30 junio 2016

ESPÍRITU CONTROLADOR



ESPÍRITU CONTROLADOR


 Espíritu controlador.

 Es miedo puesto en acción, por obra, imperando.

 Es autodefensa, la persona se previene, trata de imperar, prevalecer, tener poder, hacer valer su voluntad.

 Esto lo hace por miedo, en defensa, para evitar que algo suceda o para lograr que algo suceda según su temor y voluntad.

 Es expresión del egoísmo, es resultado de hallarse centrado en sí, dedicado a sí y empeñado en protegerse, satisfacerse, defenderse.

 En el fondo la persona teme ser odiada, despreciada, ignorada, abandonada, rechazad, repudiada, maltratada, oprimida, esclavizada, etc.

 Todo depende de lo que haya vivido, padecido y/o temido vivir o padecer.

 La persona s encuentra tomada, dominada y controlada por el miedo, por ello es que se dedica a controlar, dominar, imperar, prevalecer, siempre quiere imponer su voluntad.

 Si no lo hace directamente, lo hace de forma indirecta manipulando, engañando, haciendo ver-creer a otros su fantasía, delirio, mentira o haciéndoles temer a los mismos demonios que la persiguen o pretendiendo encerrarlos en su mundo falso, fantasioso, evadido de la realidad.

 Aun admitiendo la idea de Dios queremos controlarlo, dominarlo, sujetarlo y someterlo a la propia voluntad. En el fondo tememos no ser amados por Él y tememos ser maltratados, usados, etc., depende de lo que cada uno haya vivido-padecido y de lo que cada cual haya temido y creído padecer también.

 Considerar que no obedecer es una manera de controlar, por ello es que las personas que dicen que aman a Dios y/o lo sirven, si no disciernen su Voluntad y no lo obedecen, por mas que digan y crean tener fe, están muy lejos del camino y de Dios.

 Pretenden servir, amar, etc., a Dios, pero a su manera, no como Él quiere, pide, espera, entonces, no lo aman en realidad, se encierran en sus delirios orgullosos a practicar egolatría y se dedican a construir fantasías en el mundo, una falsa imagen de sí. El ejemplo típico es el falso profeta bergoglio y su religión tercermundista infernal.

 Considerar que orar para conseguir lo que queremos es lo mismo que nada, debemos orar para que Dios consiga lo que quiere porque es su obra y es por y para Nuestro Verdadero y Eterno Bien.

 Justamente ahí hay que vencerse, confiar en Él mas que en nosotros mismos, porque la supuesta confianza en sí mismo en realidad no es tal, es solo seguir cultivando el miedo.

 Como siempre, el remedio contra tal espíritu inmundo es obedecer a dios, rendirse, buscar su Voluntad, obedecerlo-seguirlo renunciando a la propia voluntad.

 Tenemos que dejar de atarle las manos a Dios, darle completa, plena total libertad, dejarlo que sea verdaderamente Dios, que Él decida, elija, disponga, haga y nosotros seguirlo.

 Comprender que seguir al Señor no es lo mismo que perseguirlo, Él no nos tiene que obedecer a nosotros, no nos tiene que hacer caso, no tiene que prestarnos atención, no tiene que ser esclavo de miedos nuestros expresados en caprichos, demandas, exigencias.

 Tenemos que confiar en Él aun permitiéndole que haga lo que no queremos, aun cuando debemos atravesar por eso que es lo peor  lo peor para cada uno, aun cuando tenemos que enfrentarnos a eso que es lo mas doloroso e insufrible.

 Ahí es donde especialmente cae el deseo de controlar, dominar, someter, imperar, la ambición de poder.

 Es en ese punto donde dominamos a este espíritu que nos domina, cuando dejamos a Dios libre permitiendo que nos haga atravesar aquello que consideramos lo peor de lo peor, lo que G. Orwell llama ‘habitación 1-0-1’, en su novela distópica “1984”.

 Hay que enfrentar el miedo y vencerlo, hay que enfrentar el dolor y sobrellevarlo, hay que seguir siempre adelante, confiando siempre en Dios y perseverando en el camino porque así nos vencemos y vencemos a todos los enemigos espirituales.

 Quienes no lo hacen huyen de lo que les hace padecer en apariencias porque en realidad solo se esconden mientras que se someten al miedo y se condenan a padecer ahora y para siempre.

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