22 julio 2016

SIETE PALABRAS DEL ESPÍRITU SANTO (V)



SIETE PALABRAS DEL ESPÍRITU SANTO (V)


1.- “Él Es Dios”

2.- “Solo Él”

3.- “Siempre Él”

4.- “Porque Solo Él Es Dios”

5.- “Y Siempre Será Dios”

6.- “Porque Es Él”

7.- “El Que Es, El Que Era, y El Que Viene”


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1.- “Él Es Dios”


 Lo primero y esencial que debemos hacer en la vida es poner orden.

 Todos percibimos el desorden generalizado que impera muy bien no sabemos para donde ir o que hacer, o peor, sabiendo, vemos que no podemos y nos quedamos estancados o nos dedicamos  chocar contra la pared de la realidad sin cesar.

 Debemos concebir la vida como una guerra, una conquista a hacer. Tenemos muchos frentes y podemos luchar en todos a la vez, no es lógico ni racional dividir el ejército y abrir varios frentes a la vez, debemos concentrarnos en un punto a la vez.

Para eso es que consideramos primero los diferentes aspectos, campos de batalla, frentes:

 Espiritual, social, emocional, laboral, familiar, etc.

 No podemos andar sin rumbo, no podemos camina sin saber ni a donde nos dirigimos. Es imposible poner orden si no tenemos idea ni de lo que queremos ni de lo que debemos.

 Lo mas lógico, simple, esencial para comenzar  poner orden es comenzar en el aspecto espiritual, simplemente porque Él Es Dios y Dios es primero, solo porque es nuestro Creador.

 Estar en orden con Dios no es practicar una religión, cumplir un ritual cumplir algunas prescripciones religiones, realizar algunas prácticas de piedad.

 Estar en orden con Dios es darle el debido lugar, el de Dios.

 Esto ocurre al discernir su Voluntad y obedecerlo.

 A partir de ahí comienza a ordenarse todo lo demás en nuestra vida, ahí es donde deja de haber caos y confusión porque comienza  atener lugar la Palabra de Dios, Palabra Creadora, y como se menciona en el relato del génesis, por su Palabra va creando y poniendo orden.

 Lo que crea es una nueva vida, vida verdadera, eterna, Sobrenatural, Espiritual, nos da su Vida, establece su Presencia y ahí es donde nos transfunde su Vida-Esencia-Espíritu, ahí es donde verdaderamente el Espíritu de Dios aletea sobre las aguas y hay una nueva vida, una nueva creación.

 Ahí comienza la vida de Dios en nuestra vida, su presencia viva en nuestra vida, y ahí es donde comienza la Vida Eterna-Sobrenatural-Espiritual, la vida verdadera.

 Entonces, el caos y la confusión inicial es la consciencia de nuestra nada, miseria, incapacidad, es el conocimiento real de sí mismo, es cuando vemos-comprobamos que nada somos, nada podemos, nada tenemos, nada sabemos, etc., es cuando vemos que, a pesar de lo que somos, podemos, tenemos, sabemos, nada podemos hacer para poner verdadero orden en nuestra vida que se derrumba, descontrola y vuele un castigo-tormento-infierno.


2.- “Solo Él”


 Primero debemos rendirnos, dejar de rivalizar contra Dios, dejar de querer ocurra  su lugar reconocer la necesidad que de Él tenemos, darle su lugar, dejar que Él decida, discernir su Voluntad y obedecerlo-seguirlo, luego cesará el infierno abominable y desolado que surge al alzarse buscando adoración, satisfacción para el ego.

 Comprender que el abismo del ego es ese abismo inicial que tenemos-somos, la misma capacidad de tener a Dios, y si Dios no ocupa su lugar ahí, seguiremos padeciendo ese abismo-vacío-infierno, continuaremos sintiendo el infierno abominable e insoportable que nos hace padecer y que nada puede remediar.

 El único remedio es Dios porque es lugar para Dios en nuestra vida, nada ni nadie puede reemplazar o sustituir a Dios, Solo Él Es Dios.

 Esa es la segunda verdad que debemos aprender, Él Es Dios y Solo Él Es Dios, no hay mas vuelta que darle.

 Mientras no lo aceptemos y no el permitamos que ocupe su debido lugar en nuestra vida, no vamos a tener paz ni orden, solo caos, confusión, desorden y padecimiento.

El padecimiento surge de la ausencia de Dios que es producto de la separación de El y de quedar expuestos a todos los enemigos infernales que aprovechan para atormentarnos, castigarnos, perseguirnos y hacernos padecer mientras que intentan arrastrarnos a la perdición eterna, la que ya nos hacen probar desde ahora.

 Mientras que aceptemos que Él Es Dios, pero sigamos secreta y ocultamente considerando que igual debemos satisfacer el ego, el infierno va a seguir, todavía estaremos en guerra contra Él, menor, pero en guerra igual con sus consecuencias, o sea, vacío, desolación, tinieblas y al alcance de los enemigos infernales que seguirán intentando arrastrarnos a la perdición.

 No hay ni puede haber sustituto, Él Es Dios, si ponemos a cualquiera en su lugar se vuelve ídolo que queremos dominar, del que queremos servirnos y el que acaba consumiéndonos.

 Ídolo es cualquier persona, cosa o nosotros mismos, todo lo que pretenda llenar el vacío, el ego, el abismo, todo lo que quiera tapar o disimular la ausencia de Dios, todo lo que pretenda reemplazarlo.

 Acá la oración debe ser constante, discerniendo la Voluntad en todo, aprendiendo a mirar siempre hacia arriba, el cielo, a Él, buscarlo y hacerlo reinar en todo aspecto de nuestra vida, debe ir dando no solo orientaciones genéricas, sino especificas, puntuales, ajustando el rumbo para llegar a la comunión real con Él y así adquirir su Vida, tener su presencia en nuestra vida.


3.- “Siempre Él”


En el tercer paso, la tercera Verdad, debemos considerar que Siempre Él Es Dios.

 Esto se hace en la perseverancia, en la constancia de la vida diaria orientada por Él, hecha en su Presencia como le dijo a Abrahán, “Camina en mi presencia y serás perfecto”.

 Es fácil caminar según su Voluntad cuando no hay problemas, dolores, pruebas, dificultades, la cuestión es caminar según su Voluntad cuando todo a en contra de nuestra voluntad.

 Especialmente cuesta cuando debemos ofrecer el sacrificio diario de la voluntad soportando lo que no queremos, no nos gusta ni soportamos.

 Ahí debe haber perseverancia, vida según su Voluntad que es vida en la Verdad, dando testimonio.

 También ahí tenemos que recordar que Él Es Dios y Siempre Es y Será Dios, aunque parezca que desoye, desatiende, abandona, ignora y hasta contraría, se comporta como enemigo haciendo nada para defendernos, protegernos, asistirnos, etc.

 Ahí dejamos de querer dominar a Dios, dejamos de querer controlarlo y aprendemos a obedecerlo en Verdad. Ahí maduramos en medio del dolor. Ahí realmente salimos del ego-abismo del ‘yo’ y pasamos al “Él”, porque Él Es Dios.

 Ahí las palabras dejan de ser tales y se prueban las intenciones, ahí verdaderamente vivimos lo que decimos creer y practicar, cuando perseveramos en el dolor en hacer su Voluntad sufriendo el embate de todos los enemigos espirituales y terrenales.




4.- “Porque Solo Él Es Dios”


 Luego viene la cuarta verdad, comprender que Él Es Dios y que hay que obedecerlo solo Porque Él Es Dios.

 Nuestro ego-yo se resiste, opone, furioso, ab irato hasta quiere irse con el enemigo, no solo se lamenta por sí mismo sino que quiere rebelarse.

 El camino es empinado, estrecho, la puerta angosta, es muy doloroso, abominable, sumamente infernal e insoportable.

 Verdaderamente no podría ser peor.

 Ahí hay que perseverar dedicándose a colaborar en que Dios obtenga lo que quiere, consiga lo que Él desea solo Porque Él Es Dios.

