26 octubre 2016

REFLEXIONES SOBRE EL YO-EGO-VOLUNTAD PROPIA Y EL SANTO SACRIFICIO ESPIRITUAL (15 ta Parte)



REFLEXIONES SOBRE EL YO-EGO-VOLUNTAD PROPIA Y EL SANTO SACRIFICIO ESPIRITUAL (15 ta Parte)


 En el exterior, en lo terreno, en el mundo, se refleja el interior, lo espiritual, lo inmaterial, la realidad personal.

 Esto es mas allá de lo que creamos y de lo que queramos creer.

 Irremediablemente la realidad que nos golpea, azota, castiga, ofende en el orgullo y hace padecer como malditos condenados es igual a la situación interior.

 También es igual a como tratamos a Dios en el corazón.

 Ahí es donde trabajan los demonios golpeando, azotando, castigando a las almas y haciéndoles padecer lo peor de lo peor constantemente para que se crean desgraciadas, ven abandonadas de Dios y terminen despreciándolo, rechazándolo y hasta arrepintiéndose de haber creído.

 Con persecuciones y golpes-castigos constantes quieren afirmar y confirmar las dudas de las almas, para inducirlas a que teman por sí y terminen creyendo que es justo, debido, necesario, irremediable y urgente valerse por cuenta propia.

 Golpean, azotan castigan y persiguen los demonios a las almas para convencerlas de que son desgraciadas y que están olvidadas de la mano de Dios para que acaben de hundirse en sí mismas e imponerles que se valgan por cuenta propia suponiendo que eso es salvación cuando la realidad es que se trata de autodestrucción.

 Acá es donde interviene el anticristo, el espíritu de anticristo que se alza desde el infierno para confirmar dudas y rechazar furiosamente a Dios eligiéndose miserable y miedosamente a sí mismo.

 Siempre la historia es la misma, aporta el adversario la fuerza de la furia mientras que a golpes nos convence de que es bueno rechazar a Dios, sacare de encima la cruz, renegar de la fe, valerse por cuenta propia, elegirse a sí mismo miserable, miedosa y débilmente queriendo creer que eso es salvación.

 Considerar también acá que muchas veces no queremos nuestro bien por dudas, miedos, desconfianza, por creer que esta mal, por suponer que Dios no lo quiere, entonces, nos entregamos a decepciones resignaciones, desencantos, frustraciones llevando la fe como carga y soportando la como maldición.

 Considerar que al final hay que vencer el miedo a Dios y no vivir como fanáticos iditas que andan en piloto automático perpetuando situaciones dolorosas que Dios ha permitido que cesaran.

 Acá también hay que tener fe, esperanza, etc., creyendo en el amor de Dios, si pide algo no tiene que ser así para siempre, a veces sucede que no queremos, que dudamos y tememos querer algo distinto.

 Considerar que la fe tiene fura de determinar acontecimientos, por ello es que si los demonios logran inducir la creencia de que somos y seremos desgraciados sufrientes y que no habrá cambio anulando la esperanza, así vamos a pasar por el mundo sin remedio.

 Debemos soportar el castigo, llevar la cruz, la carga, pero también debemos creer que en algún momento se terminará.



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