12 enero 2017

HARÁ UN FULGURANTE Y FUGAZ AVISO-LLAMADO-ADVERTENCIA



HARÁ UN FULGURANTE Y FUGAZ AVISO-LLAMADO-ADVERTENCIA


 Como ególatras narcisistas infernales, hemos perdido el rumbo, la razón, la mas mínima coherencia y no tenemos contacto con la realidad siquiera.

 Por ello es que Dios nos llama, advierte, despierta, reencamina.

 Realiza reiteradas advertencias hasta llegar al golpe de realidad para evitar que terminemos de consumarnos como perdidos ególatras disociados de la realidad y enterrados en su miseria.


 Lo que Dios quiere es que colaboremos con Él, que escuchemos a su Hijo, que lo aceptemos, que creamos en Él.

 Quiere que lo sigamos-obedezcamos con verdadera confianza.

 Esto lo quiere porque Él Es El Salvador, el Único, Nuestro Señor.

 Esto no nos interesa o no nos parece importante, útil, necesario ni motivo de urgencia.

 Pero debemos considerar que Él Es Dios y sabe lo que hace, no hace cosas superfluas, inútiles o a destiempo.


 Considerar lo esencial de esta vida, del paso por el mundo.

 Estamos acá para evolucionar espiritualmente, para crecer, madurar, para generar un espíritu de hijos de Dios.

 Debemos forjar un espíritu de amor verdadero a Dios, de real entrega-puesta a disposición suya, de consagración.

 Solo generando amor verdadero a Dios es que establecemos el enlace necesario par recibirlo y caminar en su presencia, solo así podemos creer-evolucionar-madurar espiritualmente.

 El crecimiento espiritual no es una opción sujeta a discreción, voluntad o capricho de las personas, es para lo que hemos nacido y venido al mundo.

 Estamos acá, en el mundo-espacio-tiempo, para crecer-evolucionar-madurar-progresar espiritualmente, para adquirir imagen y semejanza con Dios, para llegar a ser criaturas verdaderamente espirituales, puras, santas, dignas del Cielo.


 Debemos aprender que lo que sucede, nos preocupa, apremia, demanda exagerada atención, atemoriza, etc., es siempre secundario, lo esencial es buscar-recibir a Dios, seguir-obedecer al Señor.

 Lo que nos sucede es medio para hacer penitencia, sacrificio, mortificación, para purgar el orgullo, los vicios, abandonar la egolatría, vencerse a sí mismo, derrotar a los enemigos espirituales.

 En lo que padecemos libramos el combate espiritual para la salvación del alma propia y de muchas también.

 Espiritualmente estamos postrados, vencidos, derrotados, humillados, sometidos, es lamentable la situación, nos autodestruimos colaborando con los enemigos, y esto no lo vemos ni consideramos, pero nos afecta a todos y de esto depende la vida-existencia actual y lo que será la eternidad.

 Ahora elegimos el destino eterno y vivimos las primicias, ahora decidimos si elegimos el Cielo o el infierno, con Dios o contra Él, ser entrega-consagración-amor o ególatras narcisistas infernales sumamente miserables encerrados en sí mismos que pretenden pasar por la tierra dedicándose a hacerse amar-adorar-servir, cuando deben amar-adorar-servir a Dios.


 Como somos cabezas duras y no nos interesa la verdad, ni Dios y mucho menos el buen camino, a golpe nos vamos reencaminando.

 Esto significa que padeceremos tropiezos, reveces, contratiempos, golpes de realidad que nos van a ir metiendo en el camino que debemos transitar.

 A falta de penitencia, sacrificio, oración, ayuno, mortificación, etc., padeceremos lo que no queremos por fuerza mayor.

 Ahí, sin elegirlo, tendremos opción de purgar el orgullo, vencernos a nosotros mismos, purgar vicios, abandonar la egolatría.
 Ahí deberemos dejar de ser ególatras narcisistas infernales y levantarnos, dirigirnos a Dios.

 Así seremos un pueblo bien dispuesto, puro, justo, santo que vive a la espera de Dios, colaborando en su Venida-Vuelta-Paso-Intervención.

 Eso es lo que Dios quiere, un pueblo espiritual, puro, santo, ordenado que se dedica a crecer-evolucionar-madurar espiritualmente.

 Por ello es que, lo primero que va a hacer, es un fulgurante y fugaz llamado-aviso-advertencia, un llamado a la realidad, a volver al camino, a aceptar la Verdad y a que las almas se dediquen a progresar espiritualmente.

 Pedirá que abandonen el abismo de egolatría narcisista infernal, camino de autodestrucción, de entrega a los enemigos infernales, les pedirá un esfuerzo-sacrificio por y para su bien. Les pedirá y dará una oportunidad para crecer en amor y voluntad de amar abandonando el orgullo y la egolatría miserable e infernal.



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