16 octubre 2016

¿PUEDE SER QUE SEAN POCOS LOS QUE COMPRENDAN?



¿PUEDE SER QUE SEAN POCOS LOS QUE COMPRENDAN?


 Del grado de profundidad o maduración en la vida espiritual-mística depende la comprensión de lo que esta sucediendo en estos momentos.

 Atender a la realidad que no es política ni es religiosa, es espiritual, pero influye en los ámbitos políticos y religiosos.

 Considerar que los demonios han logrado avanzar no solo sobre el mundo sino que han conquistado las religiones desvirtuándolas, deformándolas, desviándolas de su camino.

 Lograron encumbrar cerdos ególatras ambiciosos dedicados a su fama y aceptación, reconocimiento e imagen en el mundo, verdaderos títeres de los que se sirven para lo que quieren.

 No hay quien se oponga a la ofensiva infernal que avanza arrolladoramente hace años imponiendo las tinieblas-mentira-muerte eterna.

 Las personas que se dicen religiosas y se creen piadosas repiten como estúpidas queriendo disimular su miedo y encubrir su fanatismo infantil que las puertas del infierno no prevalecerán sobre la iglesia, claramente no ven ni quieren entender la realidad volviéndose cómplices e instrumentos de demonios.

 Para la religión del antiguo testamento el templo también era sagrado y las promesas de Dios estaban con ellos, sin embargo cuando tuvieron a Dios delante, lo trataron como quisieron, las consecuencias las conocemos desde hace casi dos mil años.

 Las fuerzas del infierno prevalecieron y prevalecen sobre la iglesia.

 La iglesia cayó y no se va a volver a levantar.

 Hay que dejar que los muertos se ocupen de los muertos.

 Esto significa que, quienes son ególatras narcisistas infernales preocupados por sí mismos que apropósito cierran sus ojos a la realidad, que continúen adorando la imagen de la bestia, al falso profeta y anticristo bergoglio con su fingida misericordia y todo su cuento tercermundista.

 Mientras ególatras superficiales preocupados por sí y enredados en sus vanidades siguen discutiendo el sexo de los ángeles o cuantos caben en la cabeza de una alfiler, nosotros vamos a ocuparnos de lo que es verdaderamente importante.

 La realidad continúa siendo la misma por mas que muchos deseen evadirse en fantasías. Los demonios continúan avanzando y siguen consolidando su reinado-presencia en almas y mundo.

 Esto determina que debemos defendernos contra nuestros antiguos enemigos, debemos responder a Dios, seguir al Señor, colaborar con sus obras, de lo contrario la situación que hoy es grave, va a ser peor e irremediable.

 El Señor busca quienes deseen colaborar en sus obras, que lo ayuden a salvar almas, a hacer retroceder las tinieblas y a evitar que los demonios consigan todo lo que quieren, buscan, desean, aquello en lo que muchas almas colaboran generosamente.

 Lo que los demonios pretenden en estos tiempos es que la guerra que ha llegado a ser inevitable, se torne química, biológica, radiológica, nuclear.

 La guerra es inevitable, es castigo y prueba a la vez. Esto tiene que ver con que la humanidad la ha buscado, querido y merecido y Dios la ha permitido como prueba para unos y castigo para otros. (Ver: SOBRE LA GUERRA: http://jorgeblojoapa.blogspot.com.ar/2016/04/sobre-la-guerra.html  Y FALLECIMIENTO PIADOSO: http://jorgelojoluzverdadera.blogspot.com.ar/2016/03/fallecimiento-piadoso.html).

 Lo que sí debemos evitar colaborando con El Señor es que llegue a ser QBR, química, biológica, radiológica.

 Colaboramos con El Señor orando, ayunando, haciendo penitencia, intercesión y sacrificio. Así le damos una fuerza de intercesión capaz de lograr una intervención-paso-cambio de realidad.

 Entonces, ¿Qué podemos hacer?, lo que debimos hacer hasta ahora y no hicimos, lo mismo que la Virgen pidió apareciendo en todas las naciones, oración, ayuno, penitencia, sacrificio, y especialmente, ajustar el rumbo, obedecer a Dios.

 Considerar que si no colaboramos con El Señor en lo que nos pide, los demonios conseguirán lo que quieren mientras nos distraen con peleas entre izquierdas y derechas, modernistas y tradicionalistas, nuevo y viejo orden mundial, etc.




Dr. Jorge Benjamín Lojo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario