10 noviembre 2016

UNOS SE ALZAN EN EL MUNDO Y OTROS EN EL ESPÍRITU



UNOS SE ALZAN EN EL MUNDO Y OTROS EN EL ESPÍRITU


1.- Siéntate a mi lado hasta que ponga a tus enemigos como estrado de tus pies


 Considerar lo que dijo Jesús, El Señor, “Siéntate a mi lado hasta que ponga a tus enemigos como estrado de tus pies”.

 No significa que estemos en el mundo de paseo, la Verdad es que nos encontramos de paso.

 No quiere decir que solo tenemos que disfrutar y pasarla bien o empecinarnos en buscar alegría y felicidad en el mundo.

 No es lo que muchos quieren creer, que El hizo todo y a nosotros solo nos toca disfrutar.

 Solo y simplemente significa que debemos orar, perseverar y colaborar en lo que Él quiere no haciendo mas que lo que específicamente nos pide.

 Significa que no debemos obrar por cuenta propia sino prestarle atención, discernir su Voluntad y obedecerlo.
 También quiere decir que hay que confiar en Él, negarse a sí, vencerse, sofocar subversiones y sediciones interiores, esos alzamientos infernales, esas rebeldías contra su Voluntad.

 No debemos preocuparnos por nada y mucho menos interesarnos por otra cosa, solo hay que prestare atención al Señor y seguirlo-obedecerlo, colaborar con lo que Él quiere. Este es el sentido principal, lo esencial.

 En definitiva, hay que orar y perseverar colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en nuestra vida despreocupándonos de todo, especialmente de nosotros mismos.


2.- Consideraciones sobre el rapto


 Esto tiene que ver con el mentado ‘rapto’ del que se habla mucho últimamente.

 No va a ser una especie de éxtasis ni se van a liberar las almas de lo que sucede en el mundo o mantenerse ajenas al diluvio de castigos, desgracias y sufrimientos de estos tiempos.

 Se trata de un ascenso espiritual que implica negación de sí, sacrificio de la propia voluntad, perseverancia para obedecer a Dios.

 Se trata de una purificación en este mundo, y como toda purificación, implica sufrimiento, sacrificio, gran dolor y requiere perseverancia.

 Requiere especialmente una firme determinación de entregarse a Dios, consagrarse a El, de seguirlo-obedecerlo-pertenecerle.

 El que no esté dispuesto a esto, mejor que no empiece, recordar que El Señor mismo lo advirtió diciendo que si no esta preparad para terminar, se derrumbará y se reirán de ese constructor o si entabla una guerra contra quien viene con un ejército mas poderoso, le conviene pactar.

 Lo que sucede es que el señor derrama su Espíritu, se da-dona a las almas, entra en su vida, hace su Paso Libertador-Purificador-Santificador. Ahí eleva al alma al dignificarla con su Presencia, pero el alma debe responder, abandonar la egolatría, renunciar a vicios, dejarse purificar y, por sobre todo, obedecer-seguir al Señor en lo que es Su Voluntad.

 Entonces, hay que ver-prestar atención porque El Señor revela la Verdad, ofende el orgullo, demuele la estatua con su Venida, hace caer la torre de babel, elimina esa egolatría narcisista infernal que nos vuelve delirantes de orgullo evadidos de la realidad.

 Hay que colaborar con lo que El quiere hacer en nosotros y de nosotros, hay que renunciar a sí mismo y perseverar colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en nuestra vida-casa-corazón atravesando la dolorosa purificación, transformación y transubstanciación que nos hace en esta vida.


3.- Los que se alzan en el mundo


 Siempre hace lo mismo el adversario, promociona, asciende, alza, destaca, encumbra a sus fieles servidores, los premia, les da lo que quieren o los entusiasma-tienta para que quieran lo que ofrece asociándolos e instrumentalizándolos.

 Quienes se alzan, encumbran, destacan y logran éxito en el mundo obtienen felicitaciones, alabanzas, reconocimientos, etc., no son los mejores.

 Son siempre los peores los que ocupan los primeros lugares en todo ámbito, político, religioso, intelectual, filosófico, social, cultural, económico, etc.

 Esto se debe  que son los mas astutos, perversos y ambiciosos y al hecho de que las personas no merecen tener otro tipo de autoridades sino lo peor como fiel reflejo de su inmundicia y corrupción interior, olvido y negación de Dios.

 Las almas se consideran felices obteniendo lo que ambicionan y no quieren ver que solo han acogido la semilla de satanás, han recibido su inspiración y la han llevado a término, o sea, se han entregado al enemigo y han realizado sus obras en el mundo.

 Así se consumen, destruyen, deforman y convierten en similares a demonios porque a éstos han entregado su vida y con ellos se han revolcado en el chiquero.

 Quieren creer que disponen de lo que tienen entre manos, pero no les pertenece, solo son idiotas esclavos fieles siervos de satanás y la muerte eterna, ególatras ambiciosos que se autodestruyen y colaboran en la corrupción de la creación.



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