24 noviembre 2016

ÚLTIMAS REFLEXIONES SOBRE EL ODIO



ÚLTIMAS REFLEXIONES SOBRE EL ODIO


1.- El odio tiene tres orígenes:

1.- Herencia, es defecto congénito, lo heredamos al nacer mas allá de la voluntad de los progenitores.

2.- Vacío, es ausencia de Dios, falta de Él, es abismo de ego, la carencia de una pradera presencia de Dios, es efecto de no buscarlo y no recibirlo, de no dejarlo reinar-ser-hacer.

3.- Recibido, es lo que generosamente recibimos de otros en el transcurso de la vida, una semilla, fermenta en el alma y produce sus frutos mas allá de lo que vemos y comprendemos se recibe en desprecios, humillaciones, maltratos, reveces, frustraciones, castigos, etc.


2.- El odio tiene cuatro ramas:

1.- A Dios, se presenta como justo, lógico, tienta fuerte en este aspecto responsabilizándolo por lo que permite, por lo que no hace, por como se muestra indiferente, injusto, ausente ante el sufrimiento prolongado.

2.- A los enemigos, se presenta como justo, debido, necesario. También como medio para obtener lo que queremos, o sea, que no nos molestan mas o hacerles pagar lo que nos hacen padecer.

3.- A los amigos, se presenta como desprecio, menosprecio, tratando a los buenos como poca cosa. También despreciando su amor en un delirio de orgullo y fingida autosuficiencia.

4.- A sí mismo, es común que el odio recibido fermente y nos odie desde adentro autodestruyéndonos. Conspira con los demonios arrastrándonos a lo que es perjudicial tanto en el mundo como para la salvación, imponiéndonos o seduciéndonos con lo que es olvido de Dios, negación de Él, reniego contra su Voluntad. Lo ofrece como gusto o como despecho, como venganza furiosa.


3.-  El odio fermenta en nuestro interior, nos come, corroe, corrompe, carcome, nos destruye.

 Pugna por aumentar su poder, su capacidad de disposición, su presencia en nosotros.

 Finge que lo hace en defensa de nuestros intereses para buscar nuestra conveniencia, pero es mentira, solo busca mas poder, control, dominio sobre nosotros.

 Nos devora, transforma, nos enciende convirtiéndonos en odio, una llama infernal, transubstancia a la manera del infierno para convertirnos en demonios.

 Lógicamente que se presenta como algo justo, debido, conveniente, sino no lo admitiríamos, no dejaríamos que nos encienda.

 Considerar que obra por y para sí mismo tiene independencia, autonomía, existe por y para sí.

 Es orgullo humillado que clama venganza. Es amor propio destruido, aniquilado pisoteado que quiere alzarse furioso, imponerse y exige ser obedecido, servido, adorado, satisfecho.


4.-  Tenemos que purgar este orgullo-amor propio-odio, libarnos de su tiranía, porque quiere existir-ser-hacer por sí mismo y en esto nos lleva a la ruina por un camino despechado de corrupción maldito y despiadado.

 Nos auto justificamos, decimos que es debido lo que hacemos, escupimos veneno, buscamos prevalecer, satisfacernos en el ego y no vemos que solo alimentamos el fuego infernal que arde, nos devora y transforma en demonios.


5.-  Las dificultades que padecemos sirven para que surja, se exponga, brote, salte a la vista y comprendamos lo que hay dentro de nosotros y la consecuente necesidad de corregirnos, purgar el alma, limpiarla, liberarnos.

 Las dificultades, humillaciones, castigos, etc., sirven como medio para que surja y se exponga esa podredumbre, pus, veneno que tenemos, pero no sirve como excusa para que haga sus obras, es para purgarlo, extirparlo, combatirlo.

 Si dejamos ser-hacer al orgullo-odio-amor propio, nos convertimos en demonios.

Considerar que el enemigo infernal busca la reacción de ese orgullo-odio para controlarnos porque los demonios nos controlan cuando nos descontrolan, controlan ese caos para encaminarnos a la perdición.


