27 junio 2016

AUTODESPRECIO



AUTODESPRECIO


 El autodesprecio es para el alma como cuando un vehículo pretende circula con el freno de mano activado.

 Es como si el alma se cortara a sí misma las alas, o como si se cercenara a sí misma las piernas.

 La misma persona se autodestruye, y a la vez, se odia por la ruina, desgracia y miseria que se causa.

 Se ve y reconoce inútil, defectuosa, incapaz, fea, deforme, etc., y se odia por ello entorpeciéndose mas, afeándose mas, autodestruyéndose peor.

 Es un círculo vicioso abominable infernal en el que el alma misma ve cualquier defecto y se odia por ello provocando uno peor.

 También ve peor de lo que es todo, es decir, algo grave lo ve como gravísimo y lo utiliza como excusa, motivo o justificativo para odiarse mas aun.

 En la raíz hubo desprecio, rechazo real o supuesto, el alma misma pudo haberlo visto o temido y ahí percibido como real.

 Se hunde-encierra en sí y luego teme siempre el desprecio y acaba viéndolo como real, actual y constante al punto de no ver la realidad.

 En su encierro crece el miedo, aumenta la preocupación y pasa a ser obsesión, luego desesperación y finalmente histeria donde la persona ya no ve la realidad, solo ve o percibe que todos la desprecian, odian, rechazan o critican.

 Ahí comienzan las malas suertes y la persona se odia y culpa mas aun por todo odiándose por lo que ha surdido.

 Desearía ser amada, tomada en cuenta, no despreciada, hace cualquier cosa para obtenerlo, pero no lo logra, entonces se decepciona, desencanta, desilusiona y se odia mucho mas aun por ello.

 Fuera de la realidad se considera culpable-responsable de todo cuanto sucede, motivo por el que se odia aun mas, cosa que provoca que se hunda mas todavía en sí misma.

 Enfermiza, débil, cobarde busca adoración, aceptación y reconocimiento, mendiga, exige, reclama o impone que le denlo que desea, pero solo para obtener mas odio, desprecio, rechazos, porque el mundo es igualmente miserable y cada uno anda encerrado-perdido en sí mismo dedicado a la misma actividad inútil. (=Individualismo colectivo).

 El autodesprecio también se cuela en la piedad y finge ser fidelidad a Dios, pero en esencia es el mismo espíritu inmundo y rebelde que se oculta y aparenta ser ángel de luz, o sea, espíritu piadoso.

 Ahí es donde la persona puede hacer grandes esfuerzos, sacrificios y penitencias, pero no por amor a Dios, no por encere, sino por odio, desprecio y castigo a sí misma, cosa que es tan inútil como perjudicial.

 El autodesprecio en sí es odio, en esencia es odio, es veneno y es fruto el rencor.

 Es odio que la persona recibió y que sigue usando para flagelarse, auto castigarse, cosa que es común cuando no puede obtener lo que desea, quiere, necesita, le hace falta o cuando pretende dominar o controlar lo que escapa a su capacidad.

 Si la persona no vence ese odio se va debilitando mientras que éste crece, avanza, la domina, controla y se fortalece. Se va convirtiendo en eso, transformando.

 Como eco está el recuerdo del odio o desprecio padecido que golpea al alma, la azota, castiga y demuele empujándola a vomitar mas odio.

 Vuelve el recuerdo azotándola  se reprocha lo que ha sucedido y ante cada dificultad se odia aun mas.

 Es como algo automático, es como si estuviese trabada.

 Instintivamente se defiende queriendo demostrar que no es despreciable, abominable, pero no lo cree, solo se mueve para demostrar lo que cree que es mentira y ahí se derrumba, desmorona y vuelve a odiarse. Así va de abismo en abismo, de fracaso en fracaso volviéndose ruinosa y autodestructiva.

 En la furia también puede destruir, arruinar, corromper a otros porque escupe-omita veneno, no le importa nada ni nadie.

 Para remediar esto hay que aceptar la realidad, dejar de querer demostrar la mentira, dejar de querer mentirse-engañarse a sí mismo.

 Hay que aceptar que somos humanos, limitados, inútiles, despreciables, etc., porque esa es la  Verdad.

 Aceptando eso hay que perdonarse, no odiarse, abandonar esos intento inútiles de demostrar lo contrario porque ahí es donde se genera orgullo y donde se produce furia, odio, delirio.

 La persona que no acepta la verdad reniega y furiosa pretende demostrar la mentira, quiere engañarse a sí misma y pretende engañar a otros, quiere decir y demostrar que es adorable y suplica no ser despreciada, rechazada, odiada, maltratada, ignorada, etc.

 Otra vez, la verdad es que en sí misma es nada y menos que nada, las humillaciones, ofensas, desprecios, rechazos, etc., sirven como trago amargo, copa de ajenjo para conocer tal verdad.

 La cuestión es no odiarse por ello, hay que aceptarlo y perdonarse, dejar de querer creer y de querer demostrar lo contrario porque solo es mentira.

 Las personas se traban y condenan a querer demostrar que son adorables, deseables, etc. Y es todo fruto de lo mismo, del autodesprecio que tienen.

 Considerar acá las almas que quedan trabadas al dedicarse a buscar la aceptación adoración y reconocimiento en el mundo. Se esfuerzan y consumen pretendiendo destacarse, ser algo o alguien según lo que el mundo adora, acepta, celebra y reconoce.

 Y mientras eso hacen, se consumen y autodestruyen por dentro porque son capaces de cualquier cosa para obtener lo que desean no solucionando el problema real, aquello que mueve a que obren de esta manera miserable.

 Lo hacen por vacío y autodesprecio, quieren el aprecio de todos y ahí quedan en garras de los demonios que los dirigen y manipulan para que acaben de autodestruirse saliendo completamente del camino en el que alcanzarían la liberación del infierno que solo alimentan en vez de sofocarlo.

 Otras almas se dedican a buscar la aceptación  reconocimiento de quienes se parecen a aquellas que las han despreciado. A eso dedican su vida y así quedan trabadas en lo que en esencia s una venganza, autopreparación y efecto del autodesprecio.

 En el fondo suponen que ganando el aprecio de personas similares, sustitutos, se liberan del desprecio padecido, del odio, rechazo, etc.

 Otras personas dicen que no les interesa el aprecio o aceptación de otros y lo único que hacen es desafiar, provocar y escupir veneno como adolescentes resentidos. Se odian a sí en el fondo, odian lo que son y a cada instante se muestran mas despreciables provocando, desafiando, reclamando aceptación, adoración, reconocimiento.

 La solución en todos los caminos, en todas las vertientes de autodesprecio es la misma, perdón a quien en el origen ha despreciado, perdón a sí mismo, aceptación de la realidad y seguir adelante.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario