04 noviembre 2016

SACERDOTES, PROFETAS Y REYES



SACERDOTES, PROFETAS Y REYES


 Debemos toma en cuenta lo que somos y obrar en consecuencia, responder a la vocación que hemos recibido.

 ¿Qué somos?, hijos de Dios.

 Jesús Es El Hijo Único de Dios, a su imagen y semejanza debemos llegar.

 Esto lo hacemos discerniendo la Voluntad de Dios, del Padre, y obedeciéndolo.

 Considerar que Él Es Sacerdote, Profeta y Rey.

 Nosotros como Él somos sacerdotes, profetas y reyes de esta nueva y definitiva alianza profundizada, concretada, consumada.

 Somos sacerdotes como Él porque ofrecemos un santo sacrificio espiritual diario, constante, renunciamos a la propia voluntad para buscar la Divina Voluntad y colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida.

 Ahí somos sacerdotes mediadores de la nueva alianza que colaboran en su Venida-Paso diario y constante, porque cuando Él Se Revela, Es Él mismo Viniendo-Volviendo.

 Ahí es donde también Él Reina verdaderamente en nuestra vida, y si reina en nuestra vida, como nosotros estamos en el mundo, también esta reinando-triunfando en el mundo.

 Así es como somos reyes con y por Él, porque no somos esclavos del ego, del delirio de orgullo, de vicios, ambiciones, caprichos, de la alocada y descontrolada voluntad propia, sino que somos reyes de nosotros mismos al dejarlo Ser-Hacer a Él, al dejarlo Triunfar-Reinar a Él.

 También ahí es donde somos profetas con y por Él porque recibimos la Palabra Viva de Dios y no solo la transmitimos con palabras sino en una vida coherente, ajustada, ordenada, guiada, por Él.

 Profeta no es el adivino sino el que recibe la Palabra Viva de Dios y la deja Ser-Hacer viviendo en, por y de Él. Considerar que la Creación se hizo por su Palabra.






POR SU EGO Y DELIRIO DE ORGULLO SE CONSUMA COMO SACERDOTE, REY Y PROFETA INFERNAL: http://jorgelojoluzverdadera.blogspot.com.ar/2016/01/por-su-ego-y-delirio-de-orgullo-se.html


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SOMOS SACERDOTES


 Lo esencial es buscar la Revelación de Dios, porque ese Es Su Don, es la manera en la Que Viene a nosotros.

 Debemos dejar Que Venga, Que Vuelva, Que Viva y Reine, Que Permanezca, debemos buscar diaria y constantemente esa Revelación, verdadero Don de Dios.

 Las personas buscan dones secundarios, cuando no terrenos, demostrando de esta manera que son miserables, mezquinas y de mente reducida, de corazón estrecho.

 No hay quien busque a Dios por Dios mismo, no hay quien se desprenda de sí como para entregarse a Dios de manera Que Él Sea.

 Generalmente se busca a Dios movido por interés o necesidad, por ambición, por mezquindad, falta la búsqueda de Dios por Dios mismo.

 Esto se logra buscando Su Voluntad y obedeciéndolo, siguiéndolo en este Camino simple, recto, verdaderamente sencillo.

 Cuando nos decidimos a seguir al Señor, a buscar a Dios en El Camino de Su Voluntad, estamos eligiendo amar a Dios en verdad. Ahí es donde vamos a aprender a amar, a convertirnos en ofrenda de amor, en fuentes de Amor y de Vida.

 Ahí es donde vamos a reencender la Llama Sagrada, Llama de Amor y Vida que nos va a devolver a la vida en la Vida, o sea, a la pertenencia en el linaje Divino.

 Cada uno en sí mismo es un sacerdote que debe oficiar en el templo de su vida, toda la vida debe ser adoración a Dios, entrega a Él y recepción de Él.

 Es una comunión total que hay que buscar, lograr, conseguir, comunión tal que podamos decir como San Pablo, “No soy yo El Que Vive, Es Cristo El Que Vive en mí”.