 Ahí muere y se sacrifica realmente nuestro yo-ego, ahí nos convertimos en real ofrenda a Dios, salimos realmente de nosotros mismos.

 Ahí Dios Vive, Es y realmente se encuentra presente en nuestra vida haciendo su Voluntad, pese a lo que nos duele y hace padecer, pese a las tentaciones con las que el enemigo nos quiere rebelar, nos desafía y provoca para que desechamos a Dios  nos elijamos a nosotros mismos.


5.- “Y Siempre Será Dios”


 La quinta Verdad es la que debemos aceptar, recibir y dejar ser-hacer en nuestra vida para que Dios se halle verdaderamente Vivo y Presente.

 Ésta es “Y Siempre Será Dios”, Él Es Dios Y Siempre Será Dios.

 Comprender que no hacemos otra cosa mas que chocar contra la realidad, incesantemente nos estrellamos contra la pared, contra la Verdad y quedamos pulverizados, arruinados, estropeados, deshechos.

 Tenemos que aceptar que hay cosas que no las podemos cambiar, modificar, hay cosas que no las podemos tocar y solo debemos aceptarlas. Ahí debemos morir a nosotros mismos, en ese altar hay que sacrificar el yo-ego.

 Como caprichosos nos estrellamos contra la Verdad una y otra vez, tratamos de imponer nuestro parecer, la voluntad propia, queremos reinar, imperar, prevalecer y lo que no conseguimos de una manera, lo buscamos de otra, pero solo para volver a estrellarnos contra la realidad, para volver a chocar contra la Verdad y, consecuentemente, para volver a arruinarnos, autodestruirnos.

 En el choque contra la realidad el orgullo es pulverizado, arruinado, destruido, demolido, realmente si vamos contra la Verdad solo construimos la propia ruina, el sepulcro actual y terno.

 Por mas que por un tiempo nos evadamos de la realidad encerrándonos en la fantasía, perdiéndonos en el delirio de que podemos ser o hacer lo que se nos ocurra o venga en ganas, el choque contra la realidad es inevitable.

 Del delirio-fantasía de ser autosuficientes, capaces de cualquier cosa, todos salimos a los golpes, la torre de babel siempre es demolida, es inevitable su ruina.

 Creer que por nosotros mismos podemos lo que queremos y que esto será para siempre, es una mentira, autoengaño, fantasía, evasión de la realidad que no tardará en desmoronarse, y si no abandonamos tal fantasía, nos vamos a la ruina con nuestro orgullo, nos perdemos para siempre en tinieblas convertidos en demonios.

 Comprender que por un tiempo podemos mentirnos-engañarnos, podemos construir una fantasía y evadirnos de la realidad, pero la fantasía siempre se derrumba, desmorona, viene abajo, esta construida en el barro, o peor, es barro en la arena.

 Nos evadimos de la realidad, salimos por la tangente, nos encerramos en la fantasía, deliramos de orgullo y queremos creer que eso es para siempre, pero la realidad es que no, eso solo dura un tiempo, un muy corto tiempo y si no aprendemos a ordenar la propia vida según Dios, según la Verdad, vamos a seguir corriendo a la autodestrucción eterna.

 Considerar que Él Siempre Es Dios, por mas fantasía que construyamos, por mas que queramos creer y logremos hacer creer que somos dioses, la mentira se derrumba, el problema surge cuando las personas quieren creer que pueden sostener la mentira que adoran aun cuando se ha caído por el claro surgimiento o revelación de la Verdad.


6.- “Porque Es Él”


 La sexta verdad que debemos descubrir, aceptar y vivir, o sea, encarnar, es “Porque Es Él”.

 En la vida diaria comprobamos esta verdad, hacemos lo que queremos pero todo se derrumba, viene abajo y no hay camino, salida, y es porque seguimos tratando de obrar por y para nosotros mismos, movidos por la voluntad propia, por aquello que brota del corazón.

