10 octubre 2016

ESPÍRITU ABSOLUTISTA



ESPÍRITU ABSOLUTISTA


 Es un espíritu ególatra narcisista infernal sumamente obsesivo que se mueve con desesperación e histeria queriendo imperar, prevalece, reina e imponerse.

 No acepta perder, siempre busca la forma de ganar, triunfar, estar por encima, hacerse obedecer, servir, imponer ser aceptado y evitar ser rechazado.

 Es sumamente orgulloso y ególatra vanidoso.

 Cultiva su imagen, lo que dice y cree que es. Es completamente fiel a esa imagen y esclava de ella.

 Movidos por este espíritu inmundo queremos evitar ser malos, nos esforzamos en ser buenos, por ello tampoco queremos justicia.

 Nos entregamos a vanidades, damos vueltas las cosas como espejo, fingimos no tener culpa y acusamos o responsabilizamos a otros o a Dios de todo.

 Queremos quedar bien hipócritamente con todos, por ello inventamos justificaciones, excusas, tememos el desprecio, odio, castigo y venganza de otros.

 Después nos quejamos de que Dios haga nada o sea indiferente cuando la realidad e que en el fondo no queremos que haga algo porque lo consideramos malo o no queremos aparecer como culpables-responsables.

 Tememos por nuestra imagen-ego-orgullo-yo, tememos las consecuencias, venganzas, etc.

 La verdad es la misma de siempre, somos ególatra inmaduros que acusan a Dios por todo demostrando miedo, orgullo y desconfianza.

 Tenemos que hacer lo que nos corresponde, lo que Dios quiere, usar el tiempo para lo que nos pide, hacer penitencia, sufrir y ofrecer el sacrificio purificándonos y colaborando en su venida, nada mas. Dios hace nada para remediar lo que nos toca padecer provocando a este espíritu inmundo oculto que en silencio y agazapado acusa desde atrás, reprocha y se burla.

 Comprender que todo es para lo mismo siempre, para purificar el alma, vencer espíritus inmundos, lograr que Dios reine. Estamos en medio de un combate espiritual y todo tiene que salir a la luz.

 Tememos enfrentarnos  nosotros mismos y decirnos que no se puede hacer nada y que solo nos toca padecer injustamente. El orgullo nos aborrece, odia, desprecia y maltrata escandalizándose porque no le procuramos alivio y porque no se lo pedimos a Dios y porque Él no hace nada.

 La realidad es simple, lo que sucede debe ser usado-aprovechado para que surja la inmundicia-pus-podredumbre de nuestro corazón y eso debemos sacarlo para purificarlo y no para dejarlo ser-prevalecer-hacer.

 Todas las dificultades, humillaciones, castigos e injusticias sirven para eso, para que surja la bestia y para que la sacrifiquemos-purifiquemos-neguemos despojándonos de ella y permitiendo a Dios que nos haga a nuevo, que cree un corazón puro, un espíritu nuevo de hijos suyos.

 En vez de renegar ante la abominable e insufrible realidad, tenemos que madurar, crecer, dejar de quejarnos, escandalizarnos y dejar de buscar venganza y culpables.

 Debemos ignorar el dolor, seguir adelante ofrecer el sacrificio, perseverar en el camino, Dios sabe lo que hace y Él Es Dios.

 Las injusticias no se pueden evitar ni remediar, solo se pueden soportar, sobrellevar y aprovechar para crecer espiritualmente.

 Comprender que, ante las injusticias padecidas, evitamos cometerlas para con Dios respecto de quien permanecemos siempre olvidados e indiferentes.

 Padeciendo las injusticias en la aparente indiferencia y olvido de Dios, reparamos, purificamos, maduramos, nos sacrificamos, etc.

 Así es como derrotamos a este espíritu absolutista que siempre quiere tener el poder-control y que no descana mientras que no consigue el poder-control absoluto, es decir, no da reposo al alma obsesionándola con imponerse, reinar, prevalecer, hacerse obedecer.

 No le da reposo porque la instiga a que odie a Dios y a todos al ver que no obedecen ni colaboran y no hacen mas que molestar o traer dificultades. Tanto mas salta cuando son insufribles las injusticias que nos tocan padecer. Ahí finge que es justicia, venganza, reclamo de lo justo negándose a ver que es injusto en sí mismo y en sus métodos.

 Este espíritu inmundo mueve a burlas, quejas, reproches e ironías contra Dios cuando no hace caso, cuando hace nada para remediar el dolor que padecemos. El mismo orgullo que transfunde y genera-provoca, impide que veamos que nosotros mismos no queremos lo que pedimos por miedo y para no parecer malos cuidando la imagen de ser buenos.



 En definitiva, en este punto debemos reconocer-aceptar que hacemos nada, solo nos quejamos y escandalizamos permitiendo al adversario que nos tiente con odiar a Dios, reprocharle y reclamarle. No tomamos en cuenta el espejo, aquello de lo que acusamos a Dios es justamente lo que nosotros hacemos, ahí es donde debemos ver-reconocer la Verdad.

 También hay que ver que el miedo nos domina, la preocupación por nosotros mismos nos ahoga-escandaliza y por ello es que estamos reclamándole y exigiéndole a Dios que haga algo para protegernos-defendernos sin querer reconocer que tenemos miedo y nos preocupamos por nosotros mismos miserablemente desconfiando de Él, abandonando la Fe.

 A  la vez, lo que debemos considerar es que todo cuanto sucede sirve para que salgan-salten los espíritus impuros y así poder combatirlos y purificar el alma ordenándola con miras a lo que Dios quiere darnos y a lo que quiere hacer en nosotros y por medio nuestro en el mundo. Considerar lo que dijo El Señor mismo al que se le a mucho, se le pide mucho, y es mucho lo que Él quiere darnos, es Él mismo, su Espíritu-Ser-Esencia.

Espíritus combatidos últimamente y dirección donde fueron publicados:

GRUPOS DE REFLEXIÓN ESPIRITUAL, Una nueva forma de librar el combate espiritual:

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