22 julio 2016

ESPÍRITU DESAMORADO-ORGULLOSO



ESPÍRITU DESAMORADO-ORGULLOSO


 Es un espíritu impuro presuntuoso que se jacta de ser autosuficiente, se alegra no necesitando de nadie y quiere demostrarlo.

 Por supuesto que es mentira, una farsa, una puesta en escena.

 Eso es lo que quiere creer y lo que hace creer, porque la realidad es totalmente opuesta, absolutamente contraria.

 Este espíritu afecta a todas las almas en estos tiempos aunque no es contagioso porque cada uno se encierra en sí dedicándose a tenerse lástima y empeñándose en adorarse, satisfacerse y hacerse adorar.

 Las almas no aman ni quieren hacerlo, consideran que es bueno, debido, justo, necesario pasar por el mundo así, como desamoradas ególatras dedicadas a sí mismas.

 Cada una según su experiencia dolorosa y desastrosa de vida dice estar justificada para ello, todas en cierta medida dicen que no es justo amar, darse, brindarse, y menos aun a Dios.

 En cierta forma tienen razón, no es justo amar, nunca es justo, porque si fuese justo sería pago o compensación y no amor. El amor es injusto porque da donde no debe y soporta donde no debería, tiene paciencia donde condenaría.

 Lógicamente, tiene su medida razonable para no caer en vicios, deformaciones, corrupciones como la de estos tiempos donde se llama ‘amor’ a cualquier inmundicia y se usa la misericordia para justificar lo abominable, repugnante y corrupto infernal.

 Las almas creen que esta bien no amar, que esta justificado, que es y debe ser así, entonces, se hunden-encierran en sí mismas considerándose justificadas en su ser indolentes, indiferentes, despreciativas, orgullosas, altaneras, miserables.

 De a poco se van volviendo frías, oscuras, miserables, ególatras narcisistas preocupas por sí y dedicadas a esa imagen de sí por la que esperan ser vistas, adoradas, tomadas en cuenta.

 Pronto se ven como ausentes en su propia vida-casa-corazón, no viven su propia vida, se llenan de tinieblas-orgullo y al final sostienen un sistema automático costumbrista que creen que es vida y no es mas que una existencia miserable autodestructiva.

 Para combatir este espíritu es necesario aprovechar las dificultades, tropiezos, desgracias, problemas, reveces, etc., para renunciar a sí mismo, salir del abismo de egolatría y prestarle atención a Dios, para aceptar su Voluntad y seguirlo-obedecerlo mientras que Él infunde su Espíritu de Vida, Espíritu purificador, santificador, libertador.


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