19 octubre 2016

REFLEXIONES SOBRE EL YO-EGO-VOLUNTAD PROPIA Y EL SANTO SACRIFICIO ESPIRITUAL (2 da Parte)



REFLEXIONES SOBRE EL YO-EGO-VOLUNTAD PROPIA Y EL SANTO SACRIFICIO ESPIRITUAL (2 da Parte)


 Hay que perder el miedo a Dios, vencerse a sí mismo, derrotar esa voluntad miedosa, caprichosa, obsesiva, histérica, dominante, posesiva, etc.
 Hay que aceptar a Dios, dejarlo libre, aprender a seguirlo-obedecerlo.

 Tenemos que aprender a confiar en Él verdaderamente para llegar a ser realmente libres, para madurar, progresar, encaminarnos, crecer como es debido.

 Por miedo surge desconfianza y la desconfianza genera mas miedo es pensar en sí mismo, preocuparse por sí, olvidarse de Dios, sumergirse en la propia nada.

 El miedo es tinieblas, es muerte eterna, es olvido de Dios y negación de Él, es el abismo de egolatría donde se genera la voluntad odiosa, caprichosa, ambiciosa, perversa, obsesiva, desesperada, histérica, corrupta, etc.

 En la raíz de toda miseria humana hay miedo, preocupación por sí, pensar en sí, olvido de Dios y negación de Él, reniego contra su Voluntad.

 Ahí es donde El Señor interviene y quiere entrar-pasar, quiere arrancar el mal de raíz, darnos la oportunidad de vencer el miedo y de dejar de oponernos a su Voluntad, la oportunidad de de dejar de renegar de Él y de elegirnos miserable y miedosamente a nosotros mismos de manera instintiva e irracional.

 Esa es la razón por la que la vida se convierte en un constante pasar por lo que es lo peor de lo peor para cada uno, una prueba incesante, aburrida, constante, insoportable.

 Los demonios quieren provocar ese miedo-miseria, arrastrarnos a que nos elijamos a nosotros mismos y nos hagamos responsables por todo vicio y corrupción que ellos instigan, demandan, exigen e imponen.

 Cuando accedemos, nos dejamos llevar y hacemos propia la voluntad de los demonios, cuando la convertimos en voluntad propia, ya somos responsables, coautores, cómplices en la autodestrucción irremediable.

 Dios permite que pasemos por eso para que reaccionemos, recapacitemos y reconsideremos que debemos corregirnos antes de acabar de autodestruirnos.
 Debemos enfrentar miedo-miseria-yo-ego-voluntad-rebeldía y vencernos, elegir lo bueno, confiar en su Amor, aceptar su Voluntad, sacrificar el ego-yo-voluntad rebelde y elegir de esta manera la vida eterna.

 No es el momento de ser mezquinos miserables, debemos dejar de elegirnos, de practicar la egolatría narcisista infernal. Tenemos que buscar la Voluntad de Dios y seguir al Señor que nos guía en este camino de salida del abismo del ego que es la antesala del infierno.

 Dejar de ser mezquinos miserables significa deja de pensar en nosotros, dejar de temer por nosotros mismos y comenzar a ser generosos para con Dios, compartir la vida con Él y admitir que lo necesitamos saliendo de la fantasía de la autosuficiencia orgullosa, soberbia y delirante.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario