21 octubre 2016

REFLEXIONES SOBRE EL YO-EGO-VOLUNTAD PROPIA Y EL SANTO SACRIFICIO ESPIRITUAL (12 da Parte)



REFLEXIONES SOBRE EL YO-EGO-VOLUNTAD PROPIA Y EL SANTO SACRIFICIO ESPIRITUAL (12 da Parte)


 Considerar que el camino no es fácil, es estrecho y de puerta angosta, implica un constante combate espiritual sin cuartel contra todos los enemigos interiores y exteriores para llegar a buen destino.

 Simplemente hay que vencer al yo-ego que se manifiesta por medio de la voluntad propia inspirada, instigada, provocada y manipulada por los enemigos.

 Nos hacen creer que es por y para nuestro bien cuando solo les interesa controlarnos por medio de ella y usarnos para sus fines, aspiraciones, vicios, ambiciones, caprichos, etc.

 También, a fuerza de castigos quieren convencernos que es justo, debido y necesario obrar según esa voluntad que nos inspiran y que acogemos como propia.

 El camino es simple, no fácil. Hay que buscar la Voluntad de Dios, discernirla y seguirla-obedecerla-preferirla renunciando a la propia, sacrificándola.

 Así hay que perseverar aun cuando El Paso de Dios por nuestra vida se torna insoportable y se prolonga mucho en el tiempo en el sumo dolor.

 Considerar que Él está haciendo una purificación y que su Paso Es Purificador-Libertador-Santificador y que siempre los enemigos van a querer convencernos de que Dios no quiere nuestro bien para que no lo queramos aceptar y lo rechacemos, huyamos y elijamos la rebeldía.

 Quieren convencernos de que Dios nos perjudica cuando la realidad es que los perjudica a ellos, afecta el poder-control que ejercen sobre nosotros por medio de la voluntad propia orgullosa, rebelde, ambiciosa, caprichosa.

 Considerar que al ir renunciando a nosotros mismos y al ir sacrificando la voluntad propia, llega un punto horrendo en el que no queremos saber mas nada de nada y en el que el yo-ego se rebela furiosamente.

 Ahí es donde se produce el combate final por la salvación y es el mas cruento y encarnizado, doloroso e insufrible.

 Ahí donde no queremos, ahí es donde Dios quiere pasar, eso es lo que quiere permitir. Ahí también debemos negarnos, aceptar, sufrir y dejar de resistirnos, oponernos y evitarlo. Además, inevitablemente va a suceder, aunque no será tan grave como espantados y hundidos en el abismo del ego suponemos.

 Eso es lo que G. Orwell en su novela distópica “1984” llama “Habitación 1-0-1”.
 Esto se repite una y otra vez hasta que la negación de sí se consuma y perpetúa, hasta que la purificación es total.

 Al final, llega una oportunidad en la que debemos decirle a Dios que no. Esto es para no obrar por orgullo y para ver que pese a todo lo que hemos triunfado contra nuestra voluntad, al final siempre se pierde y eso es inevitable.

 También es para que la voluntad propia no se finja o transfigure como piadosa aparentando querer lo que Dios quiere aunque sea insufrible.

 Y es también porque hay enemigos que se vencen perdiendo y no ganando. Cosas del combate espiritual.

Ver:

 DIRECCIÓN DE TODAS LAS PUBLICACIONES SOBRE EL COMBATE FINAL: http://jorgelojoluzverdadera.blogspot.com.ar/2016/10/direccion-de-todas-las-publicaciones_8.html

DIRECCIÓN DE TODAS LAS PUBLICACIONES SOBRE EL SANTO SACRIFICIO ESPIRITUAL:

DIRECCIÓN DE TODAS LAS PUBLICACIONES SOBRE COMBATE ESPIRITUAL: http://jorgelojoluzverdadera.blogspot.com.ar/2016/10/direccion-de-todas-las-publicaciones_20.html


 Una última consideración:

 Estamos formados por tres reinos o partes, cuerpo, alma y espíritu.

 El Santo Sacrificio Espiritual que Dios nos pide y da oportunidad de hacer puede ser en alguno de estos reinos, en uno, dos o en los tres.

 También puede ser en uno tras otro o puede ser en dos o en los tres a la vez.

 Según el grado de santidad al que llame al alma serán los Santos Sacrificios Espirituales que pueda y deba hacer.

Ver:


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