 La propia voluntad expresa el orgullo y si bien es derrotada en un punto o aspecto, trata de salir en otro, busca otro lado por el que brotar. Es como una hernia espiritual, si el orgullo es humillado, vencido y derrotado, en venganza brota por otro lado hasta reventar despechado y caprichoso buscando prevalecer.

 En el mismo sentido considerar el hecho de que toda la vida tiene el mismo orden. Nos alzamos orgullosos buscando reparación, satisfacción, justicia o venganza de las humillaciones, desprecios, odios, rechazos y maltratos que hemos padecido.

 Aunque digamos que vivimos por y para otros, incluso por y para Dios, lo que hacemos es buscar seguridad, evitar nuevos desprecios, rechazos y maltratos. Es algo instintivo, buscamos evitar el dolor.

 Creemos que nos defendemos, protegemos o que logramos volver a padecer, cuando la realidad es que estamos perpetuando el dolor inútilmente porque lo convertimos en dios y rey, le permitimos que determinen nuestra vida, diga lo que hacemos o dejamos de hacer, decida el rumbo que adoptamos.

 Lo que debemos hacer es discernir la Voluntad de Dios y obedecerlo-seguirlo enfrentando el miedo, venciendo el orgullo, dejando de vivir para defendernos, protegernos y para venganzas de hechos pasados. Hay que dejar de mirar hacia atrás y hacia abajo, hay que mirar hacia arriba, a Dios, su Voluntad.

 Ahí hay que perseverar venciéndose a sí mismo y a todos los enemigos reunidos en el intento de rebelarnos, sublevarnos contra Dios.

 Es un constante sacrificio de sí mismo que hay que realizar, en el altar d la realidad dolorosa e inevitable hay que sacrificar el ego, la voluntad propia, el ‘yo’, y hay que perseverar obedeciendo y siguiendo a Dios, colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en nuestra vida.

 Ahí se alza como última, odiosa, resentida, furiosa, maldita y despiadada rebeldía el ego-yo preguntando ‘¿Y por qué?’, solo y simplemente porque Él Es Dios, es la Verdad cruda e inalterable.

 Considerar que los demonios aun preguntan preguntando ‘¿Y por qué?’ desde el infierno, y la Verdad continúa siendo la misma solo porque Dios Es Dios, Siempre Es Dios y Es Él, Él Es Dios.


7.- “El Que Es, El Que Era, y El Que Viene”


 El séptimo paso de crecimiento, evolución, progreso, maduración espiritual consiste en aceptar la séptima Verdad, que Él Es Dios como siempre, pero específicamente “El Que Es, El Que Era y El Que Vuelve”.

 En este punto se alza el ‘yo’ impregnado de orgullo, con la fuerza furiosa del infierno y con odio, maldad, desprecio, aborrecimiento, se impone, reina, prevalece.

 Se asienta en sí mismo diciéndose que es grande, omnipotente, incapaz de ser derrotado. Tiene el impulso de las furias infernales, se sostiene en las columnas de los siete vicios capitales.

 Este ‘yo’ delirante de orgullo capitanea siete venganzas, es como ese espíritu impuro expulsado del que dijo El Señor que vuelve con otros siete peores.

 Acá el adversario da la oportunidad de conseguir lo que queremos sea como sea, es análoga a esa tentación en la quedito al Señor ‘te daré todo si me adoras’.

 Nos presenta el enemigo la oportunidad de adorarnos por completo, de adorar nuestro ‘yo’ furioso y totalmente dedicado a sí mismo que, en apariencias, puede conseguir lo que sea y en el momento.

 Es algo querido, desead, sumamente necesitado, algo que no hemos podido obtener, donde nos ha golpeado largamente el enemigo y donde Dios nos ha probado toda la vida.

 Es la oportunidad de elegirse a sí mismo como si fuese justo, debido, necesario. Presenta el adversario la oportunidad de adorarse, hundirse en sí y alzarse delirando de orgullo solo para satisfacerse a sí mismo sea como sea y sin importar nada ni nadie.

 Incluso hasta Dios mismo da la oportunidad de elegirse, dice claramente que no es obligación elegirlo, entonces la tentación se hace mas fuerte.

