15 junio 2017

SIETE PALABRAS DEL ESPÍRITU SANTO (VI), cuarta Palabra



SIETE PALABRAS DEL ESPÍRITU SANTO (VI), cuarta Palabra


SIETE PALABRAS DEL ESPÍRITU SANTO (VI):


4.- “Porque Solo Él Es Dios”


 Depresión, abatimiento, el alma deshecha se cae a pedazos. Se hunde, deprime, abate.

 El alma se hunde, pusilánime sin vida ni fuerza. Se arrastra sin razón de vivir, con deseos de morir sobre la faz de esta tierra maldita que ha venido a ser como el infierno.

 En arrastrarse diario, en el reptar sobre la faz de esta tierra que ha venido a ser maldita por la ausencia de Dios, padecen las almas accesos de furia, momentos de angustia insufrible.

 También, yacen oprimidas y exprimidas, muertas y sin vida, existen, pero no viven, carecen de vida, llevan una existencia miserable, orgullosa, fuera de la realidad, sufriente e infernal.

 Se ven vacías, agotadas, sin fuerzas, sin vida, resecas, retorcidas, agotadas, abatidas.

 Se deshacen, se des-crean, se vuelven polvo y cenizas, se autodestruyen por miserables.

 Se pudren en vida, se deshacen, desmembran, descompone, sufren la muerte en vida llevando una existencia sufriente y miserable, sin Dios y en contra de Él totalmente fuera de la realidad.

 Pretenden vivir el éxito en el mundo y consideran que éxito es hacer prevalecer la propia voluntad, sin embargo eso es derrota, humillación, autodestrucción, ese es el camino en el que se convierten en demonios.

 En general hay dos extremos, unas padecen angustia y otras padecen furia, luego, hay un grupo intermedio que padece ambas cosas, fluctúa entre ambos extremos

 En sí, cada alma padece los tres estados de vacío-ausencia de Dios-infierno autodestructivo, pero siempre se destaca mas uno  que otro y se vuelve dominante, determinante o principal.

 Es angustia en el vacío-ausencia de Dios y es furia en la frustración, humillación e impotencia comprobada viendo la propia voluntad derrotada, humillada, aniquilada, incapacitada de conseguir lo mínimo para subsistir, padeciendo sin paz y sin remedio en el mundo.

 Acá Dios envía su Espíritu de Luz, el alma debe recibirlo y generar un Espíritu de Lealtad.

 La cuarta palabra del Espíritu Santo llega para aniquilar el orgullo, purificar al alma y liberarla, para constituirse en su Bien-Tesoro, en lo que la anima-fortalece, por ello es que el alma debe repetirse constantemente “Porque Solo Él Es Dios”.


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