14 julio 2016

ESPÍRITU CELOSO



ESPÍRITU CELOSO


 Es un espíritu ególatra narcisista abominable, se enamora de sí, se adora a sí mismo, se preocupa demasiado por sí y se dedica con exclusividad a adorarse y a hacerse adorar.

 Envuelve a las personas presionándolas, haciéndoles sentir miedo, generándoles preocupación.

 A la vez que les transfunde esos sentimientos, les infunde pensamientos para que teman por sí, duden, crean que son o serán abandonadas, despreciadas, desechadas, olvidadas, ignoradas.

 Ahí s donde están generando los celos, esa honda, enfermiza, histérica, maniática, compulsiva preocupación por sí que mueve a las personas a obrar odiosa y perversamente.

 Las almas dudan y temen, se ahogan hundiéndose en sí mismas, temiendo por sí al punto de ahorcarse y por ello es que no ven ni perciben la realidad, solo en o perciben lo que temen y no quieren.

 Se desesperan queriendo hacer prevalecer su voluntad, buscando la falsa seguridad de hacerse adorar, quieren imponer que permanentemente se les mire, preste atención, satisfaga, sira y obedezca.

 También provoca este espíritu que las almas sean celosas de sus ideas, pensamientos, suposiciones, cosas que son inspiradas por los demonios. Ellas ciegas defienden su pensamiento obtuso y retorcido aduciendo que es verdad y negándose a ver la realidad.

 Mueve además a que las personas le rindan culto a su manera de ser y hacer volviéndolas esclavas autómatas de eso, fanáticas de su imagen.

 Ahí es donde no solo se dedican a lo que dicen que son sino que se empeñan en querer que todas las personas sean como ellas, como su maldita e inútil imagen abominable fruto de la egolatría y de delirios de orgullo, una fantasía.

 Estas personas en el abismo de su egolatría se ahogan, padecen miedo, por ello en la realidad tras un velo oscuro de tinieblas, el de su preocupación, espanto, el del temor desmedido por sí fruto de su fragilidad y desamor.

 Ahí es donde quieren adueñarse de otros para asegurarse que son amadas y que se les presta atención, que no son despreciadas ni serán rechazadas.

 Se vuelven maniáticas, dominantes, posesivas y como se hunden en el abismo infernal de su ego, quieren meter a otros en su mismo agujero, o sea, volverlos víctimas de sus caprichos, ambiciones y miedos, preocupaciones, locuras y extravagancias, delirios y fantasías.

 Para purgar el espíritu impuro y a la vez echar el que se posó, es necesario renunciar a sí mismo, vencerse, otorgar libertad a Dios y a todos, dejar de pensar en sí sufriendo una muerte en vida.

 Deben las almas dejar de ser obsesivas, dejar de querer hacer prevalecer su voluntad y aprender a obedecer a Dios, no ser celosas de sí, despreocuparse de sí, confiar en que Dios se ocupa aunque parezca que no.

 Considerar que el espíritu celoso quiere contecer al alma de que Dios nos e ocupa para obligarla a que rechace a Dios. ahí sufre guerra o contra interna que es lo que debe vencer confiando en Dios, esperando, perseverando, olvidándose de sí, haciendo caso omiso a las recomendaciones del espíritu impuro que habla al ‘yo’ buscando engañarlo, seducirlo y rebelarlo contra Dios.

 Acá considerar también y en forma general que los espíritus impuros que se echan encima de las lamas obran independientemente de ellas pensando en sí, para adueñarse, servirse, manipularlas y para aumentar su poder, control, dominio, señorío, y así, nutrirse, alimentarse, fortalecerse a la vez que las debilitan.


 Si alguien nos cela a nosotros, ¿Cómo liberarse?, primero hablando, recomendando, dando seguridad a esa persona que es amada y no despreciada y que no será rechazada ni olvidada. Si no quiere cobrar confianza, si desea continuar seguir hundiéndose en sí misma, alejarse porque es un abismo desamorado caprichoso, posesivo y dominante que solo puede perjudicar y que no tiene remedio.




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