12 octubre 2016

ESPÍRITU RASTRERO



ESPÍRITU RASTRERO


 Como nos arrastramos llenos de lástima-pena-autocompasión infernal, les tenemos lastima-pena a otros y los justificamos en sus rebeldías, olvidos de Dios, reniegos contra su Voluntad.

 Así nos convertimos en anticristos, falsos cristos, cerdos ególatras narcisitos infernales absolutamente rebeldes y totalmente miserables caprichosos que se justifican en sus vicios, caprichos y ambiciones. A la vez, pretendemos defender, proteger, justificar a otros en sus rebeldías, olidos de Dios, oposiciones a su Divina Voluntad.

 De esta manera diciendo que hacemos justicia, terminamos haciendo injusticia porque la injusticia primera la cometemos contra Dios a quien olvidamos, contra quien nos rebelamos, a quien nos oponemos.

 Mas delirantes de orgullo llegamos a ser pretendiendo defender, proteger o justifica a cerdos ególatras narcisistas rebeldes y caprichosos como nosotros. Peor todavía si creemos que eso es misericordia.

 Es hora de madurar, El Señor viene a nosotros como la Verdad, debemos dejar de querer vencerlo, dominarlo, controlarlo. Hay que dejar de querer estar por encima suyo, Él Es Dios y Seguirá Siendo Dios.

 Dominados por el miedo, vencidos y agotados por la debilidad que produce su ausencia y potencian los tormentos, queremos prevalecer sobre El Señor, dominarlo, imponerle nuestra voluntad.

 Esa rebeldía miedosa termina generando mas debilidad y abriendo mas las puertas al infierno.

 Debemos hablar sinceramente con Él y reconocer la Verdad, admitir que ya no podemos mas, que si no cambia algo, terminaremos perdiéndonos, echaremos todo por la borda en un instante arrastrados por el furor infernal en medio de los tormentos.

 Lo que hay que hacer es vencer el miedo, dejar de cultivar el orgullo, reconocer que no va mas, no podemos mas y que si seguimos así, vamos a perdernos aunque hayamos hecho grandes cosas por Dios. el orgullo es fulminado cuando admitimos que no podemos.

 Debemos dejar de buscar la aceptación de Dios, su reconocimiento, dejar de rivalizar con Él y comprender que Él Es El Salvador y que nosotros también necesitamos ser salvados del abismo del ego y de las abominables persecuciones infernales.

 Comprender que en la batalla final hay que vencer al ego-orgullo-yo que finge piedad, se hace falso cristo, se vuele anticristo y se cree salvado y salvador capaz de cualquier cosa.

 Con tal de no ser odiado preciado, vencido, olvidado, el ego-yo-orgullo puede fingir piedad, devoción, interés por Dios y volverse colaboracionista, y es ahí donde surgen extremismos y fanatismos, donde surge el culto a la propia imagen.

 Considerar que si no le negamos nada a nuestro ego-orgullo persiguiendo aceptación y reconocimiento de otros, del mundo y/o Dios, nos vuelve rastreros enfermizos centrados en sí que con lástima-pena-autocompasión infernal reptan sobre la faz de la tierra suplicando no ser despreciados, demandando ser escuchados y mendigando ser adorados.

 Ahí nos rebaja, humilla y vuelve rastreros, serviles y despreciables el adversario, pero es porque lo queremos ser, porque engendramos ese espíritu inmundo y lo cultivamos mientras que nos miramos con lástima-pena-autocompasión infernal.

 El fondo, la raíz, el origen de todo este mal es temer por sí, preocuparse por el ego-orgullo, querer ser amado sea como sea. Recordar lo que dijo el adversario a Jesús, el Señor ‘si me adoras te doy cualquier cosa, todo, lo que sea’.

 Ese mismo miedo-ego-orgullo nos domina volviéndonos rastreros infernales cuando aceptamos cualquier cosa como si fuese Voluntad de Dios solo por temor a ofenderlo o por miedo a que no nos adore, ame, acepte, tome en cuenta, reconozca y nos rechace, olvide, niegue.

 Comprender que demandamos ser amados-aceptados y buscamos ser adorados, pero no permitimos a Dios que nos ame en verdad. Cultivamos el orgullo, forjamos una imagen y somos fieles a eso no dejando que Dios nos despoje de ello para mostrarnos que nos ama porque sí, porque Él Es Dios, y sin mérito alguno.

Espíritus combatidos últimamente y dirección donde fueron publicados:

GRUPOS DE REFLEXIÓN ESPIRITUAL, Una nueva forma de librar el combate espiritual:

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