26 julio 2016

ESPÍRITU IMPLACABLE



ESPÍRITU IMPLACABLE


 No se puede calmar, atenuar, suavizar, detener, aplacar, etc., es un espíritu alterado permanentemente, insoportable, como un mar picado.

 Siempre alterado, histérico, nervioso, como con la piel erizada, con los nervios de punta, en estrés constante.

 Nervioso histérico insoportable, desesperado por dominar, reinar, prevalecer, imponerse, no se detiene ni un instante ni soporta ni aguanta nada, solo y siempre quiere estar por encima.

 Se echa encima de las almas ególatras que temen por sí volviéndolas histéricas insoportables, maniáticas, controlantes, dominadoras, obsesivas, desesperadas alteradas nerviosas que solo quieren imponer su voluntad siempre.

 Están dominadas por el miedo, quieren desesperadamente evitar padecer y por ello con obsesión quieren imponer su voluntad, suponen que se defienden, protegen, evitan sufrir.

 Es inútil, ya sufren con su estado de alteración y teniendo a ese espíritu maldito encima que las obsesiona, controla descontrolándolas, alterándolas, moviéndolas para que quieran imponerse, reinar, prevalecer, controlar.

 No escucha, no entiende, no presta atención, no ve ni quiere hacerlo, permanece en un estado de espanto, miedo, pánico y obsesivamente quiere prevalecer suponiendo que se defiende, protege, cuida, pone a resguardo o evita padecer.

 Solo ve lo que la espanta, lo que la altera, aquello que la hace temer, lo que ha padecido, padece y teme volver a padecer o continuar padeciendo. Cae en pánico, se altera, enloquece y desesperadamente trata de hacer su voluntad, imperar, reinar, prevalecer, trata de defenderse.

 La verdad es que así no se defiende, así se hunde-encierra mas y de esta manera termina en peor condición de la que estaba, se provoca mas ruina, dolor, desgracia.

 Hay que dejar de renegar, dejar de querer imperar, dejar de querer manipular, dominar y controlar a Dios, hay que rendirse, soportar, aprender a sufrir y a seguir, adquirir valor, generar perseverancia, vencerse realmente a sí mismo.

 Lo mejor que podemos hacer es vencernos a nosotros mismos, lo peor que podemos hacer es conformarnos a nosotros mismos, y si la situación que nos toca no nos deja mas remedio que padecer, podemos aprovecharla para vencernos a nosotros mismos, negarnos.

 Desgraciadamente usamos esas situaciones inevitables al revés, las usamos para desesperarnos, imponernos, tratar de prevalecer, reinar, imperar. Hay que vencerse a sí mismo, aprender a obedecer a dios y ahí hacerse grande espiritualmente.


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