26 julio 2016

ESPÍRITU DESCALIFIADOR-DESPRECIATIVO-MINIMIZADOR



ESPÍRITU DESCALIFIADOR-DESPRECIATIVO-MINIMIZADOR


 Es un espíritu odioso, resentido, vengativo, envidioso y sumamente miserable.

 Almas ególatras, que se tienen lástima y que se entregan a una constante venganza lo generan atrayendo al infernal para que venga a potenciarlo y a dominarlas. Todo vicio-espíritu impuro es una puerta abierta al abismo que atrae vientos infernales que descontrolan la vida.

 Hundidas en su ego se devoran a sí mismas y se empachan, sienten asco o repulsión de tanto satisfacerse en su ego sin llegar a saciarse jamás y el veneno lo escupen o omitan atacando, cuestionando, criticando a otros.

 Son envidiosas, no en ni quieren ver algo bueno en nadie, en todo hallan defectos, no quieren aceptar a nadie, solo buscan excusas para rechazar y la excusa es el defecto que notan o inventan, el motivo por el que descalifican y minimizan o ningunean a otros.

 En su ego infernalmente delirante de orgullo hasta hallan defectos en Dios, y no les resulta difícil, pues quieren creer que Dios es defectuoso cuando no les cumple caprichos, deseos, ambiciones o no le da satisfacción a sus vicios.

 Están obrando cual si fuesen ecos, en el pasado han padecido humillación o desprecio, maltrato, y como no han perdonado no se han liberado, quedaron trabados repitiendo lo mismo, haciendo a otros lo mismo, cobrándose constante venganza.

 Hundidos-encerrados en sí, perdidos en un mar de lástima enfermiza, débil autocompasión infernal, se dicen las mentiras que su ego quiere escuchar, generan orgullo, se dicen que son grandes, importantes, mejores que cualquiera.

 Su mismo orgullo no quiere ni oír que pueda haber alguien igual o mejor enseguida se preocupan, alteran y con desesperación buscan colorase encima exaltando supuestas capacidades, habilidades, aptitudes, posesiones, etc., y a la vez, demostrando que los otros no son, no tienen o no son capaces, etc.

 Es veneno-podredumbre-odio-maldad, un infernal deseo de venganza lo que bota por sus poros y lo que se expresa en su conducta infernal, carecen de amor y de voluntad de amar, por ello es que terminan participando en las obras destructivas y des-creadoras de satanás.

 Incluso personas que dicen y hasta creen servir a Dios son movidas por un espíritu infernal como este, orgullosas se evaden de la realidad auto contemplándose, admirándose, queriendo creer que son mejores que cualquiera y desesperándose por demostrarlo, cosa que hacen al humillar, despreciar, descalificar, etc., a otros.

 Claramente es miedo, huyen del pasado mismo que contemplan, recuerdan y reviven, el que recrean mientras que siguen vomitando veneno. Miserablemente piensan en sí, en lo que dicen necesitar, pero el abismo doloroso están provocándoselo al renegar de Dios y al obrar tan perversamente. 


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