23 octubre 2016

ESPÍRITU DE PARÁLISIS



ESPÍRITU DE PARÁLISIS


 Es un espíritu inerte, inútil, postrado que paraliza, ata, encadena y aplasta.

 Consume, debilita y somete a las almas un sufrimiento constante mientras las mantiene sujetas, hundidas, apartadas de Dios, olvidadas de Él.

 Las fuerza que piensen en sí, se arrastren sobre la faz de la tierra lamentándose, teniéndose lástima-pena-enfermiza autocompasión infernal.

 Motivos para abatirse, hundirse, encerrarse en sí mismo siempre hay, la vida es un sacrificio, vivir en este mundo de tinieblas es como un castigo, pero debemos vivir por obediencia a Dios, como sacrificio, solo porque sí, porque Él lo quiere.

 Mientras tanto debemos hacer lo que Él quiere, ofrecer el sacrificio de vivir y sufriendo y morir debiendo.
 Para combatir este espíritu de tinieblas debemos soportar la parálisis de la cruz que nos toca, sufrir como condenados, no renegar y ofrecer todo como hacemos siempre, no hay otra cosa.

 Así esperar el horrendo paso del tiempo que no para nunca y donde comprobamos que si algo cambia solo es para empeorar, sin embargo, hay que seguir perseverando, sosteniendo la fe, etc.

 Acá se puede reflexionar sobre como las almas están postradas porque no aman ni quieren amar, porque son voluntariamente ególatras y no les importa mas nada ni nadie que su ego volviéndose esclavas de éste y convirtiéndose en delirantes de orgullo.

 Acá debemos dar gracia a Dios porque al llevarnos por un camino de sufrimiento inevitable y castigo insoportable constante, evita que nos volvamos delirante de orgullo evadidos de la realidad, el dolor nos mantiene conscientes de la abominable realidad de estos tiempos de tinieblas y nos da la posibilidad de renovar el sacrificio espiritual de negación de sí, de fe, etc.



 Considerar que en el fondo de todo ese comportamiento, de la parálisis, hay miedo, y mas que miedo aun, o sea, pánico, una honda, enfermiza, irracional, instintiva preocupación por sí.

 Este espíritu de parálisis que en esencia s sumo miedo, impide que el alma quiera su propio bien. También impide si llega a quererlo, que lo ejecute o que colabore con Dios para alcanzarlo, porque por dentro impide moverse, siembra dudas, cuestionamientos, desconfianzas, todo presentado como falsas seguridades y manifestado en apegos a sí, a cosas y a personas.

 Pensando en su propio bien y creyendo que es verdad, el alma se niega a confiar en Dios, desconfía, cuestiona y quiere hacerlo.

 Peor es la situación cuando la situación externa representa su miedo interior y dudas, enloquece, entra en pánico y quiere tomar el control para negarse, esconderse, huir, ocultarse, apartarse y rebelarse contra Dios no pudiendo dar nunca un paso por su bien y quedando totalmente estancada, paralizada y pudriéndose en ida suponiendo que eso es bueno  porque cree que tiene el control.

Espíritus combatidos últimamente y dirección donde fueron publicados:

GRUPOS DE REFLEXIÓN ESPIRITUAL, Una nueva forma de librar el combate espiritual:



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