30 enero 2017

ESPÍRITU DE COBARDÍA II



ESPÍRITU DE COBARDÍA II





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Cobardía I
http://jorgelojoluzverdadera.blogspot.com.ar/2016/07/espiritu-cobardia.html



1.-


 El ‘yo’ traiciona, siempre lo hace, es tan ‘yo’ que termina siendo él mismo.

 Se subleva, alza, rebela, se impone demandando con la fuerza de la furia lo que desea para su satisfacción.

 Quiere reinar, imperar, prevalecer, imponerse, desea satisfacerse como sea, y en su delirio de orgullo todo lo considera justificado.

 En el fondo es miedo, es instinto, autodefensa, el instinto de conservación exaltado y potenciado con la furia infernal buscando protección.

 Tiene delante de sí el recuerdo constante de lo que lo hizo padecer y de eso huye, se evade, esconde, con locura quiere defenderse y de ahí su obsesión, furia, desesperación e histeria.

 Supone-cree que se protege-auto defiende, pero en realidad construye su ruina.

 Cuando se alza furioso, se exalta e imponen su maldita y caprichosa voluntad, en realidad construye en la arena, se instala en el aire, se convierte en delirio, se constituye en fantasía, evasión de la realidad, psicosis.

 Genera olvido-tinieblas, mentira-oscuridad, tapa, sepulta, pretende creer que no existe el recuerdo doloroso. Sin embargo, lo sepulta para darse mas fuerza porque por la presión termina reventando y se alza clamando satisfacción como herida llena de pus que pide ser curada.

 Ahí surge el mido, ahí la voluntad e determinada por la autodefensa, ahí el alma se comporta como demonio furioso, instintivo, irracional y mientras que cree que se protege, solo se estrella contra la pared de la realidad consumiéndose convertida en furia, ardiendo en deseos de venganza, generando odio.


2.-


 Humanamente no ay salvación, nadie puede liberarse de este proceso de autodestrucción.

 Es común a todos, todos hemos padecido y tememos volver a padecer, de ahí que obremos instintivamente con y por miedo buscando evitar el dolor.

 Es instintivo, irracional, compulsivo, una fuerza desbocada, furiosa e infernal que controla descontrolando y lleva al alma a su autodestrucción.

 Algunas personas se dan a la furia venganza, escupen veneno de su podredumbre interior. Otras fingen realizar justicia y dicen defender determinadas causas. Otras construyen apariencias de normalidad encerrando la muerte y viviendo con culpa.

 En definitiva, todas terminan autodestruyéndose aun no queriendo.


3.-



 Por esto es que Dios ha enviado un Salvador.

 Por ello es que El Padre ha enviado al Hijo con el poder del Espíritu Santo.

 Nadie se salva a sí mismo, todos necesitamos un Salvador, al Salvador dado por Dios Jesús, su Hijo Único.

 Considerar que Dios no hace cosas superfluas o inútiles, si nos ha dado un Salvador es porque lo necesitamos.


4.-


 Llego la hora en la que todos pasaremos por un proceso purificador en el que Dios mismo nos dará la oportunidad de salvación.

 El Señor v a intervenir en la vida personal de cada uno invitando personalmente a que las almas salgan del abismo de egolatría narcisista en el que se hunden, sumergen, naufragan y autodestruyen convirtiéndose en demonios.

 No van a poder dedicarse a su orgullo, no van a poder construir una falsa imagen de sí, no van a poder seguir satisfaciendo su ego, y esto va a ser forzoso, no previsto, irremediable.

 A cada uno le tocará padecer en su orgullo de manera abominable, insoportable e infernal. Será algo abominable e insufrible, pero será la oportunidad de volver a Dios, de abandonar la egolatría, de recapacitar.

 En el dolor podremos purificarnos, corregirnos, reencaminarnos, evitar perdernos.


5.-


 Desgraciadamente hemos llegado al punto en el que no hay otro camino, Él tiene que permitir el tropiezo y que cada uno padezca lo que es, aquello en lo que se ha convertido.

