23 junio 2016

PARA VENCER A LA MUERTE ETERNA



PARA VENCER A LA MUERTE ETERNA


 La manera de vencer a la muerte eterna es aceptándola, no rebelándose, no oponiéndole resistencia, si renegamos, nos enfurecemos y tratamos de repelerla solo adquiere mas poder para doblegarnos a la vez que nos debilitamos y mas fácilmente podrá someternos.

 Debemos sufrirla con paciencia cuando nos toca padecerla aceptando lo que nos ha tocado.

 No debemos renegar contra Dios, hay que perseverar en la Fe, creer en su Amor y seguir adelante.

 La muerte eterna tiene poder sobre nosotros cuando hay rebeldía, cuando nos oponemos a Dios, cuando renegamos de su Voluntad.

 Lo mismo sucede cuando obramos en rebeldía contra la Divina Voluntad aun diciendo que amamos a Dios y confiamos en Él.

 Esto es así porque la muerte eterna es rebeldía contra la Voluntad de Dios, es reniego, rechazo contra Él, es elegirse a sí mismo.

 En esencia es nada, es tinieblas, muerte, oscuridad, pero todo lo adquiere y controla cuando las almas se rebelan contra Dios porque controla a las almas y dispone de ellas.

 No hay que darle lugar, solo debemos esforzarnos en discernir la Voluntad Divina y perseverar colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida.

 No importa lo que nos toca padecer, no importa que siempre debamos ir en contra de la propia voluntad, gusto, deseo y necesidad.

 Debemos vencerla, someterla y adquirir poder sobre ella para que no nos devore, destruya, controle y acabe arrastrando a la perdición eterna.

 No hay nada que podamos hacer para enfrentarla directamente, solo hay que perseverar, orar, confiar en Dios, creer en su Amor y obedecerlo sosteniendo el Santo Sacrificio de la Voluntad.

 La manera de vencerla es paciencia y perseverancia en el camino, negándose a sí, obedeciendo a Dios.

 Considerar que nada vamos a conseguir al obrar por nosotros mismos al esforzarnos por hacer cualquier cosa para librarnos de lo que la maldita muerte eterna nos impone, porque la única manera de vencerla es el tiempo, perseverando, soportando, siguiendo adelante, confiando, ofreciendo el sacrificio de nosotros mismos.

 Es horrible, el tiempo no pasa y los tormentos son abominables, encima, siempre estamos de manera constante frente a frente con lo peor que puede sucreños, aquello que es lo peor de lo peor para cada uno, lo que G. Orwell llama “Habitación 1-0-1” en su novela distópica “1984”.


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