15 julio 2016

ESPÍRITU SOBREPROTECTOR



ESPÍRITU SOBREPROTECTOR


 Es miedoso, egoísta, preocupado por sí mismo y miserable desamorado. Aparenta interés, amor, dedicación, etc., pero la realidad es todo lo contrario.

 Se echa encima de las almas que son igualmente ególatras, miserables, preocupadas por sí mismas y las mueve a protegerse y sobreprotegerse a sí mismas.

 Con miedo y debilidad se hunden preocupadas en sí mismas, por ello es que buscan la protección constante, la falsa seguridad de imponerse, reinar y prevalecer.

 Se apegan a personas y fingen protegerlas, defenderlas, darles seguridad, pero en realidad están robándoles vida, succionándoles vitalidad y la seguridad la buscan para sí, para su ego, se aseguran tener alguien que dependa.

 Se aseguran ser necesitadas, y en esto, aceptadas, queridas, tomadas en cuenta, no despreciadas, y por ello, adoradas, saciadas en su ego.

 Dicen, fingen y creen que protegen, pero en realidad constantemente están queriendo imponerse, prevalecer, hacer triunfar su voluntad porque buscan seguridad, temen padecer lo que ya han sufrido.

 Tienen el recuerdo del dolor pasado vivo y lo miran constantemente padeciéndolo como actual. Se defienden contra ese recuerdo doloroso buscando imponer su voluntad.

 Fingen proteger a otros cuando en realidad solo buscan con desesperación protegerse a sí, asegurarse de que no se repita aquello que les hizo padecer.

 También ahí buscan venganza porque al fingir que defienden o protegen a otros, en realidad se están vengando contra quienes en el pasado les hicieron padecer. No ven la realidad porque están mirando el pasado que permanece delante de sus ojos y forma un velo que distorsiona y confunde.

 Como miran hacia abajo y atrás, lo que suponen delante está detrás en realidad y así andan trabadas y fuera de la realidad obrando consecuentemente de manera fuera de lugar, peleando contra fantasmas.

 Las almas sobre protectoras se protegen a sí mismas y no a las que fingen y hasta creen proteger. Protegen su ego, lo sacian-satisfacen mientras que se hacen adorar por otras a las que aparentan cuidar y sobreprotegen.

 Se posesionan, adueñan, dominan, controlan, se consideran dueñas y señoras de aquellas que dicen proteger, y les hacen creer que es por y para su bien, por y para su seguridad, protección.

 Como sucede con ostros espíritus impuras, prevalecen, reinan, se establecen y adueñan en la medida que las almas se sienten a gusto, satisfechas y creen que esta bien o es bueno lo que son, hacen, tienen, quieren.

 En la medida que las almas se encuentran satisfechas, conformes, colaboran con los espíritus impuros y con lo que éstos hacen para controlarlas, someterlas, aprovecharse de ellas, siguen perjudicándose, engañándose y encaminándose a la perdición eterna sin remedio, salida  solución.

 Movidos por el miedo de perder a Dios no dejamos de querer controlarlo y ahí es que lo sobreprotegemos limitándolo.

 De la misma manera nos sobreprotegemos a nosotros oponiéndonos a lo que Dios quiere solo porque implica padecimientos, dolores, castigos y sufrimientos.

 También obra este espíritu impuro cuando sentimos orgullo de lo que hemos pasado, soportado y sobrellevado constituyéndose en parte de nuestro ser y modo de hacer, de la manera de servir a Dios, entonces, no queremos dejarlo. Que haya sido bueno y necesario un tiempo no significa que lo sea para siempre.

 Considerar que la final se termina sobreprotegiendo el orden establecido y así nos oponemos al bien que Dios quiere hacernos, nos resistimos e impedimos que lo que quiera.

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