 No es castigo, es consecuencia, se cosecha la siembra, lo que cada uno engendró al convertirse en ególatra narcisista delirante de orgullo, será su sepulcro.

 De ahí, de las ruinas de su orgullo, del derrumbe de sus fantasías, deberán salir, levantarse apoyados en Dios, reencaminados, abandonando la egolatría narcisista infernal, dejando de generar orgullo-amor propio.

 Va a hacer falta coraje, van a tener que dejar de ser débiles cobardes pusilánimes que se mienten-engañan a sí y comenzar a buscar la Verdad y vivir conforme a Ella.

 Será un golpe de realidad que llamará a recapacitar, a buscar la Verdad y a construir en la Roca, en Dios, en la confianza en Él.

 El sufrimiento será grande, será humillante, doloroso en cuerpo y alma, pero habrá que perseverar, porque el que no lo haga en el bien, el que persista en el error y la mala voluntad, terminará por confirmar que desea perderse.

 La oportunidad de salvarse la tendrán todos, la dolorosa e insufrible purificación será para todos.


6.-


 En medio de la tormenta que cada uno padezca, de esa abominable desolación y purificación insufrible tendremos que buscar la Verdad.

 Debemos orar, ver donde esta la Verdad, donde Dios quiere corrección, donde es que debemos dejar de rivalizar con Él, contra su Voluntad.

 Él quiere nuestro Verdadero y Eterno Bien, y aunque cuete creerlo en medio de los tormentos, hay que confiar y perseverar, colaborar con lo que Él quiere.

 Considerar que nos purifica, nos limpia-libera, nos cura del delirio orgulloso, saca esa inmundicia de amor propio que hemos generado en tantos años de autocompasión, miedo, lástima en los que nos hemos dedicado miserablemente a nosotros mismos, al yo-ego.

 Aun involuntariamente todos nos oponemos a Dios, es instintivo, es miseria, es orgullo y amor propio, es costumbre, aun no notándolo y no queriéndolo sucede, por ello es que hay que estar atentos, orar, abrir los  ojos, pedirle ver la Verdad y adecuarse al camino.


7.-


 Una vez mas, por miedo queremos tenerlo todo controlado, tratamos de hacer prevalecer la propia voluntad, y es así como no dejamos a Dios ser y hacer, ahí es donde no lo recibimos como Dios y donde aun hablando de Él todo el tiempo, no lo reconocemos como Salvador.

 Debemos discernir su Voluntad, aceptarlo done Él quiere prevalecer, soportar lo que nos toca, abrazar la Cruz, perseverar en la Fe, confiar en Él y seguir adelante hasta el fin negándonos, sacrificando el ‘yo’, sufriendo las injusticias que nos tocan irremediablemente.

 Ahí el orgullo es demolido y el alma purificada, ahí derrotamos la traidor del ‘yo’ que se elije a sí mismo y es así como ofrecemos un real sacrificio de nosotros mismos a Dios, sacrificio que es amor-entrega.


8.-


 Padecemos por cobardes, por falta de coraje.

 Nos hemos dedicado tanto a construir apariencias que nos encontramos talmente vacíos, desolados, somos abismo de egolatría que deliran de orgullo par ano ver la realidad.

 Sin embargo, la realidad nos llama, nos golpea, así es como se derrumba la máscara y cae el orgullo, se desvanece como al tinieblas que es.

 Debemos enfrentar el miedo, cada uno el suyo, el peor miedo, lo que G. Orwell ha llamado “Habitación 1-0-1” en su novela distópica “1984”.


9.-



Espíritus combatidos últimamente y dirección donde fueron publicados:

GRUPOS DE REFLEXIÓN ESPIRITUAL, Una nueva forma de librar el combate espiritual:


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PROCESO DE PERDICIÓN DE LAS ALMAS, La acción del adversario y la complicidad de éstas:


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