27 julio 2016

REFUGIAR A JESÚS, EL SEÑOR



REFUGIAR A JESÚS, EL SEÑOR


 Jesús, El Señor, quiere que nuestra alma-vida-corazón sea un refugio para Él, desea ser nuestro refugiado.

 Esto significa que quiere encontrar descanso en el alma, reposo, alivio, consuelo, amor verdadero.

 En el mundo se establece la mentira, reina, impera, prevalece, obra impunemente. Lo mismo sucede en la gran mayoría de los corazones.

 Considerar que Jesús Es la Verdad, entonces, claramente es rechazado, echado, condenado y crucificado en cada alma-vida-corazón que elige permanecer en la mentira, en cada alma que prefiere ser ególatra narcisista caprichosa solo dedicada a satisfacer vicios hasta reventar y autodestruirse.

 Justamente contra este rechazo generalizado de la humanidad quiere encontrar en nuestros corazones un refugio, quiere que busquemos la verdad, vivamos en Ella, conforme a Ella.

 Quiere que aprendamos a recibirlo en nuestra casa-vida-corazón, que le demos su lugar, quiere poder guiar nuestra vida como corresponde para que permanezcamos en la Verdad.

 Cada uno tiene la misión de buscar y recibir la porción de Espíritu que Jesús, El Señor, le ha legado, cada alma tiene la responsabilidad de recibirlo en su casa-vida-corazón.

 Por eso debemos discernir la Verdad, buscar su Voluntad, obedecerlo, ordena la vida conforme lo que Él quiere, porque ahí es donde a Él estamos recibiendo en nuestra casa-vida-corazón.

 Así establece su Presencia, forma su vida, y así es como lo recibimos verdaderamente y también como recibimos su Vida, porque si Él Vive-Reina en nosotros, si permanece realmente, nos comunica su Vida, tenemos su Vida porque Es Él mismo viviendo-permaneciendo.

 Jesús es el perseguido en estos tiempos y cada alma-vida-corazón debe ser un refugio para Él, por ello es que debemos buscarlo, aceptar la Verdad, ajustar el rumbo, permitirle Ser y Hacer, disponer en nuestra ida.

 CONSIDERAR ESTO:

EXISTIR NO ES VIVIR, LA VIDA ES MAS ALLÁ

 A la mera y miserable existencia sufriente que tenemos la llamamos ‘vida’, pero no es mas que una clara expresión de ausencia de vida, o lo que es lo mismo, de la muerte.

 Dios Es la Vida y nosotros solo existimos, no tenemos Vida.

 Nos falta la verdadera Vida, Vida Sobrenatural, Eterna, Espiritual, la Vida de Dios en nuestra existencia miserable.

 La existencia miserable, inútil, abominable y sufriente que tenemos, eso que llamamos ‘vida’, es muerte. Es muerte porque no Vive-Permanece-Reina Dios, porque no puede darnos-comunicarnos su Vida-Ser-Esencia-Espíritu.

 Si Dios no puede permanecer en nosotros, no tenemos Vida, solo existimos, y existimos de una manera sufriente, abismal, infernal, abominable.

 Tenemos la vida que a Dios damos, si Él es libre y puede Vivir-Ser-Hacer en nuestra vida-existencia, tenemos Vida porque nos da-dona-comunica-entrega su Vida-Ser-Espíritu-Esencia.

 Esta existencia miserable, vacía, abismal, sufriente, abominable, se torna viciosa y corrupta, se pierde en el mundo mientras que el alma se hunde en tinieblas deformándose y hasta transformándose, llegando incluso a adquirir similitud con los demonios, o peor, llegando a ser mas baja que éstos.

 Ahí esta la causa de todos los males, la ausencia de Dios, el vacío, la egolatría narcisista infernal abismal en la que nos perdemos, la dedicación miserable a tratar de remediar lo mismo que estamos provocando y agravando. Satisfaciendo el ego solo lo agrandamos y pasa a demandar-exigir mas.

 La solución es simple, renuncia a sí mismo, buscar a Dios, pero no como adorador, espectador o colaborador de nuestros caprichos, ambiciones, vicios, etc., sino para aceptarlo, seguirlo y obedecerlo colaborando en lo que Él quiera hacer.



Dr. Jorge Benjamín Lojo.

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