15 junio 2016

ES INSUFRIBLE



ES INSUFRIBLE


 Si no nos perdonamos a nosotros mismos no tendremos paz ni aun obrando bien, ni aun obedeciendo a Dios.

 El mismo orgullo nos reprocha, acusa, odia, cuando obedecemos a Dios y genera autodesprecio.

 Tenemos que obedecer a Dios y ponerle límite al orgullo, poner orden interior, debemos perdonarnos y no reprocharnos por obedecer a Dios.

 Si falta el perdón a sí mismo no salimos del abismo, no nos liberamos del infierno, continuamos padeciendo como condenados cuando hemos obedecido y no corresponde que suframos el vacío.

 Comprender lo que ocurre interiormente, el orgullo nos odia y aborrece porque hemos obedecido a Dios, esta celoso porque lo elegimos a Él y lo hemos despreciado a él.

 Elegimos a Dios y se siente celoso el orgullo de eso, quiere ser elegido, quiere ser tenido como dios y en el lugar de Dios.

 Explota de furia como prostituta celosa cuando elegimos a Dios y vomita el mismo odio del infierno para perseguirnos.

 Tenemos que vencer este combate espiritual, de lo contrario seremos esclavos en la propia tierra-casa-vida-corazón.

 El camino es simple, obedecer a Dios, purificar y ordenar el interior, aprender a librar el combate espiritual que nos dará la paz y nos concederá ser verdaderamente libres, es decir, hijos de Dios.

 Es una prostituta histérica insoportable que quiere verse constantemente satisfecha, nada la conforma, ni quiere estar conforme, solo piensa en exigir y exigir, demandar y demandar.

 Esto es así porque solo le interesa ser tenida en cuenta y por ello busca el falso poder que es acusar, demandar, exigir, sacar, obligar a ser obedecida, emplazar, tratar a todos como deudores.

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