24 junio 2016

¿CÓMO MUERE EL ORGULLO?



¿CÓMO MUERE EL ORGULLO?


 El orgullo muere-termina cuando la persona admite que sola no puede y que necesita de Dios.

 Esta es la Verdad que todos debemos buscar, admitir y en la que debemos vivir.

 Las personas se la pasan mintiéndose-engañándose, se niegan a ver esta Verdad simple y esencial.

 Peor aun, se desesperan negándola, queriendo creer y hacer creer la mentira, buscando permanecer engañadas.

 Quieren creer que solas pueden, que no necesitan de nada ni de nadie, mucho menos de Dios, que se bastan a sí mismas.

 Deliran de orgullo, se drogan con soberbia, se mienten-engañan, construyen una fantasía.

 Quieren hacer ver-creer esa fantasía que es un cúmulo de mentiras y con furia infernal se niegan a admitir la Verdad, no quieren rendirse, no admiten que necesitan de Dios.

 Dedican su vida a construir la mentira, imponerla, hacerla ver, reinar, prevalecer, se evaden en las fantasías que construyen encerrándose en un mundo irreal condenado a la ruina, mundo que las consume-devora al extraerles vida, al obligarlas a sostenerlo-defenderlo-perpetuarlo.

 La gran victoria sobre sí mismo esta ahí, admitiendo la necesidad de Dios.

 La falsa victoria es la que ofrecen satanás y el mundo, ese engaño de querer creer que por sí mismo cada uno puede cuanto se le antoje. Claramente esto es mentira, fantasía, delirio, un autoengaño que convierte la existencia en ególatra miserable desamorada y lleva a la ruina.

 Notar que los delirantes de orgullo que se drogan a diario con soberbia quieren demostrar que no necesitan de nada ni de nadie, especialmente de Dios y así humillan, desprecian, odian y rechazan a todos.

 Pero como son totalmente inútiles e incapaces por sí mismos, mientras esto hacen están desesperados tratando de seducir, engañar, someter y obligar a otros poniéndolos a disposición de sus caprichos, necesidades, intereses, ambiciones, y en definitiva, de su delirio al que sirven, pertenecen y ante el que se rinden como si fuese un dios.

 No dan a abasto en conformar su ego y buscan víctimas-esclavos, buscan adoradores y por seducción o fuerza los consiguen, engañan a otros obligándolos a darles la satisfacción que quieren, que necesitan.

 Esa satisfacción es la sed de adoración que en el alma arde al no adorar a Dios, es fruto del vacío-abismo-ausencia de Dios que se provoca al prescindir de Él.

 Volviendo al principio, el orgullo muere al admitir la necesidad de Dios. Se consuma esa muerte-renuncia-sacrificio al obedecer a Dios y colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad.

 Aun no buscando a Dios ni teniendo la intención de obedecerlo, si las personas se corrigen en lo que Dios quiere, les pide, sugiere, inspira o hace saber de alguna manera en la realidad, acaba su abominable desolación, dejan de padecer el infierno y de sufrir esa ausencia de Dios infernal que vuelve la vida un tormento insoportable.

 Hay personas a las que no les pide mas que hechos o actos que limitan su orgullo, ciertas limitaciones, y les da la oportunidad en la vida cotidiana de realizar tales cosas para su propio bien.

 A otras personas les impone por fuerza y para su bien la limitación y esto lo hace en el sentido de que permite que tropiecen con su propia maldad, que sufran las consecuencias de sus caprichos descontrolados, de su ego siempre conformado.

 Hay personas que no viven así, la mayoría sino todas con muy raras excepciones.

 Lo que llegan a hacer algunas personas es limitar su orgullo porque admiten que necesitan de otras personas pero no de Dios.

 Otros admiten que necesitan de Dios pero lo hacen limitadamente y creen que pueden disponer de Él.

 El orgullo muere solo al obedecer a Dios negándose a sí mismo, sacrificando la propia voluntad.

 Quienes limitan su orgullo pueden ser buenas personas con esfuerzo, pero no alcanzan verdadera Vida Espiritual, Sobrenatural, porque no le dan a Dios verdadera libertad.

 Desarrollan con esfuerzo una espiritualidad humana, pero no Divina y no tienen ya desde ahora Vida Terna como aquellas que logran vivir-permanecer en la Voluntad Divina, las que colaboran en Que Se Haga-Reine-Triunfe la Voluntad de Dios en su vida.


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