23 julio 2016

ESPÍRITU ESCÉPTICO



ESPÍRITU ESCÉPTICO


  Es un espíritu maldito, resentido, odioso, perverso y desafiante.

 Como sucede siempre, las almas lo engendran-generan y luego se les echa encima el espíritu infernal similar para potenciarlo, extenderlo, hacerlo progresar a costa de la vida del alma misma.

 Las almas son como tierra fértil y si dejan germinar la semilla maligna, terminan generando un espíritu maligno y en eso se convierten ahora y para toda la eternidad.

 Comprender la necesidad de pasar por la purificación.

 Estas almas son desafiantes, proactivas, no solo no creen sino que no quieren creer.

 Están orgullosa-satisfechas de no creer y desafían, provocan, demuestran que no creen, son como serpientes escupiendo veneno.

 Pinchan, provocan, desafían, quieren que se les pruebe y demuestre, pero la realidad es que no lo hacen para creer sino para buscar un defecto y condenar, para demostrar que ganan y tienen razón, que es inútil e imposible confiar.

 No quieren confiar directamente y quieren demostrar que no es posible, que no lo necesitan.

 Permanecen en un estado odioso, resentido y vengativo constante.

 Se sienten orgullosos y seguros encerrados en sí mismos, haciendo gala y ostentación de un supuesto conocimiento.

 Aun viendo claramente que no pueden sostener o defender su posición, capciosos, embusteros, chantas y dispuestos a ganar siempre, le dan vuelta todo, buscan la vuelta, ‘la quinta pata al gato’, inventan. Son tan recalcitrantes que hasta son capaces de cambiar lo que han dicho en la misma oración con tal de tener razón, ganar, prevalecer, imponerse.

 Cuando están totalmente derrotados, vencidos y les resulta absolutamente imposible sostener su posición, agreden, insultan, descalifican, amenazan, pierden el control, los estribos, se lanzan furiosos a humillar, atormentar, destruir y hacer padecer a otros.

 En todos ven un enemigo, alguien a quien vencer, dominar, someter, humillar, doblegar, alguien sobre el que imponerse, alguien a quien hacer víctima de su odio, desprecio, veneno.

 Como sucede con todos los otros espíritus inmundos, en esencia es miedo, preoucpcion por sí, por eso es que despliega odio, violencia, maldad, quiere imponerse, reinar, prevalecer.

 Incluso cuando logra que se le pruebe o demuestre lo que exige o demanda, se niega a ver-creer, busca otra duda con la que atacar, cuestionar, criticar.

 La cuestión es que no quiere creer, quiere descreer, desconfiar y demostrar que lo hace, porque en el fondo es veneno, escupe la podredumbre de su dolorosa humillación y vive una constante venganza.

 Para combatirlo es esencial buscar la raíz, donde el alma fue humillada, dominada, vencida, despreciada, maltratada y ahí perdonar, librar y renunciar a los deseos de venganza que son los que se manifiestan-exteriorizan en esas dudas desafiantes, cuestionamientos constantes.

 Considerar que el alma abre siempre una puerta y luego padece el embate, la furia, la fuerza del espíritu impuro que desea tomarla como campo fértil para aferrarse, fructificar, nutrirse y a la vez estar en el mundo y extender su presencia-reinado-dominio.


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