04 junio 2017

Y DIJO DIOS “¡BASTA!”



Y DIJO DIOS “¡BASTA!”


 Hoy es Pentecostés, es el día de Justicia, de Venganza de Dios.

 Hoy se acaba el tiempo de la exageradísima y mas que extendida misericordia.

 Hoy comienza el periodo de la Justicia Divina.

 Hoy cada uno responderá ante Dios como es debido.

 Hoy comenzarán las almas a padecer lo que les corresponde sin vuelta y sin alternativa.

 Hoy, como se dice comúnmente, se acabó lo que se daba.

 Hoy es el día de comenzar a asumir las responsabilidades, y/o, de pagar las consecuencias.

 Hoy se acabó el tiempo de la paciencia, de ahora en adelante todo será justo, debido, sin vueltas, sin regateos, todo será severo e inamovible.

 Hoy cada cual sufrirá el tropiezo en su vida y las almas quedarán en su ser real. Esto significa que verán-padecerán en lo exterior lo que es su ser real interior.

 Hoy comenzarán a padecer lo que se han forjado, se verán las almas inmersas en la miseria que han provocado, sufrirán lo que son y tendrán esa inmundicia espiritual en la que se han convertido como pan diario sin posibilidad de engaño.

 Hoy padecerán el tropiezo con sus propios límites, con su propia torpeza, sufrirán su miseria, no podrán negar la Verdad porque se hallará expuesta inevitablemente en la realidad.

 Hoy cambiará la vida para todos, y cambiará para mal según el modo humano de ver, sin embargo, será para bien desde el punto de vista de Dios porque tendrán oportunidad de corregirse, de no seguir engañándose, de dejar de alimentar su ego, de elegir la Verdad y el buen camino.


Hoy es el día en el que Dios dice “¡Basta!”.


 Llego Pentecostés y es el momento en el que Dios da paso a su Justicia.

 La Misericordia fue la Revelación de Jesús, sus intervenciones hechas por Él mismo, por la Virgen y por sus enviados.

 Ahora se acabó todo, ahora el silencio, la oscuridad, las tinieblas, la noche oscura para el mundo y para las religiones prevaricadoras.

 Se acabó el tiempo de Presencia inmerecida y generosa del Señor.

 En este tiempo Dios hizo paso a su Justicia y ahora la consuma. Esto significa que, se dio a quienes lo han elegido y salió de donde lo han rechazado, las almas fieles lo tendrán, tendrán su Espíritu-Ser-Esencia, mientras que las religiones y prevaricadores, tendrán vacío, desolación, oscuridad.

 De ahora en adelante solo contarán con su divina Presencia quienes lo hayan elegido, quienes lo hayan aceptado, aquellos que durante mucho tiempo lloraron, sufrieron, padecieron, les llegó el tiempo de la liberación, ahora reirán y dejarán de padecer.

 Los que ayer reían evadiéndose de la realidad e incumpliendo sus obligaciones, tropezarán y sufrirán lo que se han forjado, cosecharán la miseria espiritual y material que han provocado.

 Para éstos será advertencia, no castigo, deberán hacer por la fuerza y rápido lo que no hicieron, volver a Dios, salir del abismo de egolatría narcisista, dejar de perjudicarse, dejar de exponerse a la perdición, forzosamente no podrán dedicarse a aquello en lo que venían desperdiciando su vida.



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