24 julio 2017

ESPÍRITU DE DESCONFIANZA IV



ESPÍRITU DE DESCONFIANZA IV



117
Desconfiado
http://jorgelojoluzverdadera.blogspot.com.ar/2016/07/espiritu-desconfiado.html
201
Desconfianza II
http://jorgelojoluzverdadera.blogspot.com.ar/2016/12/espiritu-de-desconfianza-ii.html
238
Desconfianza III



Espíritus combatidos últimamente y dirección donde fueron publicados:

GRUPOS DE REFLEXIÓN ESPIRITUAL, Una nueva forma de librar el combate espiritual:



1.-


 El problema es el mismo de siempre, la desconfianza. No creemos en el amor de Dios.

 Es lógico, si nos pide fe y en eso está la prueba, no va a hacer nunca algo para que confiemos, sino todo lo contrario.

 Un ejemplo son los casi dos mil años para cumplir la promesa de volver pronto.

 A la desconfianza natural provocada por el miedo y la experiencia de vida en este mundo de tinieblas, se suma la acción de los enemigos espirituales que atormenta, castigan y hacen padece a las almas para hacernos apostatar, desconfiar y acrecentar el miedo, la preocupación por sí, las dudas y cuestionamientos.

 Pese a todo, y como siempre, hay que vencer el miedo, la desconfianza, la preocupación por sí, y creer-confiar en Dios una vez mas.

 Hay que negarse a sí mismo, creer lo que siempre supimos, que Dios es amor, etc., y seguir adelante en medio de la oscuridad-tinieblas que imperan, y pese a todo, seguir adelante.


2.-


 Como no creemos-confiamos en Dios, hacemos lo de siempre, lo que es costumbre, nos valemos por cuenta propia, obramos por nosotros mismos.

 Ahí embarramos o entorpecemos mas todo.

 En el obrar por cuenta propia abrimos la puerta al adversario, por esa desconfianza entra satanás y, por supuesto, hace lo que quiere.

 Queremos creer que obramos por y para nuestro bien, pero al no escuchar a Dios y al no confiar en Él, nos perjudicamos.

Ahí nos toma le adversario, nos engaña, manipula. Nos atormenta, aviva miedos y preocupaciones, nos castiga y hace padecer como en el infierno acá en la tierra a la vez que nos sugiere que es por culpa de Dios.

 Dios es culpable por acción y por omisión, porque hace o porque no hace. Generalmente es presentado como indiferente, ajeno e inútil o inerte, o hasta como demasiado severo y extremadamente exigente.

 Simplemente debemos salir del abismo, dejar de preocuparnos por nosotros mismos, levantar la cabeza, cerrar las puertas del abismo-ego para que no siga metiéndose el adversario dado que solo viene a complicar lo que de por sí ya es bastante insoportable.


3.-


 La cuestión de fondo es que el miedo-pánico nos vence, la debilidad nos atormenta y los enemigos nos castigan sin cesar.

 Ahí creemos cualquier cosa y es sumamente fácil desconfiar de Dios y acusarlo-responsabilizarnos.

 Siempre hay algo que corregir, purgar, remediar mientras el tormento-padecimiento no cesa y el temporal nos azota como en el infierno acá en la tierra y amenaza con volverse peor.

 Primero hay que dejar de quejarse, dejar de renegar, aceptar lo irremediable.

 Después debemos ver que es lo que hay que corregir-modificar, algo que hay que hacer o que hay que dejar de hacer.

 Y luego, comprender que no hay mas camino que el del sufrimiento, el dolor es parte necesaria en este mundo de tinieblas. Simplemente ver el camino que recorrió El Señor, el Vía Crucis no es solo un espectáculo grotesco y abominable, es la realidad, no hay otro camino para el que quiera salir del abismo-ego-mundo.


4.-


 El Señor viene-vuelve para eso, para sacarnos del abismo del ego, del mundo de tinieblas, del infierno propio y general.

 Abre una puerta, peor no trae un paraíso ni nada que se le parezca, el camino es estrecho y la puerta es angosto.

 Él Es El Hijo de Dioso, y viene para obedecer al Padre, como esta escrito, como lo hizo y lo seguirá haciendo.

 Considerar que es paso y no paseo, no viene a dar felicidad, bienestar o comodidad, viene a cumplir una misión al servicio del Padre, viene a sacarnos del abismo y a hacernos pasar por un camino purificador para acabar ofreciendo un sacrificio, pues el Vía Crucis acaba en el gólgota con la crucifixión.

 El Hijo Es El Salvador, Viene-Vuelve para concretar y consumar su obra, para devolvernos al Padre y para devolver esa Vida-Esencia-Ser-Espíritu a la humanidad dotándola de una segunda naturaleza.


