12 enero 2017

DIOS NOS HA DADO UN SALVADOR



DIOS NOS HA DADO UN SALVADOR


 Considerar que El Salvador Es Él, Jesús, El Hijo de Dios.

 No hay ni habrá otro.

 Lógicamente que si Dios nos ha dado un Salvador es porque lo necesitamos, Dios no hace cosas inútiles o superfluas.

 Él Es El Salvador, cualquiera que diga salvar y no sea Él, es un impostor, falso cristo, anticristo.

 Debemos reconocer la necesidad de Dios que tenemos y recurrir-volver a Él.


 Necesitamos salvación y necesitamos un salvador.

 Necesitamos salvación porque nos hundimos-perdemos en el abismo de egolatría volviéndonos narcisistas infernales, corrompiéndonos, autodestruyéndonos, convirtiéndonos en similares a demonios ya desde ahora y es así como nos encaminamos a la perdición eterna por la acción de los enemigos infernales.

 Necesitamos un salvador porque nadie se salva solo, nadie puede dejar de ser ególatra narcisista infernal. Pretender salvarse solo es delirio de orgullo. Además, considerar que Dios nos dio un Salvador y Él Es Dios, sabe lo que hace, si Él nos lo dio, es porque lo necesitamos.


 Comprendiendo que necesitamos salvación y un Salvador, sabiendo que Es Él, debemos considerar que hay que buscarlo.

 Lo buscamos en la oración, discerniendo su Voluntad, colaborando en su Revelación-Paso-Intervención.

 Comprender que no lo buscamos para sentirnos bien, tampoco para que nos salve de lo que nos preocupa, da miedo, hace padecer o no queremos soportar-pasar.

 Considerar que Él Es El Salvador y sabe lo que hace, hay que confiar en Él y seguirlo-obedecerlo.


 El Señor, Jesús, El Salvador, viene a nuestra vida a liberarnos del deliro de orgullo, del olvido y la negación de Dios, de la egolatría narcisista infernal.

 Por ello es que nos enseña a aceptar la Voluntad del Padre y nos guía para que hagamos un Santo Sacrificio Espiritual.
 Tal sacrificio consiste en negarse a sí mismo, sacrificar el yo-ego-orgullo, crucificar la voluntad propia para buscar, aceptar y obedecer-seguir la Voluntad Divina.

 Este sacrificio nos une-reúne con Dios y es lo esencial de la verdadera religión. Todo lo demás es superfluo, secundario y para la vista-apariencia.


 Viene El Señor como fuerza, consuelo, apertura de entendimiento, para guiarnos en las dificultades la vida sobre la faz de la tierra, sobre este mundo sometido a las potencias infernales.

 Debemos comprender que la situación es deplorable, abominable, infernal e insoportable, y acá, mientras reina la injusticia, mientras prevalece el anticristo, interviene el Cristo, Jesús, El Señor.

 Una vez mas, no para darnos la razón, ayudarnos en lo que queremos-pretendemos-buscamos, no para salvarnos de lo que nos hace padecer, sino para remediar lo esencial, para devolvernos a la comunión con El Padre, y por lo tanto, a la Vida Eterna-Sobrenatural-Espiritual.


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