13 junio 2016

NO SOMOS CAPACES DE NADA

NO SOMOS CAPACES DE NADA


 No conocemos la Verdad porque no la buscamos y porque no la amamos como para elegirla, preferirla, seguirla.

 Continuamos amándonos mas a nosotros mismos, somos ególatras débiles, cobardes y preocupados por nosotros mismos seguimos eligiendo la mentira.

 Eligiéndonos elegimos la mentira. Eligiendo la mentira construimos la fantasía. Construyendo la fantasía construimos la ruina, construyendo la ruina nos encerramos en el sepulcro.

 Somos unos ególatras cobardes pusilánimes infernales preocupados por sí.

 Debeles pensando siempre en nosotros mismos, asquerosa, enfermizamente dedicados al ‘yo’, no hacemos mas que preocuparnos por la ruina que constantemente alimentamos, sostenemos y acrecentamos al entregarnos como víctimas para ser devorados-consumidos.

 No salimos del abismo, no somos libres, no abandonamos el infierno, continuamos dedicándonos a nosotros mismos.

 Permanecemos en tinieblas empelando el tiempo en autodestruimos.

 Solo Dios Salva pero si no colaboramos y no queremos ser salvados, seguiremos camino a la perdición.

 Nos ataca horrenda y despiadadamente el adversario, nos azota, golpea y hace padre como en el infierno acá en la tierra, luego nos dice que Dios nada nos da y a la vez todo nos lo pide, nos sugiere que no nos da ni dará lo que queremos y necesitamos mientras que solo nos da lo que no queremos ni soportamos.

 Se burla asquerosamente, nos ataca, asedia y somete a horrendos e infernales tormentos, nos hace padecer la muere eterna ahora como si fuésemos condenados.

 Quiere imponernos por la fuera su maldita voluntad y nuestro orgullo-ego-yo, débil, cobarde y pusilánime, se va con el adversario, le cree, lo elige y prefiere traicionándonos, sometiéndonos a un peor infierno todavía.

 Si Dios no nos asiste pronto, es claro que nos perderemos y comprender en esto que no es por nosotros que somos fieles, si lo somos es porque Dios mismo nos ha sostenido, asistido, defendido e hizo posible que lo fuéramos.

 Tiene que caer el orgullo de creer que somos fieles a pesar de todo, no somos capaces de nada, solo de sufrir como condenados y de quejarnos como inútiles.

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