5.-


 Nos abre una puerta, pero esta puerta es de sacrificio y obediencia.

 Hay que sacrificar la voluntad propia y aceptar la Voluntad de Dios.

 El Señor viene-vuelve para conducirnos-guiarnos, para enseñarnos a obedecer al Padre, para que vayamos tras sus pasos en El Camino de la Divina Voluntad.

 Viene a enseñarnos a renunciar a la voluntad propia ofreciéndola en sacrificio al Padre para aceptar su Voluntad y colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra casa-vida-corazón.

 Hay que aceptar lo que Dios ha querido, y lo que no ha querido pero ha permitido. Ahí hay que morir a sí mismo y ahí hay que confiar en su Amor pensando en que lo hace todo por y para nuestro bien.

 Considerar que El Señor viene para hacer reinar la Voluntad del Padre, el que espera, quiere, busca o desea otra cosa, va a seguir esperando y va a continuar autodestruyéndose al evadirse de la realidad.

 La puerta que El Señor abre es esa, la Divina Voluntad, se trata de discernirla y aceptarla, obedecerla y colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra casa-vida-corazón.


6.-


 Hay que vencer el miedo-desconfianza, la preocupación por sí.

 Hundidos en el abismo de egolatría nos preocupamos demasiado por nosotros mismos y a cada instante nos hundimos mas creciendo el miedo y aumentando la preocupación.

 Por miedo y debilidad nos culpamos-acusamos a nosotros mismos por lo que padecemos, y por ello nos exigimos buscando la manera de evitar sufrimientos.

 Nos exigimos y volvemos fanáticos cumplidores tratando de lograr la supuesta defección que esperamos que nos evite padecimientos.

 No es culpa nuestra lo que padecemos, no es solo capricho infernal ni es solo responsabilidad de quienes en el mundo colaboran con los demonios. Tampoco es culpa de Dios.

 Dios permite, los enemigos aprovechan y en esto debemos purgar, purificar, corregirnos y crecer-maura-progresar-evolucionar espiritualmente.

 No tenemos que acusarnos-responsabilizarnos por lo que padecemos. Es común culparse al no encontrar solución, alivio o remedio.

 Hay que aceptar lo que nos toca padecer y por sobre todo, discernir la Voluntad de Dios para hacer o no hacer acompañándola y colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra casa-vida-corazón.

 Para acabar de ser liberados cuando hemos pagado toda deuda, debemos dejar de acusarnos-responsabilizarnos, tenemos que dejar de exigirnos comprendiendo que no hay perfección que nos merezca liberación.

 Considerar que la supuesta perfección que pretendemos construir por cuenta propia es suma imperfección debido a que es negación de Dios aunque hablemos de Él todo el tiempo dado que no lo dejamos ser-hacer, no lo obedecemos y lo hacemos por miedo, por y para nosotros.

 Hay que comprender que si el adversario advierte miedo-desconfianza, aprovecha, trabaja, golpea, castiga, azota y ofrece alternativas, desviaciones como solución o salvación.

 Debemos aprovechar para corregir, subsanar, remediar, reencaminarnos, hay que ajustar el rumbo constantemente.


7.-


 En el fondo el adversario nos acusa diciéndonos que es por culpa nuestra que padecemos y que no vemos una situación diferente solo porque no hacemos algo para modificarla. Pero debemos comprender que hay cosas que Dios permite y solo se solucionan con el mero transcurso del tiempo, hay que aceptarlas-soportarlas-sobrellevarlas sacrificando al ego-yo-orgullo.

 Justamente, nuestro ego-yo-orgullo se queja, escandaliza y prefiere al adversario, por miedo e interés cree lo que dice satanás.

 Por mas que hagamos no vamos a modificar lo que Dios ha dispuesto. Tenemos que dejar de estrellarnos contra la pared, dejar de cargar contra Dios.

 Comprender que en el fondo libramos la guerra de satanás, vamos contra Dios convirtiéndonos en rebeldes queriendo creer que vamos a conseguir algo y negándonos a ver que solo nos autodestruimos convirtiéndonos en demonios.

 Debemos confiar-creer en Dios, aceptar que Él puede disponer de nuestra vida como si fuese suya y hay que creer que todo cuanto hace es por y para Nuestro Verdadero y Eterno Bien.



CONFIANZA Y DESCONFIANZA



CONFIANZA Y DESCONFIANZA


1.-


 El problema es el mismo de siempre, la desconfianza. No creemos en el amor de Dios.

