18 junio 2016

PERSEVERAR EN LA ORACIÓN



PERSEVERAR EN LA ORACIÓN


 Hay cosas que son inevitables, que irremediablemente tenemos que soportarlas, padecerlas, pasarlas, no hay solución para ello.

 Es asqueroso, repugnante, doloroso y por sobre todo, es humillante.

 Padece el cuerpo y padece el alma, el castigo se vuelve infernal e insufrible, es abominable, no termina y se extiende en el tiempo noche y día.

 Peor aun es ver que no hay posibilidad de salida, solución, alivio o consuelo.

 Duele ver que nada puede hacerse y que cuanto se intenta solo genera mas sufrimiento.

 Ahí el alma termina considerándose desgraciada, se siente condenada a padecer sin remedio, odia todo, se odia a sí misma, solo conoce el infierno.

 Ante situaciones así no hay mas remedio que padecer, soportar, acepar lo que nos toca y orar ofreciendo el dolor pidiendo a Dios liberación, salvación, que remedie la situación.

 Aceptar y soportar no es lo mismo que querer, se acepta, soporta y sobrelleva lo inevitable, pero no se lo quiere ni desea porque eso sería enfermizo.

 Rebelarse ante lo inevitable es generar mas sufrimiento.

 No hay mas remedio, hay que aprender a sufrir, a confiar en Dios a pesar del sufrimiento y perseverar en la fe.

 Peor aun es amar y sostener la voluntad de amar en semejante padecimiento.

 Hay que soportarlo y pasarlo, no renegar porque es peor, ofrecerlo como sacrificio por los pecados para lograr purificación  para obtener la salvación de las almas.

 Lo que no hay que hacer es apegarse al dolor, al sufrimiento, no quererlo, eso es enfermizo y es algo en lo que se cae ante la fatalidad y lo prolongado del padecimiento.

 No hay que sentir culpa ni creer que se merece, no hay que querer seguir teniéndolo durante mucho tiempo.

 Cuando y como Dios quiera nos veremos libres, solo hay que perseverar en la fe y en la oración, creer en su amor y amar en medio del dolor que es lo mas difícil, porque la tentación del enemigo es esa, hacernos pensar en nosotros mismos por el dolor y el sufrimiento para imponernos no querer amar que es su voluntad.

 Otra cosa que debemos querer es ser felices, no estamos acostumbrados, no sabemos y hasta creemos que no nos toca o que esta mal querer tener algo de felicidad en el mundo. Tales creencias impiden que lleguemos a probar la felicidad o que al menos nos veamos libres de infernales tormentos.

 Mas allá de todas estas cuestiones, lo que debemos hacer es permanecer en oración, perseverar y no desfallecer, algún día será diferente.

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