una momentánea liberación, etc., pero todo va a cambiar de repente, aunque nada va a cambiar porque el dolor será el compañero constante en este mundo de tinieblas.

 Será el combate final, será para vencerse a sí, a la propia imagen, para no ser esclavo de sí, para no ser leal a sí cuando creemos ser leales a Dios.

 Todos caerán, todos serán vencidos, tropezarán, no podrán seguir satisfaciendo su ego, no podrán continuar sosteniendo nada, ni bueno ni malo, todo se verá truncado.

 Es para humillar a todos, para que todos puedan reconocer la necesidad de Dios, incluso y especialmente aquellos que creen tenerlo, pertenecerle, servirlo, seguirle.

 Incluso llega el punto hasta los mas santos caen, tropiezan y son derrotados.

 Dios permite que no puedan cumplir, permite que el adversario suba del abismo y los derrote.

 Son colocados frente a frente con lo que es lo peor de lo peor para cada uno y no cesa la prueba hasta que caen porque es la hora de perder para todos.

 Acá también se padece la traición de Dios, es decir, se vuelve evidente que Dios no hace caso y llega a permitir aquello que no queremos.

 Lo hace para que no queramos dominarlo, para que aceptemos que Él Es Dios y para que venzamos el miedo que nos mueve a querer imponerle nuestra voluntad negándonos a aceptar la suya.

 Esto significa que vamos  tener que pasar por lo peor de lo peor una vez mas, y como de costumbre, porque Dios así lo quiere o no queriéndolo, lo ha permitido.

 Acá el alma siente-ve que Dios no da opción. No hay mas opción que aceptar lo inevitable, eso abominable que nos hace padecer como en el infierno a caen la tierra.

 Esto es para aceptar a Dios como tal, para aceptar la realidad, la Verdad es así, Él Es Dios y hay que aceptarlo por mas repugnante, abominable e insoportable se presente, por mas amargo que sea el cáliz que nos ha tocado.

 Hay que comprender que no vamos a controlar a Dios, no lo vamos a dominar y a veces, tratamos de hacerlo fingiendo que lo merecemos por cumplir todo. Es ahí donde exageramos convirtiéndonos en similares a fariseos.

 Dios no tiene que obedecernos, no va a hacernos caso y esto lo vamos a ver-comprender de la manera mas difícil.

 No vamos a controlar a Dios, pretendiendo controlarlo es que acabamos descontrolados. No vamos a poder evitar lo que nos hace padecer, es irremediable, vamos a sufrir como malditos condenados y, como de costumbre, vamos a tener que seguir confiando en Dios.

 Si caemos por lo abominable e insoportable, comprenderemos que no hay otra opción, veremos que de nada sirve renegar, solo añade mas inútiles sufrimientos. No hay otra salida, hay que aceptar, obedecer, aguantarse y seguir como siempre.



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