11 junio 2016

EL CAMINO ES SIMPLE, PRIMERO DIOS



EL CAMINO ES SIMPLE, PRIMERO DIOS


 Así como no debemos satisfacer-confirmar a otros en su sed infernal de adoración, no debemos satisfacer-conformar a nuestro ego, no debemos hacerle caso a nuestro orgullo.

 Es pegajoso, quiere ser tomado en cuenta y con tal de obtener satisfacción es capaz de hacer y aparentar cualquier cosa.

 No debemos preocuparnos por nosotros, no debemos ocuparnos de nosotros, no hay que satisfacer el ego-orgullo.

 Debemos olvidarnos por completo de nosotros mismos, renunciar al ‘yo’, no dejarnos vencer por el miedo, no dejarnos someter por la preocupación, no dejarnos doblegar por la debilidad, no ser pusilánimes.

 Si verdaderamente queremos vivir, tenemos que morir a nosotros mismos, dejar de satisfacer el ego, dejar de saciar el orgullo, dejar de pensar en nosotros mismos.

 Debemos dejar que Dios se ocupe de nosotros y nosotros debemos ocuparnos de Él, conformarlo, satisfacerlo, colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en nuestra vida.

 Hay que hacer el esfuerzo diario y constante de vencerse a sí, de vencer el miedo, de olvidarse completamente de sí dedicándose por completo a Dios, su Reino, su Voluntad.

 Sin miedo ni culpa debemos dejar todo y a todos detrás, no apegarnos a nada ni a nadie, y por sobre todo, debemos desapegarnos de nosotros mismos, del ‘yo’.

 Todo debe ser sacrificado, dejado atrás, todo debe rendirse a la Voluntad e Dios, especialmente el ‘yo’ que se manifiesta en la voluntad propia.

 El camino es simple, debemos ocuparnos de Dios, Él se ocupa de nosotros.

 Considerar que no vamos a solucionar nada de lo que nos preocupa, solo vamos a agravar la situación, porque lo que nos aqueja es consecuencia, efecto del olido de Dios en el que nos hemos sumergido, perdido, en el que hemos quedado varados, postrados, pudriéndonos en vida.

 Si no nos apuramos a solucionar lo primero y esencial que es la rebeldía que tenemos contra la Voluntad de Dios, vamos a quedar postrados en tinieblas pudriéndonos si remedio, padeciendo como en el infierno acá en la tierra y encaminados a la perdición-condenación eterna.

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