 Sin embargo ahí es donde podemos dar muerte definitiva al orgullo-ego-yo-mentira eligiendo a Dios una vez, aceptando lo que Él dispone.

 Considerar que aun siguiendo a Dios hasta el extremo y sacrificando la propia vida y perseverando en el dolor, también llega un punto en el que nos terminamos convirtiendo en cultores de ese camino y forma de ser  hacer, por ello llega un momento en el que no podemos cumplir ni aun queriendo, o en el que, a pesar de cumplir y perseverar, claramente nos autodestruimos.

 Para evitar fanatismos y culto a la imagen, llega esa esta última prueba, lo que hacíamos, aunque bueno, no lo podemos hacer ni aun queriendo o haciéndolo nos provoca una ruina abominable infernal sumamente insoportable. Ahí es claro que se terminó y que Dios pide otra cosa.

 Como siempre, se debe orar mucho y bien porque el enemigo engaña, miente, es sutil y a veces añade peso extra a lo que ya es pesado y difícil de llevar. Esa es la razón por la que debemos orar para tener bien en claro como obrar, porque en estos casos El Señor no nos da el gusto pero nos alivia y libera e los tormentos extras que provoca el enemigo para confundirnos, por hacerse aceptar-ver-tomar en cuenta, para maltratarnos, etc.

 Considerar que Él Es Dios y “El Que Es, El Que Era y El Que Vuelve”, solo luego de una larga y dolorosa purificación, luego de una aceptación de la Verdad diaria y constante, Él Vive, Reina, Permanece en nuestra vida, y si Vive-Reina-Permanece, así es como Viene-Vuelve al mundo, en y por nosotros que lo hemos elegido, aceptado y le hemos permitido hacer su Vida, establecer su Presencia Viva en nuestra vida, es por medio de nosotros que hemos llegado a ser Uno con Él.

 Él Es Dios, y luego de este proceso Él Sigue y Seguirá Siendo Dios, pero nosotros llegamos a ser sus hijos verdaderamente y Él pasa a estar en el mundo como en nuestra casa-vida-corazón.

 Considerar que las personas quieren creer que tienen una vida ordenada, perfecta, ideal y controlada, eso es fantasía, es orgullo, es el reinado el yo-ego, un delirio de soberbia, es la ausencia de Dios y la presencia de satanás, el abominable desolador.

 Esa ida aparentemente perfecta, ordenad ay que creen controlada es la que cae, se desmorona y desordena ante el choque inevitable con la realidad. Es fantasía que se desvanece, humo, delirio, tinieblas, es ausencia de Dios.

 Esto ocurre aun cuando las personas quieren creer que es una vida espiritual, sobrenatural, etc., porque para que Dios viva realmente hay que aceptarlo, obedecerlo y dejarlo ser y hacer, colaborar en el triunfo de su Voluntad.

 Las personas permanecen encerradas en sí mismas, evadidas de la realidad viendo como real lo que quieren creer que es Verdad y ahí se engañan-mienten sumergiéndose en la ausencia de Dios y autodestruyéndose.

 Considerar que como tratemos a Dios somos y seremos tratados solo y simplemente porque se cosecha la siembra. De la vida que le demos a Dios en nuestra vida es la vida que recibiremos, lo que a Él le hacemos es lo que tenemos, si lo dejamos vivir, tenemos Vida porque Él Vive en nosotros, pero si lo sometemos, aplastamos esclavizamos y lo condenamos a vivir la Pasión, lo mismo es lo que vamos a cosechar y vivir nosotros. Esto no es a futuro, es ahora, en el mundo, en el presente.

 Si queremos paz, debemos darle paz a Dios en nuestro corazón, si queremos vida, debemos darle vida a Dios en nuestro corazón, si queremos libertad, debemos darle libertad en nuestra casa-vida-corazón, no es ningún secreto, no tiene nada de misterioso, pero tampoco es fácil, sin embargo esto es vivir en la Verdad, o lo que es lo mismo, con sabiduría.



Dr. Jorge Benjamín Lojo.

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