22 enero 2017

ESTO RECIÉN EMPIEZA



ESTO RECIÉN EMPIEZA


 Sabemos que en el mundo ni uno ni otro bando son buenos, ambos son nefastos, son dos caras de la misma moneda, y falsa por añadidura.

 No hay opción real, solo ilusión, engaño de satanás, él prevalece en ambos lados porque la verdadera opción de Dios ha sido borrada.



 Ahora ha logrado cambiar de máscara en los ee.uu., y continuará instaurando su reinado-presencia que es el nuevo orden mundial. Esto significa que implisiona, desmorona, secesiona los ee.uu., balcaniza el viejo orden mundial, lo atomiza para dar lugar al nuevo.

 Este nuevo orden mundial es un orden sin Dios y en contra de Él, y por lo tanto, en contra de la misma humanidad que se empeña en construirlo activamente o colabora febrilmente de manera pasiva e indiferente.


DIRECCIÓN DE TODAS LAS PUBLICACIONES SOBRE EL NUEVO ORDEN MUNDIAL, IMPERIO BRITÁNICO MUNDIAL, REINO DE satanás EN EL MUNDO: http://jorgelojoluzverdadera.blogspot.com.ar/2016/10/direccion-de-todas-las-publicaciones_14.html


 ¿Qué hacemos ahora?, lo que no hicimos y debíamos, volver a Dios ofreciendo como penitencia, sacrificio, mortificación, lo que nos ha tocado padecer irremediablemente.

 Ahora saldrá lo peor de cada uno, y si nos dejamos llevar creyendo que es justo, debido, necesario, estaremos confirmando que deseamos elegirnos y en eso elegir al adversario, o sea, renegar de Dios.

 Simplemente hay que aguantarse, embromarse, soportar lo que nos toca aunque parezca injusto, purgar el orgullo y perseverar hasta el fin.

 Si caemos, volver a levantarse y seguir, porque ese no es el fin, Jesús cayo tres veces. Cuando parezca que es el fin, solo es un descanso, hay que seguir, después recién viene el sacrificio final, esto recién empieza.



 Viene El Señor pronto, pero como lo hemos repetido hasta el hartazgo, no viene a solucionar esos problemas que nos aquejan ni a liberarnos de lo que nos duele.

 Viene a fortalecernos para que aprendamos a soportar como condenados convirtiéndonos en mártires.

 Viene a enseñarnos a ofrecer el santo sacrificio espiritual que nos devuelve a la comunión con El Padre.

 Viene a encaminarnos, pero lo que nos hace padecer, lo vamos  atener que seguir sufriendo.

 Nos enseña y fortalece, nos guía y encamina, pero nada mas, que nadie se haga ilusiones, es la hora abominable, es como el tiempo de los primeros mártires, hay que dar testimonio de fe y soportar el castigo de estar vivos en este mundo de tinieblas.

 Acá tiene que caer el orgullo, esa presunción abominable por la que queremos engañarnos-convencernos de que no necesitamos de nada ni de nadie.

 Esto sucede reconociendo la necesidad  de Dios, pero por sobre todo, padeciendo como malditos condenados sin remedio. Cuando vemos la incapacidad para remediar lo que nos atormenta, no hay orgullo que prevalezca.


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