03 julio 2017

ALGO MAS SOBRE LA DURÍSIMA PRUEBA QUE VIENE



ALGO MAS SOBRE LA DURÍSIMA PRUEBA QUE VIENE


 Considerar que el adversario se encuentra en el fondo del infierno desde que su juicio fue confirmado y definitivo por El Señor en la Santa Cruz.

 Desde entonces ha trabajado para salir de ese lugar y asentar su reino nuevamente en los corazones y en el mundo.

 Su labor ha sido despiadada y sin tregua para deshacer las obras del Señor, y justamente ese es el anticristo, el que se alza desde el fondo del abismo para oponerse al Señor, al Cristo, para deshacer sus obras y para hacer todo lo que es contrario.

 Quiere entrar en la vida de cada uno, quiere penetrar y sembrar su inmundicia para que fermente el espíritu de anticristo, anticristiano.

 Se halla hundido en el fondo del abismo lamentándose por sí, renegando de Dios, aborreciendo lo que le ha tocado y buscando la manera de remediar su situación. Solo genera odio, furia, maldad, deseos de venganza.

 Para ello es que busca la manera de reclutar a las almas, busca la forma de lograr que se lamenten, se tengan lástima, pena, enfermiza e infernal autocompasión.

 A la vez, las instiga para generar odio, furia, rebeldía, despecho, para que busquen venganza por su situación desdichada, sufriente, miserable, desgraciada.

 Les tiende trampas para que quieran tener sus mismos sentimientos-pensamientos, porque al ser iguales, él puede potenciarlos, puede fundirse con las almas y manipularlas, servirse de ellas, instrumentalizarlas.


 Para evitar esto hay que hacer lo mismo de siempre, renunciar a sí mismo, a la propia voluntad.

 Considerar que acá es donde viene-vuelve El Señor, pero no para liberar a las almas de sus tormentos, aportarles soluciones o algo que éstas esperan.

 Él vuelve para guiarlas en medio del dolor.

 Es amargo, grotesco, abominable, insoportable, pero es así, el dolor es el compañero fiel en este mundo de tinieblas, y hasta Dios se presenta como un enemigo mas en medio del sufrimiento porque no viene como la liberación esperada, como mucho llega como un alivio, pero el cáliz amargo, la copa de ajenjo hay que beberla, y hasta el fondo.

 El Señor viene a evitar que terminemos de caer en garras infernales, y esto lo logra conduciéndonos, guiándonos a realizar un santo sacrificio espiritual.

 Esto significa que en algo debemos perder, y mucho, tenemos que padecer como malditos condenados sin remedio, salida o solución.

 El enemigo quiere su tajada, nos muerde, desgarra y ataca a traición. Dios lo permite porque quiere un sacrificio y porque es prueba.

 Ahí podemos dejarnos llevar por el adversario, renegar para autodestruirnos comprobando que de nada sirve, o podemos hacer el sacrificio, perder, soportar y seguir adelante eligiendo a Dios, aceptando su Voluntad.

 Una cosa que suele suceder es que se vuelve evidente que Dios hace nada para mejorar o remediar nuestra situación abominable sufriente y desgraciada infernal.

 Otra cosa que sucede es que Dios no solo no hace nada a nuestro favor sino que hasta favorece a nuestros enemigos, los bendice, libera y beneficia cuando hemos esperado y suplicado que, al menos, el infierno que nos toca fuese soportable o llevadero dado que es imposible evitarlo.

 En este punto pareciera que Dios solo tiene promesas y de difícil o dudoso cumplimiento, o mas bien, de ambiguo y confuso cumplimiento, dado que Él solo entiende lo que ofrece-promete, y las almas entienden lo que quieren creer, cumpliéndose aquello de que la religión es el opio de los pueblos.

 En definitiva, hay que perder como de costumbre, dar gracias a Dios que no es peor y seguir adelante. Hay que vencerse a sí mismo que es la mas dura batalla, hay que derrotar esa voluntad propia inflamada y potenciada por el enemigo infernal.

 Ahí es que maduramos, crecemos, etc.


HAY QUE PREPARARSE, NUEVA Y DURÍSIMA PRUEBA:

HAY QUE DEFENDERSE, LOS DEMONIOS TIENEN LIBERTAD PARA OBRAR COMO QUIERAN:

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