15 julio 2016

ESPÍRITU ACUSADOR



ESPÍRITU ACUSADOR


 Es un espíritu maldito, agudo, filoso, puntiagudo, sumamente resentido y despiadado, venenoso. Es también el mismo espíritu del recuerdo.

 Surge en las almas y además se echa encima de ellas el infernal potenciando tales sentimientos, obras, pensamientos, etc.

 Como siempre, las almas creen que es a su favor, cuando la realidad es que es en su perjuicio que obra. Ellas quieren creer que se benefician o les conviene, pero la verdad es que el espíritu impuro se adueña, controla y alimenta creciendo.

 Las almas afectadas por este espíritu impuro ven con claridad defectos ajenos, pero no ven defectos propios.

 Escandalizadas, hundidas en sí, fingiendo que obran bien se la pasan acusando, recriminando, creen que hacen justicia, pero la realidad es que se cobran venganza.

 Tienen el recuerdo vivo, doloroso y constante de lo que han padecido, aquello que dicen que fue sumamente injusto y abominable.

 Es lo mismo que temen volver a padecer y por ello acusan, se escandalizan y presenta su odio como defensa, protección cruzada por el bien, la verdad y la justicia.

 Este espíritu alterado, nervioso, preocupado, histérico y miserable acusa en el interior al alma de todo, es insoportable y maniático. Eso resuena en el alma como diapasón y de ahí es que ésta acuse, se queje, escandalice y reproche siempre.

 La realidad es que las almas hundidas en sí, con miedo, preocupadas, solo ven en derredor problemas, desgracias y sufrimientos, un infierno abominable que las rodea, y por ello es que acusan, se quejan, escandalizan, reprochan, movidas por el miedo y la preocupación, por el sufrimiento que hace surgir quejas como cuando la boca se queja porque han pisado a la persona.

 Al ser el espíritu del recuerdo, trae a la memoria constantemente lo anterior y de ahí surge la acusación reprochándole al alma lo padeciendo antes y advirtiéndole que se prevenga o proteja para evitar padecer en el presente y en lo venidero o futuro.

 Ahí el alma recuerda el dolor pasado, lo ve delante suyo, lo considera prevete porque el recuerdo trae también el dolor con el que fue registrado y el alma sufre. Sufriendo se queja y escandaliza, y a la vez teme volver a pasar por lo mismo, entonces, acusa, se queja, hace berrinche, suenan las alarmas.

 Ahí se hunde-encierra en sí mas todavía, se ahoga en su miseria y se aleja de la realidad.


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