 Es lógico, si nos pide fe y en eso está la prueba, no va a hacer nunca algo para que confiemos, sino todo lo contrario.

 Un ejemplo son los casi dos mil años para cumplir la promesa de volver pronto.

 A la desconfianza natural provocada por el miedo y la experiencia de vida en este mundo de tinieblas, se suma la acción de los enemigos espirituales que atormenta, castigan y hacen padece a las almas para hacernos apostatar, desconfiar y acrecentar el miedo, la preocupación por sí, las dudas y cuestionamientos.

 Pese a todo, y como siempre, hay que vencer el miedo, la desconfianza, la preocupación por sí, y creer-confiar en Dios una vez mas.

 Hay que negarse a sí mismo, creer lo que siempre supimos, que Dios es amor, etc., y seguir adelante en medio de la oscuridad-tinieblas que imperan, y pese a todo, seguir adelante.


2.-


 Como no creemos-confiamos en Dios, hacemos lo de siempre, lo que es costumbre, nos valemos por cuenta propia, obramos por nosotros mismos.

 Ahí embarramos o entorpecemos mas todo.

 En el obrar por cuenta propia abrimos la puerta al adversario, por esa desconfianza entra satanás y, por supuesto, hace lo que quiere.

 Queremos creer que obramos por y para nuestro bien, pero al no escuchar a Dios y al no confiar en Él, nos perjudicamos.

Ahí nos toma le adversario, nos engaña, manipula. Nos atormenta, aviva miedos y preocupaciones, nos castiga y hace padecer como en el infierno acá en la tierra a la vez que nos sugiere que es por culpa de Dios.

 Dios es culpable por acción y por omisión, porque hace o porque no hace. Generalmente es presentado como indiferente, ajeno e inútil o inerte, o hasta como demasiado severo y extremadamente exigente.

 Simplemente debemos salir del abismo, dejar de preocuparnos por nosotros mismos, levantar la cabeza, cerrar las puertas del abismo-ego para que no siga metiéndose el adversario dado que solo viene a complicar lo que de por sí ya es bastante insoportable.


3.-


 La cuestión de fondo es que el miedo-pánico nos vence, la debilidad nos atormenta y los enemigos nos castigan sin cesar.

 Ahí creemos cualquier cosa y es sumamente fácil desconfiar de Dios y acusarlo-responsabilizarnos.

 Siempre hay algo que corregir, purgar, remediar mientras el tormento-padecimiento no cesa y el temporal nos azota como en el infierno acá en la tierra y amenaza con volverse peor.

 Primero hay que dejar de quejarse, dejar de renegar, aceptar lo irremediable.

 Después debemos ver que es lo que hay que corregir-modificar, algo que hay que hacer o que hay que dejar de hacer.

 Y luego, comprender que no hay mas camino que el del sufrimiento, el dolor es parte necesaria en este mundo de tinieblas. Simplemente ver el camino que recorrió El Señor, el Vía Crucis no es solo un espectáculo grotesco y abominable, es la realidad, no hay otro camino para el que quiera salir del abismo-ego-mundo.


4.-


 El Señor viene-vuelve para eso, para sacarnos del abismo del ego, del mundo de tinieblas, del infierno propio y general.

 Abre una puerta, peor no trae un paraíso ni nada que se le parezca, el camino es estrecho y la puerta es angosto.

 Él Es El Hijo de Dioso, y viene para obedecer al Padre, como esta escrito, como lo hizo y lo seguirá haciendo.

 Considerar que es paso y no paseo, no viene a dar felicidad, bienestar o comodidad, viene a cumplir una misión al servicio del Padre, viene a sacarnos del abismo y a hacernos pasar por un camino purificador para acabar ofreciendo un sacrificio, pues el Vía Crucis acaba en el gólgota con la crucifixión.

 El Hijo Es El Salvador, Viene-Vuelve para concretar y consumar su obra, para devolvernos al Padre y para devolver esa Vida-Esencia-Ser-Espíritu a la humanidad dotándola de una segunda naturaleza.


5.-


 Nos abre una puerta, pero esta puerta es de sacrificio y obediencia.

 Hay que sacrificar la voluntad propia y aceptar la Voluntad de Dios.

 El Señor viene-vuelve para conducirnos-guiarnos, para enseñarnos a obedecer al Padre, para que vayamos tras sus pasos en El Camino de la Divina Voluntad.

 Viene a enseñarnos a renunciar a la voluntad propia ofreciéndola en sacrificio al Padre para aceptar su Voluntad y colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra casa-vida-corazón.

 Hay que aceptar lo que Dios ha querido, y lo que no ha querido pero ha permitido. Ahí hay que morir a sí mismo y ahí hay que confiar en su Amor pensando en que lo hace todo por y para nuestro bien.