6.-  Hay que soportar las humillaciones, soportar las limitaciones, aceptar lo que nos ha tocado y ofrecerlo como sacrificio de negación de sí, de reparación y para purificación.

 En el doloroso, horrendo e irremediable camino que nos toca atravesar, en el drama espantoso de la vida que nos toca, debemos aprovechar todo dolor, sufrimiento, humillación, castigo, etc., como medio para vencer el orgullo, sacrificar el ‘yo’ limitar el ego y liberarnos de ese camino autodestructivo de la egolatría narcisista infernal.

 Todo debe ser aprovechado para vencerse a sí mismo, negarle satisfacción al ego, incluso lo que es considera justo, debido, necesario. De ahí que las injusticias y sufrimientos sean mas convenientes en el mundo que otras cosas consideras buenas y agradables.


7.-  Considerar que los demonios van a trabajar siempre para provocar ese orgullo-odio, para acrecentarlo, para tentarnos e inclinarnos a que nos dediquemos a ser delirantes de orgullo en una abominable egolatría narcisista.

 Tenemos que defendernos contra los enemigos infernales soportando lo que nos toca cada día, pasar como en el infierno acá en la tierra sin convertirnos en infernales.

 Es horrible, es espantoso, pero es un favor de Dios, si pasamos el infierno en el mundo, y si no nos convertimos en demonios soportando la injusticia, evitamos condenarnos, purgamos el alma y nos encaminamos a la salvación.

 Por mas espantoso, abominable, insoportable e injusto que sea vivir en este mundo de tinieblas, siempre es mas conveniente soportar esto, purgar el alma y encaminarse, de lo contrario nos perderíamos para siempre y del infierno no se sale.


8.-  Considerar que en lo que nos toca padecer el alma es oprimida, aplastada, humillada y ahí debe confesar la verdad, sacar  relucir su inmundicia, dejar que brote lo que es sucio, pus, veneno, odio.

 Esto debe ser hasta el fondo, es una horrenda, dolorosa y prolongada purificación. Aunque parezca castigo es bendición, si no pasáramos por esta purificación, podríamos perdernos.


9.-  También debemos perdonarnos a nosotros mismos, aprender a no odiar la vida que nos ha tocado, porque al final ninguna vida es feliz ni disfruta de paraíso alguno en este mundo de tinieblas.

 Hay que aprender a dejar de lamentarse por sí mismo, dejar de tenerse lástima y debemos hacer lo que nos corresponde, responder a Dios, salir del abismo de egolatría, soportar lo que nos toca y seguir adelante.

 Tenemos que vencer la tentación del autodesprecio que es común cuando la desgracia nos ataca noche y día sin remedio salida o solución.


10.-  Como reflexión final, considerar que es justo odiar pero no conveniente, es mas conveniente perdonar. Perdonar no es justo, es mas allá de lo justo.

 Nos conviene perdonar para liberarnos del infierno ahora y para siempre.

 Siempre es mas dulce y seductor vengarse, mas justo y debido, pero desgraciadamente eso tiene consecuencias y no son buenas.

 Hay que aprender a perder para ganar. Debemos perder en el mundo, sufrir, ser humillados, padecer injusticias y seguir confiando en Dios, creyendo en su amor y todas esas cosas.

 La cuestión es que el odio es veneno que mata y no solo la vida en este mundo sino para siempre, por ello, no importa nada, no hay justificativo, hay que soportar y no oponer excusa, hay que liberarse del odio y renunciar a la excusa de la justicia.

 Considerar también el hecho de que dijo El Señor que recibirán mas de cien veces lo que han dejado quienes lo sigan y que esto es en medio de tribulaciones. Tenemos paz interior en el padecimiento, no significa que pasemos un paraíso mundano como sueñan muchos sin problemas ni dolores.

 Simplemente hay que ver lo que fue la vida del Señor en el mundo y lo que pasaron todos los santos que nos han precedido. Tenemos que aceptar la vida que nos toco y considerar que servimos a Dios, dar gracias que evita que nos perdamos y seguir adelante.

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