19 junio 2016

AUTODESPRECIO



AUTODESPRECIO


 Ante el constante e inevitable sufrimiento sugiere el adversario como salida la muerte, y por mas que las almas no consientan ese deseo inspirado por el enemigo, comienza a envolverlas y desgastarlas.

 Corroe, es como una lija sumamente áspera lastimando al alma, desgastándola, desbastándola, un tormento mas, un castigo mas.

 Lo ofrece como salida o solución, pero como todo, es una trampa.

 Si el alma comienza a admitir el deseo y ya no quiere vivir debido al dolor ya lo insoportable del abominable paso por el mundo, ya comienza a morir, prueba la muerte en vida.

 Sufre el vacío, la desolación, el infierno, padece como allá abajo aun no estando condenada.

 Los nuevos e insufribles tormentos provocan mas debilidad, odio, furia, rebeldía, deseo de venganza, y por lo tanto, generan mas destrucción, ruina.

 En estos tiempos, en muy poco tiempo las almas son totalmente demolidas, arruinadas, destrozadas.

 Son golpeadas, azotadas, castigadas por demonios que saben donde mas les duele y que es lo peor para cada una, y ahí el castigo infernal es constante, sin pausa, con saña.

 Muchas no solo desean la muerte sino que la buscan entregándose a vicios, autodestruyéndose, estropeándose a propósito, sabiendo que se hacen mal.

 Otras directamente se suicidan.

 Lo esencial es que el autodesprecio traiciona a las almas, el odio a sí mismo, y éstas se dejan doblegar, socavar, demoler, destruir, etc., entregándose a la muerte-tinieblas.

 La esencia del autodesprecio es el mismo odio que tienen las almas y que no siendo mas que odio, termina volviéndose en contra.

 El odio es odio, no ama al alma que lo tiene, entonces, a la larga acaba destruyéndola.

 Lo que hay que hacer es lo mismo de siempre, negarse a sí mismo, perseverar en la oración, librar el combate espiritual, aceptar la Voluntad de Dios, colaborar en la purificación que hace y seguir adelante pese a todo, pues la vida en este mundo es para sacrificarla, negarla y ofrecerla a Dios como la quiera tomar.

 De nada sirve esperar, querer o apegarse a algo en este mundo, como mucho obtendremos algo de paz, pero ni eso es duradero en este infierno, solo Dios y nada mas que Él, nada mas que eso podemos buscar, querer, tener o atesorar.

 Elegir a Dios y aceptar su Voluntad es amarse a sí mismo verdaderamente.

 Es un engaño adorar la falsa imagen de sí y hacerse amar mientras que en el fondo hay autodesprecio y lástima.

 Personas ególatras que s e miran con lástima se arrastran buscando adoración, aceptación y reconocimiento sobre la faz de la tierra mientras que exponen su falsa imagen al efecto y como red-trampa para obtener eso.

 Querer lo que Dios quiere para nosotros es amarse debidamente a sí mismo.

 Hay que confiar en Dios y debemos dejarlo libre, es decir, colaborar en Que Se Haga Su Voluntad.

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