12 octubre 2016

ESPÍRITU PERPETUADOR



ESPÍRITU PERPETUADOR


 Es un espíritu aplastante, demoledor y estancador. Perpetúa las situaciones humillantes, dolorosas y sufrientes.

 Se apega a personas con autodesprecio que sienten miedo-culpa y no quieren liberarse de lo que las oprime y les hace padecer.

 En el fondo se encuentra el orgullo dominante, posesivo y obsesionado con ser adorado que no acepta un desprecio o una humillación y se desespera buscando la manera de imponerse, hacerse adorar, tomar en cuenta, no olvidar.

 Con lástima, pena y autocompasión infernal se arrastra como gusano sobre la faz de la tierra dando lástima y queriendo que se la tengan mientras que se envuelve y enrosca queriendo dominar y buscando la manera de ser aceptado, adorado, tomado en cuenta.

 Debilita generando miedo, culpa, lástima y autocompasión para que las almas no quieran su propio bien y se apeguen a situaciones dolorosas, sufrientes, infernales.

 Hace esto para demolerlas, destruirlas, transformarlas, estropearlas, arruinarlas y para dominarlas, controlarlas, para apropiarse de ellas, succionarles vida, devorarlas o comerlas, fortalecerse con la vida que les succiona.

 Cada uno piensa en sí mismo, teme por sí, por su ego-orgullo, se arrastra lamentándose, ahogándose en la propia miseria pudriéndose en vida, corrompiéndose y exponiéndose a los enemigos infernales, de manera que este espíritu aplastante, pegajoso y dominador viene a envolver y constituirse en telaraña infernal para acabar de perder a las almas.

 Como siempre, para vencer este espíritu inmundo debemos aceptar lo que nos toca pero no apegarnos a ello. Aceptar no implica querer lo que nos toca padecer, significa solo soportarlo y sobrellevarlo esperando la muerte o el momento en el que El Señor quiera librarnos.

 Mientras tanto hay que hacer lo de siempre, ofrecer el sacrificio de sí, las injusticias y sufrimientos, perseverar en la fe, confiar en Dios, creer en su Amor y seguir adelante.

 Sí hay que expresarle al Señor el deseo de ver-tener-vivir algo diferente a esto, pero no hay que obsesionarse ni desesperarse para no entrar en rebeldías.

 Considerar que nos apegamos a las obras que hacemos creyendo que son absolutamente necesarias y queriendo creer que somos necesarios, cuando la realidad es que estamos huyendo, escapando y evadiendo y queriendo evitar sufrimientos, nos negamos a aceptar un desprecio o tenemos miedo de decirle a Dios una vez que no o que no podemos mas.

 Comprender que en el fondo no queremos ser libres de lo que nos hace padecer porque creemos que por eso tenemos a Dios sujeto o en deuda o nos merece algún mérito. Al final también hay que desprenderse de todo lo que fue necesario para acabar de morir y salir de este mundo.

 En definitiva, notar el detalle, el espíritu inmundo logra perpetuar la rebeldía y de esta manera consigue perpetuar el sufrimiento. De nosotros depende hacer lo que debemos hacer, esforzarnos por obedecer a Dios, ajustar el rumbo, entrar en comunión con Él, solo así cesará la amarga y abominable desolación infernal que nos abate, destruye, transforma entregándonos a la perdición sin remedio.

 La cuestión no va a cambiar, debemos cambiar o remediar la rebeldía, debemos ser fieles a Dios, no vamos a solucionar o remediar nada, al revés no hay camino sino de perdición y autoengaño. Primero Es Dios, nunca amos a ganarle ni nos condene auto engañarnos queriendo creer que sí conseguiremos lo que queremos manteniendo en esencia la rebeldía perpetuando la causa de todos los males.

Espíritus combatidos últimamente y dirección donde fueron publicados:

GRUPOS DE REFLEXIÓN ESPIRITUAL, Una nueva forma de librar el combate espiritual:


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