 Lógicamente, esto solo es posible recibiéndolo, dejándolo Ser y Hacer, adquiriendo Su Espíritu.

 Para recibir su Espíritu es necesario negarse, morir a si mismo, renunciar  al apropia voluntad, ofrecer diariamente el Santo Sacrificio de la voluntad propia que consiste en buscar la Voluntad de Dios, renunciar  al apropia en lo que Él nos pide tal sacrificio para Que Se Haga-Reine-Triunfe-Prevalezca Su Voluntad.

 Cuando ese sacrificio es real y constante, logramos la Unión con Dios, Unión que nos purifica transforma, transubstancia, resucita, que nos convierte en hijos vivos del Dios Vivo y Verdadero.

 Ahí es donde llegamos a ser verdaderamente cristianos, seguidores de Cristo, discípulos del Señor.
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REINA EL QUE SE HA VENCIDO A SÍ MISMO


 No le prestamos atención al Señor en verdad, no miramos a Dios, mucho menos lo adoramos, somos hipócritas, unos cómodos farsantes que continúan practicando la inmunda egolatría narcisista infernal.

 Somos verdaderamente desamorados, orgullosos que solo piensan en sí mismos y que fingen amar para obtener compensación.

 Lo esencial en la vida no lo hacemos, no estamos amando a Dios, no discernimos Su Voluntad y no lo obedecemos, entonces, no lo amamos, solo somos unos ególatras desesperados por lograr adoración, aceptación, reconocimiento, vanidosos infantiles, inmaduros, desamorados que se preocupan por sí hasta el hartazgo.

 Tenemos que salir de tal miseria espiritual en la que creemos delirante orgullosamente que reinamos, prevalecemos, porque ahí es donde nos encontramos sometidos, aprisionados, esclavizados por satanás y la muerte eterna.

 Debemos aprender a buscar a Dios, discernir Su Voluntad, colaborar con El Reinado del Señor en nuestra vida, Él Es Dios y Él Es Rey, a Él debemos obedecer.

 De nada sirve decir que Él Es Rey si no lo obedecemos, si continuamos jugando a ser reyecitos caprichosos, cerdos ególatras desamorados que se desesperan por hacerse obedecer.

 Cuando nos desesperamos por imponer la propia voluntad estamos desesperándonos por reinar a la manera del infierno, es el imperio de los caprichos, del delirio de soberbia.

 Debemos colaborar en Que El Señor Haga Su Voluntad en nosotros, ahí es donde Él Será Verdaderamente Dios, Señor y Rey.

 Si Él Reina en nosotros, Si se Hace Su Voluntad, Él Vive, Es Él El Que Vive en nosotros, y por medio nuestro se halla Vivo y Presente en el mundo para bien de muchos.

 Construimos una realeza a la manera del infierno, basada en caprichos, obsesiones, desesperaciones, histerias, queremos imponernos en cualquier cosa y en todo tiempo, no obedecemos ni por casualidad, no hemos comprendido que reinar es obedecer.

 El que obedece a Dios, se ha vencido a sí mismo, entonces, es libre, reina verdaderamente sobe sí, no es esclavo de miedos, ambiciones vicios, no es manipulado, engañado y usado por demonios.

 Solo quien ha pasado por una verdadera purificación y una real muerte mística reina sobre sí. Solo quien se ha negado a sí mismo abrazando la Cruz de la Revelación, reina, es hijo de Dios, comparte la realeza del Señor.
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PROFETAS QUE EXPRESAN EL SER DE DIOS


 Todos los días debemos buscar la Revelación de Dios, Su Palabra, a Su Hijo mismo, Él lo Envía con El Poder del Espíritu, no hacerlo es no buscar el Pan de cada día, es rechazar, despreciar, el Don de Dios.

 Cuando no buscamos Su Palabra, Su Hijo-Revelación, quedamos encerrados en nosotros mismos, perdidos en tinieblas, hundidos en el abismo de egolatría narcisista infernal.

 Solos nos sometemos a las tinieblas y nos exponemos a los enemigos que desean destrozarnos, devorarnos, esclavizarnos, oprimirnos, etc., porque nos hundimos en nuestra nada, perdemos la atención, el pensamiento abismándolo en el ego, adorando al ‘yo’.

 Debemos elevarnos, salir de nosotros mismos, dirigir el pensamiento, la mirada a Dios, buscarlo, recibir Su Revelación, dejar el ego abajo y atrás adorando al Dios Que Vive y Que Es.

 Si hacemos esto diaria y constantemente Él va pasando por nuestra vida limpiándonos, purificándonos, llenándonos con Su Vida-Presencia, estableciendo una unión real en la que pasa a Vivir-Estar en nosotros.

 Al ir entrando en nuestra vida nos va limpiando, purificando, purgando, va a lo mas bajo y profundo cerrando la entrada, el acceso al adversario y comienza a llenarnos hasta desbordarnos como se hace con cualquier recipiente, desde abajo hacia arriba. Al final, al Vivir-Reinar-Permanecer en nosotros, nos constituye en fuentes de Su Vida, de Él mismo, fuentes de Vida, Fuentes de Luz Eterna.

 Al recibirlo y dejar formar su morada, establecer su domicilio, su Vida-Presencia en nosotros, estamos recibiendo la Palabra Viva de Dios, no es algo inerte, ni son palabras aprendidas de memoria que se repiten como loro, es a Dios mismo que recibimos, al Señor, Su Hijo, Él Vive, tiene su Personalidad, su Ser, Su Esencia, no es un muerto inerte.

 Ahí es donde debemos aprender a no impedir su moverse, aprender a ser expresión suya, dejarlo en total libertad para que Él Haga por medio de nosotros absolutamente lo que quiera.

 Así es como toda nuestra vida pasa a ser expresión de Dios, revelación suya, porque Él Vive y Reina, porque Él Es.

 Así es como llegamos a ser verdaderos profetas que revelan, expresan el Pensamiento de Dios, su Ser y Hacer, Su Voluntad, o sea, su Esencia-Ser.

 Evidentemente que la persona que hace lo que quiere o que no ora o que lo hace mal, no recibe ni sigue al Señor, no lo deja Ser-Hacer, Vivir-Reinar, entonces, no revela ni expresa nada de Dios, es una hipócrita impostora que busca adoración, aceptación y reconocimiento para su farsa, apariencia, fachada, máscara, imagen.
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NUESTRO SUMO SACERDOTE ETERNO

 Si hemos aceptado a Dios, Vive en nosotros, si hemos buscado y aceptado Su Voluntad Revelada y nos hemos entregado a Él por y en Ella, tenemos a Dios y Él Vive en nosotros, además de que Esta Vivo y Presente en el mundo por medio nuestro.

 Al hallarse Vivo en el corazón, continúa haciendo las obras que hizo cuando se hallaba de Paso la Primera Vez por el mundo, o sea, absorbiendo la muerte de las almas, purificándolas, liberándolas de esta manera y entregándoles a cambio la Vida Eterna.

 Eso que Él hizo y continúa haciendo, lo sentimos y padecemos en nosotros dado que estamos unidos a Él, debido a que estamos en comunión con Él, entonces es así como realmente realizamos una misión espiritual verdadera, dado que participamos en las mismas obras que hizo El Señor, que hace y que continúa haciendo.

 Se trata de obras espirituales, de caridad espiritual, le damos la vida a Él para que la use como quiera, para que disponga de nosotros y para que por medio nuestro en el mundo haga lo que quiera. También colaboramos con Él porque le permitimos estar en nosotros, tener su asiento, descanso, apoyo, la Fuente misma desde la cual darse, brindarse, llegar a otros.

 Cuando desde nosotros se dirige a otros, sentimos su vacío-ausencia, padecemos una desolación, sufrimos una muerte mística real, dado que Dios nos abandona por un tiempo, pero este abandono no se debe a rebeldía o pecado nuestro, sino que es un don de amor de Dios para otras almas a las que se entrega gratuita, silenciosa y generosamente.

 A esas almas a las que se da desde nosotros, las rescata de las garras de la muerte y somos nosotros los que padecemos la muerte porque El Señor se ausenta todo lo que sea necesario para rescatar a esas almas. Esas almas no saben lo que sucede, no comprenden de donde les llega la Fuerza, Vida, Vitalidad, Espíritu, solo sienten alivio y consuelo en su infierno y tienen la oportunidad de verse libres de los enemigos que las atormentaban.

 Es en esto que consiste el Gran Milagro, porque El Señor defiende a las almas y les da la oportunidad de que se enmienden, corrijan, de que renuncien a sus malos caminos, que abandonen su rebeldía contra Él y elijan El verdadero Camino, que aprendan a discernir Su Voluntad y a convertirse.

 Es algo inmerecido absolutamente para las almas que se hallan de paso por el mundo, un milagro de amor de Dios, la última manifestación o Revelación de la misericordia, un tiempo en el que pueden renunciar a su orgullo, amor propio, vicios, rebeldía, desamor y corregirse por amor a Dios.

 Ese tiempo es dado por Dios, es gratuito, las almas pueden emplearlo por y para su Verdadero y Eterno Bien, pero, desgraciadamente son pocas las que hacen tal cosa, dado que lo utilizan en perderse, pervertirse, disiparse, corromperse y empeñarse en entregarse a las tinieblas con mayor decisión, confirmando así que quieren su perdición.

 El Gran Milagro anunciado se forma con el don de amor que hacen las almas que aceptaron a Dios en su momento, es decir, aquellas que lo eligieron y respondieron a su Llamado, las que renunciaron a su voluntad haciendo de su vida una ofrenda a Dios para Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad.

 Ese amor dado y ofrendado a Dios, es tomado por El Señor que lo bendice y ofrece al Padre para que pueda bendecirlo y devolverlo multiplicado, porque así El Señor, Sumo Sacerdote Eterno, lo reparte sobre la humanidad y en el mundo Fortaleciendo a las almas, liberándolas, purificándolas, corrigiéndolas, etc.

 Si falta el don de verdadero amor a Dios, si las almas no renuncian a sí mismas para aceptar-recibir al Señor, no puede sino, Nuestro Sumo Sacerdote Eterno, El Señor, Jesús, El Mesías, El Hijo de Dios y de María Virgen, multiplicar nada, dado que es nada lo que se le ha dado y ofrendado.

 Cuanto mas renunciemos a nosotros mismos, a la propia voluntad, mas amor damos al Señor y mas Él puede bendecir y ofrecer al Padre para que también bendiga y devuelva luego al Hijo, para que éste reparta o sople su Espíritu sobre el resto de las almas del mundo, sobre aquellas que aun pueden convertirse y volver a Dios.

 De nosotros depende el bien que vamos a recibir de parte de Dios, somos nosotros mismos los que debemos darle bien y algo bueno para que pueda devolvérnoslo multiplicado al ciento por uno.
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POR SU EGO Y DELIRIO DE ORGULLO SE CONSUMA COMO SACERDOTE, REY Y PROFETA INFERNAL


 Se hunde en su abismo de egolatría, ve el miedo que tiene, la nada inútil y miserable que es, pero huye de esto, se escapa o evade.

 Se miente a él mismo, no quiere aceptar la realidad, construye una mentira-máscara-fantasía y quiere imponerla decir que eso es la realidad.

 Busca ser el dios de otros, o sea, un ídolo, por ello es que se convierte en chanta, farsante, embustero, embaucador y traidor.

 Su obsesión es lograr adoración, mantener la imagen-apariencia, que su falsa personalidad sea vista, reconocida, adorada, tomada en cuenta, celebrada.

