16 febrero 2017

ESPÍRITU INMISERICORDE



ESPÍRITU INMISERICORDE


 La Verdad es cruda, dura, en principio resulta repugnante porque duele, ofende, demuele, ataca la falsa seguridad, derrumba el orgullo.

 Dios siempre dice lo que no queremos escuchar, incluso aquello que suponemos, intuimos, pero que quisiésemos que fuera distinto, lo que no deseamos oír ni creer que es Verdad.

 Él no viene a darnos la razón ni el gusto, viene a culminar su sobra y esto implica sacrificio, paciencia, aceptación, renuncia, entrega, morir a sí mismo, abrazar la cruz.

 Por mas perfectos que creamos ser y por mas perfectos e ideales pretendamos ser, no vamos a vencer a Dios. Dios no tiene que hacernos caso, Él Es Dios y debemos aceptarlo y obedecerlo.

 Pretendemos esgrimir delante de Dios perfección y eficiencia, queremos hacer valer orgullosos el cumplimiento y sacrificio anterior y actual como si fuesen capaces de generarnos derechos, o como si fuesen capaces de dar validez a nuestras pretensiones.

 Nada sirve, la realidad es simple, estamos yendo contra Dios, y así, no vamos a ningún lado, de esa manera nos autodestruimos.

 Hoy debemos ofrecer un santo sacrificio espiritual, sacrificio de nosotros mismos, el orgullo debe ser demolido, tenemos que rendirnos ante Dios.

 Acá debemos vencer el miedo que nos domina, aquel que nos impulsa a ir contra Dios, el que determina nuestra voluntad, el que esta haciendo que le exijamos que obre de tal o cual manera.

 No le vamos a ganar, no va a estar bajo nuestros pies, Él Es Dios, no comparte nuestros miedos, Él tiene aspiraciones mas altas, nos enseña a soportar lo abominable y pasar lo repulsivo venciendo el miedo.

 Acá debemos vencer el miedo a Dios, debemos hacer un esfuerzo real para confiar en El, y debemos hacerlo como no lo hicimos hasta ahora.

 Ese sacrificio de Fe que nos mueve a renunciar a nosotros mismos, a la propia voluntad aceptando su Voluntad, es el que logra que derrotemos el delirio de orgullo-tinieblas y también es el que consigue que otras almas sean liberadas, se conviertan, etc.

 Hay que confiar en Dios, creer en su Amor, vencer el miedo, vencerse  así mismo, deponer la propia voluntad, rendirse ante Él, entregarse a su Divina Voluntad.

 Hay que dejar libre a Dios, dejar de querer vencerlo, dejar de pretender que haga nuestra voluntad, Él Es Dios, nosotros debemos hacer su Voluntad, y mejor aun, vencer el miedo y dejarlo a Él Que Haga Su Voluntad, según la vieja oración que reza “Que Se Haga” (=“FIAT” en latín).

 Considerar que Él Es Dios, lo conocemos, es el mismo de siempre, sabemos como obra, hay que dejarlo, debemos dejar de preocuparnos, hay que confiar y perseverar renunciando a sí, venciendo el miedo, aceptando Su Voluntad.

 Mientras nos ocupamos de lo que Él quiere-espera-pide, Él esta ocupándonos de eso que nos preocupa, urge, atemoriza, deseamos, necesitamos, etc.

 Dios trabaja en silencio, sin llamar la atención, sin decir lo que hace, debemos confiar en que realmente se está ocupando de nosotros y seguir adelante sin mirar atrás, es decir, sin pensar en nosotros mismos, sin preocuparnos.

 En el abismo de miedo, en la oscuridad de la desconfianza, el adversario siembra dudas, cuestiona y quiere provocar pánico, ahí nos maltrata y persigue atormenta y castiga. Como descarga a los tormentos, nos ofrece obrar despechada y resentidamente, odiar a Dios, culpar a otros, etc., y ahí ofrece vicios.

 En vez de dejarnos llevar como hacemos siempre, tenemos que madurar, hay que dejar de ser cómplices de aquel que quiere nuestra ruina, debemos confiar en Dios y colaborar con Él venciendo el miedo, las dudas y desconfianza, las tentaciones y desalientos del adversario.

 Debemos usar eso que nos hace padecer como un medio único para ofrecer un santo sacrificio espiritual alto y perfecto, como medio para interceder pidiendo por nuestra conversión y por la salvación de las almas.

 En vez de desanimarnos, en vez de renegar, en vez de querer vencer a Dios, en vez de seguir perdiendo el tiempo, hay que aceptar, negarse, ofrecer todo como sacrificio y perseverar en el mas completo olvido de sí, sacrificio de la propia voluntad y con la mas perfecta confianza en Dios.

 Si metemos mano, estropeamos, embarramos, ensuciamos, entorpecemos y no le damos lugar a Dios, debemos ocuparnos de lo que nos pide y así tenerle paciencia a Dios, confianza. Ahí somos perfeccionados y ahí obra Él verdaderamente, algún día veremos los frutos.

 Hay que dejar de pelear contra la Verdad que pugna por Revelase, pelea por abrirse paso, que hace fuerza por aflorar, tenemos que dejar de resistirnos, de rechazarla, de negarnos a verla.

 Si dejamos brotar-revelarse la Verdad, veremos que Él Vive y nos dará Vida Nueva-Verdadera-Eterna-Sobrenatural. Todos nuestros males proceden de rechazar la Verdad, de ponerle límites, de no dejar a Dios ser Dios.

 Dios Es la Vida-Verdad, si continuamos prescindiendo de Él, si seguimos arreglándonos por cuenta propia, vamos a continuar autodestruyéndonos, Él Es la Verdad y la Vida, si no lo aceptamos, si no lo dejamos Ser y Hacer, solo tenemos humo, el de la propia ruina.



Espíritus combatidos últimamente y dirección donde fueron publicados:

GRUPOS DE REFLEXIÓN ESPIRITUAL, Una nueva forma de librar el combate espiritual:






VIAJE A LO MAS PROFUNDO DE LA CAUSA DE TODOS LOS MALES (No hay amor ni voluntad de amar, solo orgullo y deseo de ser adorado):

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