20 julio 2016

ESPÍRITU SERVIL-SUMISO



ESPÍRITU SERVIL-SUMISO


 Es un espíritu miedoso, sumamente preocupado y totalmente dominado-controlado por ese miedo.

 Para liberarse del miedo se vuelve o convierte cualquier cosa que sea necesaria para ser aceptado, recibido, tomado en cuenta, etc.

 Este espíritu infernal dice con angustia y desesperación, entre grito y súplica, ‘¡¿Qué tengo que hacer para que me quieras?!’, expresando su miedo y consecuente deseo, voluntad, querer, la causa de su desesperación angustiante y obsesiva, lo que lo mueve motiva.

 De ahí parte su obrar, hace todo y en apariencia es real y bueno, pero la vedad es que por miedo, egoísmo, satisfacerse-conformarse a sí.

 Personas hondamente preocupadas por sí, con tal de no ser despreciadas se vuelven sumisas y serviles, aduladoras, lisonjeras.

 El miedo es tal que son capaces de decir, hacer y aparentar cualquier cosa entregándose servilmente a caprichos y deseos de otros.

 Con tal de no padecer desprecio, rechazo, maltrato, castigo, dolor, hacen cualquier cosa suponiendo que evitarán lo que les hace padecer.

 Lo que hacen exteriormente es lo que hacen interiormente, es decir, su conducta externa es fruto de su ser y hacer interior.

 A su ego lo conforman-satisfacen sin cesar, le dan todo, no le han puesto límites, le dan cuanto pide, exige, demanda.

 Así se volvió un abismo desmesurado, descontrolado e insaciable.

 Eso es vacío, desolación, ausencia de Dios y ahí es donde sienten miedo, una honda y enfermiza preocupación por sí imposible de aliviar.

 Ahí se vuelven miedosas, aduladoras, lisonjeras que quieren conformar a otros solo para conseguir lo que su ego quiere, la aceptación y evitar el rechazo.

 Parecen sumisas y dominadas, pero son ratas o víboras despiadadas que por detrás y por lo bajo dominan y controlan, estrangulan y acaban sometiendo con asquerosa perversidad.

 Logran esto entrando, haciéndose mínimas y aparentando entrega, una vez que consiguen confianza comienzan a manipular, someter y servirse de otros.

 Algo de esta abominable hipocresía tienen quienes tienen poder o autoridad en el mundo y en las religiones, fingen interés por quienes los eligen, y una vez en el puesto, hacen lo que quieren que es servirse a sí y manipular y esclavizar, corromper y arruinar a todos, a quienes dicen y fingen servir, por quienes dicen preocuparse o interesarse.

 Considerar que podemos creer que servimos a Dios cuando en realidad somos serviles esperando compensación, buscando la oportunidad de servirnos de Dios.

 Dios no compensa, no hace tratos, no negocia, no es que le damos todo lo que pide y luego podemos pedir lo que queremos, eso es hipocresía, autoengaño, fantasía que no tardará en verse defraudada con la consiguiente frustración que engendra bronca, rabia, odio y deseo de venganza.

 Es conveniente hacer esta medición o cálculo antes de comenzar, con Dios no se negocia, no podemos ser serviles aduladores que solo están esperando la oportunidad de adquirir control sobre Dios o de servirnos de Él para provecho o necesidad, gusto o lo que sea que queramos.

 Hay que buscar su Voluntad y obedecerlo haciendo el esfuerzo de morir realmente a sí mismo, sacrificando realmente la propia voluntad, solo así nos liberamos de este espíritu adulador, lisonjero y asquerosamente servil que es sumamente miedoso e hipócrita.

 Comprender que podemos engañarnos a nosotros mismos creyendo que nos entregamos cuando en realidad estamos esperando entrega.


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