22 julio 2016

ESPÍRITU ERRANTE-PERDIDO



ESPÍRITU ERRANTE-PERDIDO


 Es un espíritu oscuro, pesado, insoportable, pegajoso que vaga en tinieblas centrado en sí mismo lamentándose, arrastrándose como gusano.

 Se echa encima de las almas que se hunden y pierden en sí mismas, que se lamentan por sí y aborrecen la maldita suerte que les ha tocado en el mundo.

 Como sucede con otros espíritus impuros, agravan la de por sí ya deplorable, abominable e insoportable situación.

 Las almas se hunden volviéndose mas oscuras, mas ególatras y se apenan  por sí mientras que maldicen su suerte desgraciada, la de estar vivas en este mundo sumido en tinieblas y dominado por demonios.

 Generalmente provoca mas resentimiento y frustración del que ya tienen las almas.

 Por lo general e apegan espíritus como éstos a almas bohemias, artistas, etc.

 También buscan adolescentes.

 Como sucede con todos los espíritus impuros, se apegan como gusanos, se adhieren para succionar vida, quitar vitalidad, servirse de las almas como de títeres, etc.

 Infunden-transfunden su oscuridad y tinieblas, hacen sentir el peso abominable de su ser despreciable y abaten a las almas débiles, ególatras, desamoradas, que acostumbran tenerse lástima, lamentarse por sí, y así las vuelven mas desgraciadas, errantes, sufrientes.

 Se refugian-evaden en la fantasía de un mañana mejor o añorando un pasado feliz que es imposible de recuperar, cosa que genera mas odio, rabia, furia ante un presente abominable de tormentos, castigos y desgracias, y de ahí su frustración constante.

 Perpetúan a las almas en ese estado de muerte constante por el simple hecho de no morir, no mueren a sí mismas, son rengadas y rebeldes, no aceptan la realidad que les ha tocado, no beben el cáliz amargo y al final, padecen un infierno en vida por su rebeldía querida, su rendimiento alimentado, sostenido y desafiante.

 Las almas viven la falsa libertad de la egolatría, de la rebeldía y el resentimientos despechado. Se quieren considerar libres mientras se arrastran sufriendo como malditas renegadas ante la realidad frustrante que no pueden modificar.

 Aliviarían los tormentos que padecen al aceptar la abominable realidad, dejar de rengar y ponerse a trabajar en lograr la unión con Dios, al asumir la responsabilidad que les compete delante de Dios, al hacer retroceder las tinieblas, al dejar de ser ególatras narcisistas que generan tinieblas de orgullo y lamentos, al dejar de preocuparse por sí y al hacer frente a la realidad.

 Deben dejar de ser errantes desgraciadas desde ahora. Comprender que no son desgraciadas por lo que se frustran y les toca, son desgraciadas porque son sin Dios, porque pretenden ser sin Él y en contra de Él.

 Esa es la fuente de toda desgracia, el origen de todos los males y la causa por la que padecen.

 Comprendan que si modifican el interior y ponen orden espiritual, el exterior se modificará porque lo terrenal y externo es efecto y reflejo de su realidad interior, es consecuencia.


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