10 enero 2017

ESPÍRITU CONTUMAZ



ESPÍRITU CONTUMAZ


 Debemos aceptar irremediablemente que hay cosas que no las podemos cambiar, modificar, cambiar, tocar, alterar, mudar.

 Hay cosas que debemos aceptar a soportarlas, sobrellevarlas nos guste o no, es irremediable.

 Ahí sufre el orgullo, ahí muere el yo-ego, ahí tenemos la oportunidad de vencernos a nosotros mismos.

 Es insufrible, abominable, sumamente ofensivo para el orgullo, es muy doloroso, pero es así.

 Es conveniente madurar, dejar de renegar, aprender a soportar y morir a sí mismo.

 Nos guste o no, vamos a tener que seguir soportando eso, por mas que hagamos no vamos a poder cambiarlo, entonces, lo mas conveniente es evitar perjudicarnos aun mas.

 Un acto de madurez es asumir esta abominable realidad y dejar de autodestruirse.

 Hay que mirar hacia otro lado, levantar la cabeza, dejar de lamentarse por sí mismo, dejar de agravar la, de por sí, ya deplorable y abominable situación.

 Hay que salir hacia arriba, buscar a Dios, vencerse a sí mismo.


 De esta manera vencemos y purgamos el espíritu contumaz que es sumamente terco, obstinado, obtuso, rebelde, caprichoso, maniático y despiadado.

 Como siempre, el espíritu impuro se echa encima de almas en las que ve similitud, sobre aquellas que advierte algo como él, propio de él y pugna por aumentar su presencia.

 De ahí es que las almas se vuelvan obstinadas, tercas, despiadadas, sumamente obtusas.

 Cuando se dejan llevar por el espíritu impuro de marras, aumentan su poder-presencia sobre ellas y sobre el mundo.

 Comprender que, al derrotarlo personalmente, lo debilitamos en el mundo y liberamos a las almas. Es un acto de verdadera y pura caridad.


 Lo que pide Dios específicamente hoy día para vencer-derrotar a ese espíritu obcecado, perverso, obtuso, obstinado, es aceptar el hecho de que el adversario va a continuar prevaleciendo, ganando, imperando.

 No podemos evitarlo por mas que hagamos, por mas que nos sacrifiquemos y perseveremos, no vamos a poder evitar que el enemigo continúe prevaleciendo, ganando, imperando.

 Acá lo que debemos hacer es aceptar esta abominable realidad, soportar los sufrimientos que eso nos acarrea por tener que soportar a sus cerdos en torno a nosotros y seguir adelante.


 En vez de perder tiempo tratando de evitar que adversario realice sus obras, debemos colaborar en que Dios concrete las suyas.

 Tenemos que aprender a colaborar en que Dios consiga lo que quiere en y de nosotros, y por medio nuestro en el mundo.

 Como consecuencia de esto las obras del adversario serán derrotadas, desarmadas, y las almas serán libradas.



Espíritus combatidos últimamente y dirección donde fueron publicados:

GRUPOS DE REFLEXIÓN ESPIRITUAL, Una nueva forma de librar el combate espiritual:











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