26 julio 2016

ESPÍRITU HISTÉRICO



ESPÍRITU HISTÉRICO


 Espíritu de degradación infernal que se echa encima de las almas para atormentarlas y someterlas a su maldito estado.

 Las asecha, persigue y maltrata, pero especialmente se echa encima cuando les toca padecer, sufrir y encontrarse ante derrotas, humillaciones, reveces, contras, etc.

 Frustraciones todos tenemos en este mundo maldito sumido en tinieblas, pasamos como condenados a sufrir irremediablemente ahora que se halla bajo la influencia y poder del maldito infernal.

 Ahí es donde el espíritu de histeria se apodera de las almas, las envuelve, se mete clavando sus garras filosas y sumamente agudas, provocando asqueroso y repugnante dolor, cosa que viene a agravar la de por sí ya abominable situación.

 Lo que es difícil se vuelve mas insoportable e infernal con el constante tormento en el alma, y peor todavía con el constante asecho de este espíritu inmundo logrando castigarnos en aquello que es lo peor de lo peor para cada uno.

 Castiga, maltrata, perturba, asedia, pincha constantemente, provoca, desafía, y al dolor que causa añade burlas, ironía, sarcasmo, para que la vida sea un castigo, sea sufrida como una maldita desgracia.

 Es como si envolviera a las almas con un manto dotado de afiladas dagas que las cortaran y pincharan constantemente provocando agudo dolor, profundo, sumamente insufrible y repugnante.

 El dolor constante provoca estrés y peor aun si se trata de aquello que es lo peor de lo peor para cada uno, lo que G. Orwell llama “Habitación 1-0-1” en su novela distópica “1984”.

 Las almas quisieran que aquello que provoca su agudo, constante e insoportable dolor cesara suponiendo que así se acabará su tormento, pero la realidad es asquerosamente adversa y sumamente contraria, casi con perversidad.

 La realidad es que primero vana tener que aprender a soportar el infierno y vencerse a sí mismas, van a tener que aguantar y no perder la fe, confiar en el amor de Dios pese al castigo infernal y ahí, con paciencia, perseverar hasta morir.

 Esto es así porque el tormento primero y principal es espiritual y primero debe solucionarse, remediarse, la situación espiritual.

 Si solo se remediara la situación externa, seguirían expuestas a lo espiritual y no lo remediarían, solucionarían, no buscarían la causa real de todos los males que es la separación de Dios y su consecuente ausencia en el alma.

 Así que, hay que aguantarse, perseverar, dedicare a aquello que es lo único que podemos hacer en el maldito infierno en el que se ha constituido el mundo, debemos buscar a Dios, solucionar la cuestión espiritual, remediar la ausencia de Dios en la casa-vida-corazón.

 Las dificultades sirven para llamarnos la atención sobre ello y para dirigirnos a solucionar ese problema grave, esencial y que siempre pasamos por alto.

 Considerar que o es de imposible ni difícil solución, simplemente hay que orar, perseverar y seguir adelante pese a las dificultades de lo insoportable de la vida en este mundo de tinieblas.

 Como siempre hay que buscar la Voluntad de Dios, confiar en Él, creer en su Amor, perseverar, seguir adelante, olvidarse de sí mismo y tener paciencia.

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