15 junio 2016

VANIDOSAS QUE HASTA CREEN QUE TIENEN A DIOS DOMINADO



VANIDOSAS QUE HASTA CREEN QUE TIENEN A DIOS DOMINADO


 Hay personas que dicen todo que sí y hasta hacen todo lo debido, incluso obran por demás, pero sin embargo no llegan a la Vida Eterna.

 Esto es porque en esencia son orgullosas, ególatras, todo lo hacen por amor propio, para satisfacerse a sí, por miedo y para ser aceptadas.

 Exteriormente parecen cumplidoras, piadosas, eficientes, irreprochables, pero la realidad es diferente.

 Son abomínales, supuran orgullo, apestan a serpiente.

 En esencia todo lo hacen por y para sí, por miedo y debilidad, para buscar aceptación, reconocimiento, para evitar ser despreciadas, abandonadas o rechazadas.

 Son pesadas, pegajosas, porque se apegan, no quieren ser olvidadas.

 Son capaces de cualquier cosa con tal de ser aceptadas y no despreciadas.

 No hay que dejarse engañar, no sirven de nada, son en esencia un manojo de orgullo, veneno.

 No tienen maldad, pero son celosas y preocupadas por sí, no aman aunque fingen hacerlo, solo y siempre piensan en sí.

 Envuelven y al poco tiempo obligan a otros a vivir para ellas, para satisfacerlas, conformarlas, hacerles caso, servirlas.

 Toman a otros como esclavos, les absorben vida, quitan vitalidad, y esto es porque en esencia son un ego caminando que lleva una buena máscara-apariencia para disimularlo.

 Fingen interés, pero es solo para atrapar, controlar y dominar, su interés es tener quienes se interesen por ellas.

 No les hacemos le bien prestándoles atención, les hacemos el bien ignorándolas porque así es como aprenden la Verdad, no son las diosas que creen y desean creer en su vanidad.

 No estamos obligados a satisfacerlas, conformarlas, prestarles atención ni a darles lo que desean, piden, esperan, exigen.

 Si las conformamos somos como dioses, nos alaban y adoran, si no las satisfacemos en sus ambiciones y deseos, nos aborrecen como a demonios.

 La verdad es que debemos corregirlas, darles lo que merecen y no mas de lo que Dios les da, no tenemos que conformarlas en sus ambiciones.

 Tampoco debemos sentirnos culpables si no las satisfacemos en sus deseos, ambiciones, intereses, supuestas necesidades. Tampoco si nos odian y acusan por ello.

 A real necesidad es Dios y estas personas lo necesitan mas que nadie porque dicen y creen no necesitarlo, incluso hasta suponen que lo tienen.

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