07 junio 2016

NO HAY OTRO CAMINO, NO HAY OTRA MANERA



NO HAY OTRO CAMINO, NO HAY OTRA MANERA


 Cada uno se encierra en sí mismo lamentándose, preocupándose, hundiéndose en el abismo desolado de su ser desamorado.

 Cada cual solo mira lo que le duele, preocupa y hace padecer, pero la realidad es mas allá de esto.

 Lo que padecemos en este momento es consecuencia de algo mas grande y mas grave que nos afecta a todos y en lo que todos tenemos parte.

 Justamente, todos tenemos parte y somos responsables, por ello eso grande e importante incide en la realidad personal.

 El problema real no es eso que nos aqueja, apena, hace padecer, sufrir y ver el infierno mas oscuro, el problema real es la ausencia de Dios que hay en el mundo.

 Cada uno en su propia vida padece y responde en proporción a la responsabilidad que tiene en esa ausencia general de Dios en el mundo.

 A todos nos golpea, castiga y hace padecer, y en vez de desesperarnos por solucionar le problema personal, debemos resolver lo esencial que es donde nos golpea a todos y donde tiene origen el tormento infernal que nos hace padecer noche y día.

 Dicho de otra manera, no vamos a poder resolver el problema personal que tenemos, no vamos a poder solucionar aquello que nos aqueja.

 Por mas que nos dediquemos por completo a tratar de solucionar el problema que nos hace padecer en lo personal, no vamos a poder hacerlo.

 Tenemos que aprender a convivir con esa humillación, pena, dolor, y por sobre todo, debemos aprender a negarnos a nosotros mismos, salir del abismo de egolatría y ser generosos para con Dios.

 Debemos dedicarnos a colaborar en la Vida-Presencia de Dios en el alma y en el mundo, tenemos que recibirlo en nuestra casa-vida-corazón y así hacer retroceder las tinieblas.

 En la medida que colaboremos haciendo retroceder las tinieblas, se irá resolviendo el problema que personalmente nos aqueja. No hay otro camino, no hay otra manera.

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