 Se consume, agota, desvive construyendo esa imagen-fachada-personalidad falsa. La adora él mismo y la considera su salvación porque supone que por ella obtendrá adoración y evitará el desprecio que teme y odia.

 Niega la realidad, no acepta que es un ser miserable, vil, adulador, lisonjero y traidor, no admite que se ha convertido en algo peor que una serpiente porque no solo seduce, miente y engaña para lograr lo que quiere sino que hasta cree sus mentiras.

 Es perverso, astuto, frío, calculador, peor que cualquier cerdo infernal, todo lo admite, hace, se lo permite, no duda en hacer nada por mas malo que sea con tal de lograr ser adorado, visto, tomado en cuenta y no despreciado.

 Se encuentra totalmente vacío, desolado, y es mas, su interior se pudre-corrompe por la egolatría y los vicios en los que se mete mientras que se revuelca con y como demonios en el chiquero-lupanar de su ego abominable.

 Toda su vida-esfuerzo se va en construir la imagen-fachada-falsa personalidad por la que desea ser adorado. Ahí es donde se reduce a cenizas, se consume en el esfuerzo de alzar la imagen falsa de sí con la que pretende ocultar la realidad de su ser deplorable.

 Es un círculo vicioso infernal, se consume forjando una falsa imagen de si, alzando esa máscara de orgullo que es una columna de humo, y quedando reducido a polvo y cenizas, con mas desesperación e histeria pretende ocultar su ser real.

 El problema es que pierde totalmente el contacto con la realidad, llega a creer sus mentira, cree su fantasía, la vive, se disocia de la realidad encerrándose en ese mundo irreal en el que es dios y donde cree que merece ser adorado.

 Toda su existencia es vacía y fantasiosa, una miseria, un cúmulo de vicios e inmundicias infernales, todo es apariencias que encubren su ser que se cae a pedazos y se pudre en vicios que son como gusanos socavando su alma desamorada y miserable.

 En los vicios busca consuelo, escape y alivio, no quiere entender que los mismos vicios lo están devorando, controlando, carcomiendo, destruyendo y transformando en estiércol, volviéndolo excremento infernal.

 Con el correr del tiempo, aquello en lo que se ha convertido, prevalecerá, le resultará imposible esconder el murto que lleva adentro, el olor a podrido de la carne en descomposición es imposible de ocultar. No va  a poder mantener su imagen-fachada.

 Tiene los pies de barro por mas que luzca orgulloso joyas y coronas, por ello es que se vendrá abajo, desmoronará y saldrá a relucir la podredumbre infernal y abominable que es.

 Cuando se derrumbe su mundo tendrá oportunidad de recapacitar, de reconsiderar, de busca la Verdad y desapegarse de la mentira. Desgraciadamente no lo hará.

 Ahí recurrirá a una sobredosis de soberbia, buscará mas mentira y se negará a ver lo que se ha vuelto evidente, lo que ha quedado expuesto en los hechos, denunciado en la realidad evidente.

 Así es como confirmará que prefiere la mentira, el engaño, la fantasía y la oscuridad obsesionándose por seguir viendo esa fantasía que se ha venido al suelo y se ha desvanecido, va a seguir sostenido orgulloso y soberbio su imagen falsa resquebrajada, podrida, fusionada con su ser real en avanzado estado de descomposición.

 Ahí estará definitivamente perdido, consagrado al abismo, dedicado a la condenación, ahí es donde cruzará la línea sin retorno entregándose sin límite a satanás, la muerte eterna y convirtiéndose él mismo en un abismo de perdición.

 Su ego-ser-corazón es un abismo de perdición y la adoración que reclama para su imagen falsa es la trampa, es la piel de cordero que encubre al lobo feroz que devora a las almas.

 Así se convierte en caronte, guía las almas al infierno porque él mismo se ha consagrado y ha llegado a ser un sacerdote, rey y profeta infernal.
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