15 enero 2017

ESPÍRITU ABÚLICO



ESPÍRITU ABÚLICO


 Debido a las desgracias, castigos, padecimientos, humillaciones, sufrimientos en cuerpo, alma y espíritu, se ha generado un deseo de no vivir, de morir. Eso lo sugiere el adversario, es la falsa salida.

 La verdadera salida consiste en morir a sí mismo, morir a la propia voluntad, aceptar lo irremediable, soportar lo abominable y seguir viviendo confiando en Dios.

 La falsa salida, la que el enemigo sugiere es desear la muerte, aborrecer la vida en la que solo hemos conocido castigos, desgracias, padecimientos, sufrimientos.


 La cuestión es que debemos esforzarnos, sacrificarnos y perseverar confiando en Dios, creyendo en su amor y aprendiendo a soportar.


 Acá debemos vencer el autodesprecio fruto de la frustración ante el dolor inevitable.

 Por ese autodesprecio generado en el dolor al considerarse inútil por no poder evitarlo, surge el no querer placer alguno y el rechazarlo considerándolo malo.

 Incluso el gusto mas básico, simple e inofensivo llegamos a verlo como malo por habernos acostumbrado a vivir solo para padecer.

 Considerar que se ha forjado la idea de que no hay ni puede haber algo bueno, hemos caminado en el infierno, transitado una abominable y dolorosa purificación en la que solo conocimos sufrimientos, desgracias, etc.


 Pese a todo, hay que sostener la esperanza, mantener la fe, creer en Dios, su amor, etc. y perseverar, Dios nos liberará y nos dará otra vida, tal vez no en este mundo, pero al menos la hemos ganado para la eternidad.


 Debemos esforzarnos porque hemos generado un espíritu abúlico, aplastado, indolente, muerto, indiferente.

 Es como una callosidad o costra que recubre el alma volviéndonos desamorados, apáticos, de hiel.

 Hay que hacer un esfuerzo por reencender el fuego del verdadero amor a Dios, tenemos que esforzarnos por elegirlo, aceptarlo, obedecerlo y seguirlo una vez mas para liberarnos de la estructura de hierro de la muerte espiritual que nos aplasta.


 Considerar que el miedo se disfraza de fidelidad, eficiencia, perfección y se nota en que reluce como orgullo.

 El miedo, la preocupación por nosotros mismos, ata, limita e impide a Dios obrar, no lo deja disponer de lo que es suyo, lo queremos hacer encajar en nuestros límite preestablecidos, las ideas preconcebidas y Dios no anda por andariveles predeterminados.


 Hay que dejar verdaderamente libre a Dios para que haga sus obras en nosotros y en otros por medio nuestro, aun y especialmente sin nuestro conocimiento-control-entendimiento.


Espíritus combatidos últimamente y dirección donde fueron publicados:

GRUPOS DE REFLEXIÓN ESPIRITUAL, Una nueva forma de librar el combate espiritual:


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