01 julio 2017

ESPÍRITU CAPRICHOSO II



ESPÍRITU CAPRICHOSO II





Espíritus combatidos últimamente y dirección donde fueron publicados:

GRUPOS DE REFLEXIÓN ESPIRITUAL, Una nueva forma de librar el combate espiritual:


 La realidad es cruda, la Verdad es copa de ajenjo, cáliz amargo que debemos beber hasta el fondo.

 Tenemos que rendirnos, entregarnos, aceptar la realidad, la Verdad que nos azota, castiga, atormenta, porque es el remedio para el alma.

 Dios no viene a darnos la razón, viene a vencernos, a derrotar la voluntad propia, a aniquilar o fulminar el orgullo y ahí es donde nos libera, purifica, salva.

 Nos apegamos a medias verdades mezclándolas con mentiras y nos dedicamos a hacer la guerra a Dios, por ello es que quedamos destruidos.

 Cargamos contra Dios, vamos contra la Verdad para tratar de imponer nuestra media verdad, para imponer la adulteración, buscando prevalecer.

 La realidad es simple, hay que dejar de renegar, dejar de querer venganza, hay que perder.

 Debemos deponer la voluntad propia, aceptar la realidad, vencer el miedo.

 Según Dios perder es ganar y ganar es perder.

 Esto significa que, si hacemos nuestra voluntad, si reinamos-prevalecemos, si hacemos lo que queremos, no estamos ganando como queremos creer sino que estamos perdiendo.

 Esto es así porque la voluntad propia es rebeldía, capricho, miseria y esta inspirada y controlada por satanás.

 No es todo mentira, es en parte mentira, pero sin dudas es capricho y rebeldía, es venganza y es autodestructiva.

 Por ello es que debe ser derrotada, tenemos que ser liberados de la voluntad propia porque es sociedad con el adversario y clara esclavitud de la muerte-tinieblas.

 Nos conviene perder, no obtener lo que deseamos y soportar lo que no queremos, así nos vencemos a nosotros mismos, a los enemigos espirituales, de esta manera podemos buscar la verdadera libertad.

 La verdad es cruda, ajenjo, hay que perder, soportar, seguir, aguantar, perseverar.

 Hagamos lo que hagamos todo va a seguir igual, es abominable, repugnante pero es así.

 No hay que renegar, no conseguiremos nada, solo soportar y esperar aunque el tiempo no pase y se comporte como un enemigo mas.

 Hay que confiar en Dios y seguir adelante purgando de esta manera el espíritu de rebeldía, capricho, venganza.

 Porque ante la frustración constante, ante la derrota de la voluntad propia, el enemigo inspira obrar por venganza o despechadamente.

 Ahí es donde verdaderamente aceptamos a Dios como Dios, donde morimos, rendimos la voluntad propia y soportamos lo que no queremos, donde pasamos por lo que deseamos evitar.


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