 Considerar que El Señor viene para hacer reinar la Voluntad del Padre, el que espera, quiere, busca o desea otra cosa, va a seguir esperando y va a continuar autodestruyéndose al evadirse de la realidad.

 La puerta que El Señor abre es esa, la Divina Voluntad, se trata de discernirla y aceptarla, obedecerla y colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra casa-vida-corazón.


6.-


 Hay que vencer el miedo-desconfianza, la preocupación por sí.

 Hundidos en el abismo de egolatría nos preocupamos demasiado por nosotros mismos y a cada instante nos hundimos mas creciendo el miedo y aumentando la preocupación.

 Por miedo y debilidad nos culpamos-acusamos a nosotros mismos por lo que padecemos, y por ello nos exigimos buscando la manera de evitar sufrimientos.

 Nos exigimos y volvemos fanáticos cumplidores tratando de lograr la supuesta defección que esperamos que nos evite padecimientos.

 No es culpa nuestra lo que padecemos, no es solo capricho infernal ni es solo responsabilidad de quienes en el mundo colaboran con los demonios. Tampoco es culpa de Dios.

 Dios permite, los enemigos aprovechan y en esto debemos purgar, purificar, corregirnos y crecer-maura-progresar-evolucionar espiritualmente.

 No tenemos que acusarnos-responsabilizarnos por lo que padecemos. Es común culparse al no encontrar solución, alivio o remedio.

 Hay que aceptar lo que nos toca padecer y por sobre todo, discernir la Voluntad de Dios para hacer o no hacer acompañándola y colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra casa-vida-corazón.

 Para acabar de ser liberados cuando hemos pagado toda deuda, debemos dejar de acusarnos-responsabilizarnos, tenemos que dejar de exigirnos comprendiendo que no hay perfección que nos merezca liberación.

 Considerar que la supuesta perfección que pretendemos construir por cuenta propia es suma imperfección debido a que es negación de Dios aunque hablemos de Él todo el tiempo dado que no lo dejamos ser-hacer, no lo obedecemos y lo hacemos por miedo, por y para nosotros.

 Hay que comprender que si el adversario advierte miedo-desconfianza, aprovecha, trabaja, golpea, castiga, azota y ofrece alternativas, desviaciones como solución o salvación.

 Debemos aprovechar para corregir, subsanar, remediar, reencaminarnos, hay que ajustar el rumbo constantemente.


7.-


 En el fondo el adversario nos acusa diciéndonos que es por culpa nuestra que padecemos y que no vemos una situación diferente solo porque no hacemos algo para modificarla. Pero debemos comprender que hay cosas que Dios permite y solo se solucionan con el mero transcurso del tiempo, hay que aceptarlas-soportarlas-sobrellevarlas sacrificando al ego-yo-orgullo.

 Justamente, nuestro ego-yo-orgullo se queja, escandaliza y prefiere al adversario, por miedo e interés cree lo que dice satanás.

 Por mas que hagamos no vamos a modificar lo que Dios ha dispuesto. Tenemos que dejar de estrellarnos contra la pared, dejar de cargar contra Dios.

 Comprender que en el fondo libramos la guerra de satanás, vamos contra Dios convirtiéndonos en rebeldes queriendo creer que vamos a conseguir algo y negándonos a ver que solo nos autodestruimos convirtiéndonos en demonios.

 Debemos confiar-creer en Dios, aceptar que Él puede disponer de nuestra vida como si fuese suya y hay que creer que todo cuanto hace es por y para Nuestro Verdadero y Eterno Bien.




23 julio 2017

ESPÍRITU DE INJUSTICIA VI



ESPÍRITU DE INJUSTICIA VI


26
Injusticia
145
Injusticia II
http://jorgelojoluzverdadera.blogspot.com.ar/2016/08/espiritu-de-injusticia-ii.html
209
Injusticia III
http://jorgelojoluzverdadera.blogspot.com.ar/2016/12/espiritu-de-injusticia-iii.html
251
Injusticia IV
253
Injusticia V



Espíritus combatidos últimamente y dirección donde fueron publicados:

GRUPOS DE REFLEXIÓN ESPIRITUAL, Una nueva forma de librar el combate espiritual:


 Es horrible, pero es así, no hay mas remedio, salida o solución que padecer como malditos condenados.

 Y en el colmo del dolor, Dios es un enemigo mas.

 Esto es así porque impone castigo, impone pagar a su justicia por lo que hicimos obedeciéndolo.

 Es la mas espantosa traición.

 Dios mismo traiciona comportándose de manera absolutamente injusta.

