14 julio 2016

ESPÍRITU DESCONSOLADO



ESPÍRITU DESCONSOLADO


 Es un espíritu deshecho, aniquilado, desmoronado y sufriente.

 Se echa encima de las almas que han padecido alguna desgracia, pena, dolor, pérdida, humillación grave, etc., agravando sus sentimientos, multiplicándolos.

 Considerar que siempre los espíritus impuros aprovechan situaciones en las que las almas tienen sentimientos como son ellos porque así entran y se adhieren sin ser notados, advertidos, y consecuentemente, sin ser combatidas o rechazados.

 También aprovechan enfermedades, accidentes, cosas graves que padecen las almas para meterse en su ida, adherirse-sujetarse-atarse a ellas.

 Lo hacen porque así succionan vida, quitan vitalidad, se nutren de ellas, a la vez que las deforman y transforman en ellos mismos, en lo que ellos son, las van transubstanciando y haciendo a su abominable imagen y semejanza.

 Cuando las almas padecen grandemente y se dan a la tristeza, melancolía, pena y enfermiza e infernal autocompasión, se les echa encima este espíritu abominable desconsolado.

 No hay consuelo o alivio posible, solo sufren, padecen y es sin remedio.

 Tanto mas es así cuando la situación que provoca el desconsuelo es imposible de remediar, solucionar o atenuar como pérdidas importantes o enfermedades graves o muy grandes sufrimientos sin fin.

 Por mas que las personas quieran estar bien, si tienen este espíritu inmundo encima, no pueden, solo sienten que se desmoronan, derrumban, se ven demolidas, abatidas y sienten un gran vacío junto a una muy grande y grave tristeza.

 Habiendo motivos para sentirse así, tampoco quieren estar bien, mejorar o liberarse del desconsuelo, entonces, siguen padeciendo el infierno del azote e este espíritu inmundo y repulsivo.

 Una cosa que suele hacer este espíritu impuro es mostrar como otras personas en derredor la pasan bien, no tienen grandes problemas, no conocen sufrimientos, no tienen dificultades, porque así aumenta el sentimiento de bronca, rabia, frustración, pena y lamento y por sí, generando mas desconsuelo y empujando al alma a un abismo donde ni siquiera quiere ser consolada.

 Por otro lado, suele infundir o transfundir sentimientos de culpa para que las almas no quieran estar bien, sentirse bien, encontrar alivio, es dicen que con lo que ha sucedido y sucede, no pueden sentirse bien, y es ahí donde ellas quieren continuar llorando, quejándose, lamentándose, arrastrándose entre penas y dolores.

 Para vencerlo, echarlo y purgar el propio, hay que hacer frente a la situación, aceptar lo que no se puede cambiar, seguir adelante, aprender a disociarse del dolor y comprender que algún día pasara la situación o si no, habrá que comenzar de nuevo siendo personas diferentes que han superado el dolor y que se esfuerzan por seguir viviendo pese a todo.

 Lo que hay que vencer esa tentación de desear la muerte, de querer permanecer en un estado de muerte, amargura, desolación. Ahí vencemos al espíritu de desconsuelo y de muerte eterna haciendo retroceder las tinieblas no solo en nuestra vida sino también en el mundo.

 Es lógico llorar, quejarse, lamentarse, pero la realidad es que hay que seguir adelante porque la vida misma es la prueba, estar vivos en este mundo de abominables tinieblas convertido en un repulsivo y asqueroso infierno, es la prueba que nos toca.


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