15 junio 2017

SIETE PALABRAS DEL ESPÍRITU SANTO (VI), quinta Palabra



SIETE PALABRAS DEL ESPÍRITU SANTO (VI), quinta Palabra


SIETE PALABRAS DEL ESPÍRITU SANTO (VI):


5.- “Y Siempre Será Dios”


 La raíz de todo padecer es la rebeldía contra la Voluntad de Dios. Eso provoca el infierno, la ausencia de Dios y determina el encontrarse a merced de todos los enemigos infernales.

 Ese reniego, rechazo, oposición, genera veneno, odio, furia, maldad, deseo de venganza, va provocando un espíritu inmundo, una columna de humo en el alma.

 Esa resistencia a la Voluntad de Dios, esa oposición, reniego, rebeldía, provoca que el alma se hunda en sí misma, se abisme en su nada, quede reducida a su inmundicia.

 Ahí abajo no puede mas que seguir lamentándose, teniéndose lástima, pena, enfermiza e infernal autocompasión.

 Si el alma quiere su bien, debe remediar esa rebeldía contra la Voluntad de Dios, el rechazo a su ser Dios, tiene que rendirse.

 Mientras prevalezca la voluntad propia, el alma continuará padeciendo el infierno, el vacío y la desolación porque seguirá encontrándose sin Dios y estar sin Dios es el infierno.

 Comprender que esa resistencia-rechazo a Dios deshace, descompone, destruye, aniquila al alma, la des-crea, la vuelve demonio, la confina en el infierno de su ego que no es mas que la antesala del infierno eterno.

 La verdad es que el alma no es caprichosa porque sí, en el fondo de esa dureza, oposición y resistencia a Dios, hay miedo, hay preocupación por sí.

 El miedo se alza como autodefensa, es instinto de conservación, es excesiva prudencia, parece protección, pero termina siendo la piedra de molino al cuello del alma que la abisma aun mas en sí, en su ego, en las tinieblas del olvido de Dios y la oscuridad de la negación de Él.

 Tememos por nosotros mismos y nos defendemos tratando de prevalecer, buscando imponer la voluntad propia, sin embargo eso genera mas oscuridad y tinieblas, mas vacío-ausencia de Dios, mas infierno.

 Considerar que, con el paso del tiempo todo se agrava, el alma se degrada, deteriora, se pudre en vida y muere. Con el correr del tiempo todo empeora, y en el colmo del sufrimiento, ni el tiempo pasa volviéndose otro tormento maldito e insufrible que irremediablemente hay que padecer.

 Ahí abajo las almas solo continúan generando bronca, odio, furia, maldad, deseos de venganza, siguen degenerándose, deteriorándose, corrompiéndose.

 Siguen humilladas auto-compadeciéndose, teniéndose lástima y amargamente comprueban a diario que nada pueden hacer para remediar su sufrimiento, no pueden hacer otra cosa mas que padecer sin remedio. Eso genera mas odio, rebeldía, furia y deseos de venganza.

 Acá Dios envía su Espíritu de Amor, el alma debe recibirlo y generar un Espíritu de Paciencia.

 La quinta palabra del Espíritu Santo llega para aniquilar el orgullo, purificar al alma y liberarla, para constituirse en su Bien-Tesoro, en lo que la anima-fortalece, por ello es que el alma debe repetirse constantemente “Y Siempre Será Dios”.


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