 Manda a hacer algo que no queremos, es malo, y encima después castiga. Es el colmo.

 Un ejemplo es lo que sucede en nuestro país con aquellos que han combatido la maldita subversión infernal. Hoy son presos y se pudren y mueren en la cárcel cuando tienen mas de setenta u ochenta años.

 Esto mismo sucede en la vida personal de cada uno, a todos nos toca padecer como condenados, retorcernos de dolor y ver que no se puede hacer nada mas que sufrir, y encima, por haber obedecido a Dios aun cuando no queríamos.

 Y en esto vemos a Dios como un maldito enemigo mas, un traidor, uno mas en este mundo de tinieblas donde no hay otra cosa mas que sufrimiento sin remedio.

 Hay que hacer lo de siempre, aguantarse y seguir, dar gracias que no es peor y volver a seguir.

 Renegar no sirve de nada, solo aumenta los sufrimientos. Verdaderamente, no hay salida, solo se puede padecer y padecer.

 Dios dispone lo que cada uno debe pasar y no hay opción, o peor, la única opción es aceptar y dejar de rengar, dejar de quejarse, aprender a sufrir y callarse, embromarse y seguir dando gracias que no es peor.

 Y encima, el maldito tiempo no pasa, el sufrimiento es interminable, parece el cuento de la buena pipa, no termina nunca, es una burla constante sin remedio que se perpetúa en un tiempo detenido que pasa.



19 julio 2017

DESAMORADO-ORGULLOSO III



DESAMORADO-ORGULLOSO III



1
Orgullo
91
Desamorado-orgulloso I
http://jorgelojoluzverdadera.blogspot.com.ar/2016/07/espiritu-desamorado-orgulloso.html
226
Desamorado-orgulloso II
260
Orgullo II
277
Orgullo III
http://jorgelojoluzverdadera.blogspot.com.ar/2017/07/espiritu-de-orgullo-iii.html



Espíritus combatidos últimamente y dirección donde fueron publicados:

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 Dios nos pone límites, y siempre lo realiza de la manera mas abominable, infernal e insoportable.

 Impide que nos dediquemos por completo a satisfacernos. Pone límites para que no nos dediquemos a conformar el ego siempre.

 Comprender que nos volvemos esclavos del ego, de sus vicios, caprichos, ambiciones, gustos, deseos, necesidades, delirios, etc.

 Nos dedicamos a satisfacernos y creemos que es bueno, justo, debido, necesario, pero así solo practicamos la egolatría, de esta manera generamos orgullo volviéndonos desamorados.

 No amamos a Dios ni nos interesa hacerlo, no miramos mas nada ni a nadie, no nos importa otra cosa mas que ese abismo del ego-yo.

 No salimos de nosotros mismos.

 Para no ser esclavos inútiles abismados-perdidos en sí es que Dios nos llama a amar. Como no queremos amar, no nos interesa ni lo vemos necesario, nos impone sacrificios.

 Debemos aceptar los sufrimientos que nos tocan, lo que Dios ha querido y/o permitido, el sufrimiento nuestro de cada día.

 Aceptando eso, aceptamos a Dios.

 Debemos comprender que Dios es un igual dentro de nosotros, en nuestra vida, y que es por ello que puede y debe disponer de nosotros y de nuestra vida a su antojo.

 Tenemos que aceptar-soportar cuando lo hace según lo que se le antoja acarreándonos desgracias, padecimientos, sufrimientos, infiernos, etc.

 Él Es Dios, sabe lo que hace, solo hay que aceptar y seguir como de costumbre venciéndose, sofocando la rebeldía, sufriendo y nada mas.

 Considerar que así es como evitamos que todo se vaya al abismo del ego-yo, de esta manera evitamos ser esclavos de nuestro ego y de su independencia.

 La independencia del ego es la esclavitud del alma. El ego hace lo que quiere y somos sus esclavos conformándolo-satisfaciéndolo-saciándolo.

 Cuando no damos abasto en la pretendida satisfacción del ego, buscamos esclavizar a otros, les demandamos-exigimos a otros que conformen-satisfagan-sacien nuestro ego en sus vicios, ambiciones, caprichos, deseos, alienaciones, exageraciones, etc.

 Buscamos adoración-aceptación-reconocimiento, y todo para satisfacer al ego cuando nos hemos abismado en este y no hay conformidad alguna suficiente.

 Para evitar continuar convirtiéndonos en esclavos del ego, debemos aceptar lo que Dios quiso/permitió, negar la voluntad propia, aprender a padecer y seguir, sofocar rebeldías, quejas, cuestionamientos, despecho, etc.



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